
El portavoz del Ministerio del Interior afgano, Zamarai Bashari.
Los 22 surcoreanos secuestrados serían ejecutados por los talibanes si no hay canje por presos rebeldes
Efe. Kabul (Afganistán). - 30/07/2007
Tras diez días de secuestro, los talibanes aseguraron este domingo que ya no habrá más diálogo sobre los 22 surcoreanos que siguen en su poder, a la espera de que las autoridades afganas accedan a un canje de los rehenes por presos rebeldes. "Ya no hace falta dialogar más. Hemos entregado nuestra lista de presos y esperamos una respuesta positiva", aseguró un portavoz de la milicia, Mohammed Yousef Ahmadi.
Los talibanes habían exigido para la puesta en libertad de los rehenes la excarcelación de varios presos insurgentes, para lo cual han entregado a las autoridades de Ghazni, la provincia en la que se produjo el secuestro, una "lista completa" con sus nombres.
Uno de los miembros del equipo mediador, Khowaja Sedeqi, confirmó las palabras de Ahmadi, y dijo que ayer no se produjeron negociaciones cara a cara por voluntad de los talibanes, aunque algunos líderes tribales sí hablaron con ellos. Los insurgentes, dijo Sedeqi, tienen los teléfonos apagados y están esperando una respuesta del Gobierno en el sentido de liberar a los presos, la principal condición fijada por los rebeldes para poner fin al secuestro de los 22 rehenes.
Las facciones de la milicia no se ponen de acuerdo
Los secuestrados, 18 mujeres y cuatro hombres, están separados bajo custodia de distintas facciones de la milicia, que estos días no habían logrado ponerse de acuerdo en sus exigencias a las autoridades: mientras dos de los grupos preferían el pago de un rescate, la tercera facción exigió la liberación de sus presos.
El anuncio hecho por los rebeldes ha coincidido con la reunión mantenida por un enviado especial surcoreano, Baek Jong-Chu, secretario jefe de Seguridad y Política Internacional de Corea del Sur, con el presidente afgano, Hamid Karzai, quien habló por primera vez del caso. Baek se reunió con Karzai a puerta cerrada, con el propósito obvio de discutir la liberación de los rehenes y pedirle, según la agencia coreana de noticias Yonhap, "flexibilidad". "El Gobierno afgano hará todos los esfuerzos posibles para una liberación segura de todos los rehenes, y espera encontrar una solución conveniente para la crisis", dijo Karzai, según un comunicado publicado al término de la reunión.
Está por ver ahora si Karzai opta por el canje de presos para liberar a los rehenes, o bien cumple la palabra dada el pasado 6 de abril, con motivo de la liberación de cinco prisioneros talibanes para lograr la libertad del periodista italiano secuestrado un mes antes, Daniele Mastrogiacomo. "En el futuro esta acción no se repetirá nunca", dijo Karzai en referencia a aquel canje. "No lo haremos en ningún caso ni con nadie, ni se repetirá por ningún país", añadió entonces.
Se usarán medios militares si no hay solución
Tras descartarse más conversaciones por parte de los insurgentes, cobran más vigencia las palabras del viceministro afgano del Interior, Munir Mangal, quien fijó este sábado como último recurso el uso de la fuerza, de no encontrar una solución pacífica para conseguir la liberación de los rehenes. "Las conversaciones prosiguen e intentaremos resolver la situación mediante negociación, pero si no hay otra opción, usaremos medios militares como último recurso para lograr la libertad de los rehenes", había dicho Mangal.
Mangal recibió una rápida respuesta por parte de Ahmadi, quien advirtió a las autoridades de que el uso de la fuerza para rescatar a los rehenes, misioneros protestantes, sólo serviría para causar la muerte inmediata de estos. "Tenemos suficientes fuerzas para defender nuestra posición, pero incluso si intentan atacarnos no podrán llevárselos vivos", había dicho Ahmadi.
La preocupación por la suerte de los rehenes aumentó el miércoles pasado, cuando los talibanes ejecutaron a uno de ellos, el pastor protestante Bae Hyung-kyu, de 42 años y líder del grupo. Los 23 surcoreanos fueron capturados el 19 de este mes cuando se dirigían desde la sureña ciudad de Kandahar hacia Kabul y pasaban por la región oriental de Ghazni. Se trata del mayor secuestro hasta la fecha de un grupo de extranjeros en Afganistán, donde un ingeniero alemán continúa también en manos de los insurgentes talibanes.
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