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EL EROTICÓN

El ‘Génesis’ del sexo (I)

clítoris pene

@María Victoria Ramírez* - 07/08/2007

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“Los reptiles no sólo inventaron el coito, sino que además lo hicieron placentero”. Luis Elberdin.

Hace aproximadamente 300 millones de años surgen los reptiles, que colonizan el medio terrestre, medio en el que se desenvuelven y desarrollan. Para ello, se producen diversos cambios en su anatomía y fisiología y uno de ellos fue el reproductivo. Los huevos de los reptiles se presentaban envueltos en una cáscara. En su interior, el embrión se desarrollaba en algo parecido a un medio acuático, protegido por una superficie dura que evitaba la evaporación de su contenido pero que permitía la respiración del nuevo ser.

Anteriormente a la aparición de los reptiles, la reproducción aún no era interna, sino mediante huevos que se desarrollaban y eclosionaban fuera del cuerpo de la hembra en el agua. Además, el contacto que conducía a la reproducción no se producía en el interior del cuerpo de la hembra, sino que era externo. Los reptiles tuvieron, por tanto, que desarrollar mecanismos reproductivos distintos para que la independencia del medio acuático fuera total, y así colonizar un medio terrestre en el que aún se desenvolvían con escasa competencia.

Es así como se desarrollan los mecanismos de reproducción interna, aunque dicha reproducción aún sigue siendo ovípara (el huevo se desarrolla dentro del cuerpo de la hembra). Puesto que el nuevo ser debe ser envuelto en una superficie dura, para facilitar su desarrollo en el medio terrestre, el huevo debía ser fecundado antes de salir del cuerpo de la hembra, puesto que cuando salía, lo hacía ya envuelto en una cáscara.

La reproducción pasa a ser interna y para ello, tanto en la hembra como en el macho se producen importantes modificaciones genitales para posibilitar este nuevo mecanismo reproductivo, que resultaría ventajoso para ellos.

Es la aparición del pene, que ha de desarrollarse en el reptil macho y no es otra cosa que una especie de canuto con el que poder introducir en la hembra los espermatozoides. Para completar la fiesta, aparece el clítoris. La hembra tuvo que desarrollar un mecanismo que permitiera que la recepción del pene del macho le resultara agradable.

¿Y la vagina? Pues aún no existía. Su aparición es muy posterior (en la historia de la evolución) a la aparición del clítoris y del pene. En los reptiles, la penetración del pene del macho se realiza por un conducto, denominado “cloaca”, por el que también se produce la defecación, la expulsión de la orina, y la expulsión de los huevos.

El pene desarrollado por los reptiles macho (tortugas, cocodrilos…) tiene un sistema funcional similar al de los mamíferos: en estado de reposo, permanece plegado cerca del vientre, con un tamaño pequeño. En estado de excitación sexual, un mecanismo hidráulico permite que se llene de sangre, aumentando su tamaño y consistencia. Así es posible la penetración.

En las hembras de los reptiles, el desarrollo de una estructura (el clítoris) enormemente sensible, cargada de receptores sensoriales, en la misma entrada de la cloaca, asegura que la penetración del macho, con los movimientos de empuje, resulte extremadamente placentera, lo que aumenta las probabilidades de que se desee y se permita la penetración en el futuro, y así aumentan las probabilidades de que la especie se reproduzca y perpetúe.

La aparición del clítoris y del pene tienen su origen en la evolución hace aproximadamente 300 millones de años.

Cuando aparecen el clítoris y el pene en los reptiles, la vagina ni siquiera existe, por ejemplo, las tortugas tienen clítoris pero no vagina. El clítoris y el pene son equivalentes, la vagina, sin embargo, no tiene nada que ver (a nivel sensitivo) con el pene. La (in)sensibilidad de la vagina es tal, que un tampón colocado en la misma no produce sensaciones (no sólo no produce placer, sino que la mujer no lo siente), porque la vagina en sus dos tercios internos carece prácticamente de receptores sensoriales. Si la vagina fuera tan sensible como el pene (algo que mucha gente piensa), los fabricantes de tampones tendrían sin duda una industria mucho más floreciente.

Por tanto, los orígenes filogenéticos y la estructura del clítoris y del pene son los mismos y se desarrollan con el mismo fin: conseguir la independencia del agua mediante la reproducción interna y permitir que la fecundación fuera un acontecimiento agradable y tendente a la repetición para machos y hembras.

Sin embargo, los reptiles y los seres humanos son muy diferentes en su sexualidad. En los reptiles, sexualidad y reproducción están íntimamente relacionadas, y de hecho, la cópula es su principal expresión sexual. Pero en los seres humanos, la sexualidad sirve a fines mucho más complejos que la reproducción (la comunicación, la relación, la expresión de emociones y atracciones, el placer… y también la reproducción pero no únicamente la reproducción), y por ello, he aquí una explicación biológica de por qué el coito reproductivo es sólo uno de los muchos juegos posibles.

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com.

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