TEATRO
Comedia trascendental

@N. G. - 04/08/2007
HIJOS DE SU MADRE

Dirección y guión: Antonia San Juan.
Intérpretes: Luis Miguel Seguí, Félix Navarro y Helena Castañeda.
Lugar: Teatro Arlequín (c/ San Bernardo nº 5), Madrid.
Teléfono: 91 523 97 40.
Horario: De martes a viernes, a las 21h. Sábados, a las 20:30 h. y a las 22:30 h. Domingos, a las 19 h.
Fecha: Del 17 de julio al 26 de agosto.
Precio: de 16 a 20 €.
www.antoniasanjuan.com
Antonia San Juan es la reina de la irreverencia, como bien la bautizó hace un año su compañera y amiga Cayetana Guillén Cuervo. Por aquel entonces, paseaba palmito en el teatro Alfil representando Las que faltaban, un exitoso espectáculo en el que ocupaba la piel de once mujeres distintas apoyándose únicamente en su poderosa presencia escénica.
La actriz canaria vuelve ahora al teatro Arlequín –aunque esta vez no aperece en escena- con la obra Hijos de su madre, primer montaje guionizado y dirigido íntegramente por ella misma y al que ha cortado con el mismo patrón que utilizó en algunas obras en cuya confección había participado con anterioridad, como Otras Mujeres o la ya citada Las que faltaban.
Antonia sigue aprovechando el tirón que supuso su inolvidable papel de Agrado en la obra magna de Pedro Almodóvar: Todo sobre mi madre. Desde entonces no ha parado. Fundó una productora y se puso a dirigir, guionizar e interpretar un manojo de obras teatrales caracterizadas por la presencia desnuda de los actores en las tablas, en ausencia de escenografía, para resaltar la importancia de unos textos de inequívoca influencia almodovariana.
En Hijos de su Madre, Antonia ha preferido quedarse entre bastidores y delegar el peso de la obra en la fuerza interpretativa de tres actores jóvenes -Luis Miguel Seguí, Félix Navarro y Helena Castañeda- que se mueven por el escenario con solvencia, aunque también, en ocasiones, algo desaforados.
Dividido en cuatro partes, cuatro historias mínimas, el espectáculo destila comicidad por todos sus poros, aunque hay momentos en los que la trama, si la hubiera, pierde fuelle. Cuando Antonia se pone trascendental la cosa funciona peor, lo que no impide que haya fragmentos de la represtación de hondísimo calado intelectual y de un indiscutible compromiso social.
El conjunto de estos cuatro 'sketches' deslenguados configura una ácida crítica global repleta de diálogos punzantes y toques de humor absurdo y descarado, que está caracterizada por una excesiva recurrencia a lo políticamente incorrecto y lo soez. Todo muy propio de esa genuina artista que es Antonia San Juan.
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