ARTE
El cartel moderno: ¿Publicidad o arte?

@Alex Parrado - 11/08/2007
EL CARTEL MODERNO
Exposición de carteles.
Lugar: Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC).
Teléfono: 93 622 03 76.
Horario: De martes a sábado, de 10 h. a 19 h.; domingos y festivos, de 10 h. a 14.30 h. Lunes no festivos, cerrado.
Fecha: Hasta el 30 de septiembre.
Precio: 5 €.
www.mnac.cat
Probablemente ambas cosas. El cartel moderno llenó las calles de las ciudades españolas de principios del siglo XX con anuncios de bebidas, cacao, cigarrillos, leche para niños, sanatorios para sifilíticos o viajes en trasatlántico, reflejando los gustos, la moda y también los sueños y necesidades de las gentes de aquella época. Pero no es menos cierto que los trabajos cartelísticos desbordaron muy pronto la función publicitaria para la que fueron inicialmente concebidos y pasaron a convertirse en auténticas obras de arte.
Ahora, casi un siglo después de la confección de aquellos primeros carteles modernistas, un centenar de los más de seiscientos que atesora el MNAC (Museu Nacional d'Art de Catalunya) se exhibe por primera vez en una exposición organizada dentro de la propia pinacoteca, pensada como un recorrido por la historia del cartel moderno de la mano de un importante número de artistas europeos y norteamericanos.
El MNAC conserva un importantísimo fondo de más de seiscientos carteles modernistas extranjeros y catalanes que fueron adquiridos en el año 1903 a Lluís Plandiura y en 1921 a Alexandre de Riquer, de los que se han restaurado ochenta para esta muestra.
La muestra presenta el cartelismo como un fenómeno de una gran diversidad tipológica. Al lenguaje recargado de Privat-Livermont o de Mucha, que inspira determinadas composiciones de Riquer, se contrapone el estilo más sobrio y depurado de Hassall, de Cassiers, de True, o Penfield. El uso de las tintas planas, recurso muy utilizado por Toulouse-Lautrec, es un aspecto predominante en la mayoría de estos autores, en cuyas obras se percibe claramente el influjo que ejerció la estampa japonesa en el arte occidental, que constituyó una auténtica revelación y franqueó el paso a nuevas experiencias estéticas.
'Antiqvarum artivm barcinonensis', de Ramón Casas
Entre los muchos carteles que cuelgan de las paredes del MNAC estos días se pueden destacar algunos, como por ejemplo el titulado Antiqvarum artivm barcinonensis, de Ramón Casas, un hombre que, a lo largo de su fecunda y dilatada trayectoria artística, cultivó con asiduidad la práctica cartelística. Realizado con ocasión de la exposición de arte antiguo que tuvo lugar en Barcelona en 1902, en el cartel antes citado –probablemente su obra más conocida- encontramos compendiadas la mayor parte de las características estilísticas que configuran su lenguaje. No faltan, pues, los elementos más tradicionales de un repertorio figurativo en el que sobresale la presencia de una figura femenina que, situada en el primer término de la composición, evoca una tipología muy arquetípica, presente en muchas de sus composiciones.
'Exposicion Meifrén', de Francisco de Cidón
Otro de los cartelistas que destacaron a principios de siglo fue Francisco de Cidón, del que se conservan diferentes producciones que testimonian su actividad cartelística, entre los que destaca el que lleva por título Exposición Meifrén, cartel realizado con motivo de la exposición antológica dedicada a este pintor y que tuvo lugar, en 1902, en los salones del Círculo Artístico. En esta obra su autor expresa una inequívoca adhesión a algunos de los preceptos que configuran la estética moderna. En términos formales, la composición se caracteriza por un grafismo de una brillante simplicidad, y por el uso de un único trazo que unifica tanto los elementos figurativos, como los paisajísticos. La silueta del pintor actúa como contrapunto de un escenario marítimo, una temática recurrente en la producción de Meifrén.
'Thé Rajah', de Henri Meunier
Y cabe destacar también, por último, uno de los carteles extranjeros de más bella factura que conserva el museo. Se trata de Thé Rajah, de Henri Meunier, pintor, grabador, litógrafo y cartelista, que destaca, entre otros aspectos, por ser una de las personalidades más polifacéticas y vigorosas del arte publicitario de la época. En su obra se percibe un intento de compaginar armónicamente el formalismo que caracteriza la tradición cartelística del art nouveau con un esquematismo gráfico muy sugerente que intenta abrirse paso sin llegar a convertirse en una tendencia dominante. Esta solución de compromiso aparece perfectamente ejemplarizada en una composición en la que la figura femenina, que actúa de reclamo publicitario, proyecta una imagen exótica y muy sofisticada, sin incurrir en extravagancias formales, o en excesos decorativos. El efecto visual rítmico que describe la línea del humo ascendente constituye uno de los mayores logros formales del autor.
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