José Mariano, el otro Trillo-Figueroa
José Mariano Trillo-Figueroa, El Solitario
José Mariano Trillo-Figueroa.
@Carlos Ribagorda - 13/08/2007
El pasado jueves, en una multitudinaria conferencia de prensa celebrada en el Gran Hotel Velásquez, de Madrid, José Mariano Trillo-Figueroa volvió a las andadas. Séptimo de los ocho hermanos Trillo-Figueroa, entre los que está Federico, el que fuera ministro de Defensa con Aznar, José Mariano salió con sus gafas negras de pastas en todas las televisiones y en las páginas de los periódicos. Y lo hizo como el curioso ‘abogado’ del curioso atracador y presunto asesino Jaime Jiménez, ‘El Solitario’.
Lo de curioso abogado no es una licencia poética, la letrada que defiende a ‘El Solitario’ en Portugal sugiere que Trillo-Figueroa es lo más parecido a un farsante o un impostor, como se prefiera, y éste, en sus diez minutos de gloria, ha llegado a acusar –sin pruebas- al ex general Rodríguez Galindo y al ex presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, de asesinar a un pastor extremeño sin explicar los motivos de tamaño delito.
La rueda de prensa fue proclamada a los cuatro vientos por los medios de comunicación –incluso la televisión oficial- y eso explica que Rodríguez Ibarra haya pedido la cabeza de los responsables de la televisión pública, al tiempo que arremetía contra los que permiten al letrado continuar ejerciendo sus funciones.
Un peculiar personaje
A Trillo-Figueroa le encanta llegar a la rueda de prensa veinte minutos tarde, y siempre con gafas de sol que se quita de una forma un tanto ceremoniosa. Y es que salir en los medios de comunicación es una de sus vocaciones y ya lo ha hecho en varios programas de Telecinco y de cadenas autonómicas. Para conseguirlo, este abogado, que reconoce haber estado en la cárcel varios años por un delito contra la salud pública (donde conoció a un miembro del GAL que después defendió) y no hablarse con su familia desde hace cuatro lustros, se dedica a defender a los asesinos más mediáticos de España. Lógico que una pieza como El Solitario cayera en sus redes.
Antes ya fue el defensor de María Elena Dávalos, delegada en Murcia y Alicante del concurso Miss España y que aceptó dinero para que una periodista se convirtiera en Miss en 2002; de la familia de Saray Castillo, una mujer andaluza que asesinó a un ex guardia civil para, según su versión, evitar que la violara, en 2003; o del conocido como ‘parricida de Elche’, que mató a su mujer y sus dos hijos, en 2005. Además, durante un tiempo, también lo fue de Emilio Rodríguez Menéndez.
Es parte de su filosofía de vida y de su manera de entender la abogacía, que le ha costado algún que otro expediente por parte de sus compañeros de profesión, que ha intentado sofocar, literalmente, a tortas. “He pensado en asistir a un juicio con un mono vestido con toga y birrete en el hombre porque en este trabajo tienes que destacar como sea”, confesó hace más de un año al diario El Mundo.
Curro Jiménez
El pasado jueves protagonizó otro de sus actos mediáticos. Para su satisfacción, es agosto y es El Solitario, así que su rueda de prensa causó expectación. Sobre todo cuando dijo que su defendido robaba para “liberar al pueblo español” y que El Solitario era una especie de Curro Jiménez, con patillas y todo.
El viernes, la Asociación de Guardias Civiles calificó la actitud del abogado de burda estrategia para presentar a su defendido como un desequilibrado mental y conseguir una sentencia más a su favor. En realidad, la estrategia de Trillo-Figueroa es vieja y no es la primera vez que la utiliza.
El 14 de julio de 2005, este mismo abogado aseguró públicamente, aunque no en rueda de prensa, que su entonces defendido, José María Maciá, el ‘parricida de Elche’, que presuntamente mató a martillazos a su mujer y sus dos hijos pequeños, le había expresado su deseo de ser sacerdote. “Reza el rosario todos los días”, explicó Trillo-Figueroa, que aseguró que veía a su cliente muy místico lo que era “una prueba enviada por Dios para purificar su alma”.
Igual que hizo con El Solitario, Trillo Figueroa también hizo pública una carta del parricida en la que culpaba de los asesinatos a la maldad del demonio por haberse cruzado en su mente la noche de los sucesos. El abogado anunció que pediría para su cliente la eximente de enajenación mental, mismo argumento que la Asociación de Guardias Civiles teme pueda utilizar ahora con el atracador de bancos.
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