El festival de ópera de Bayreuth comienza este jueves con entradas a 3000 euros y una nueva lucha por la sucesión
Carmen Valero (Efe). Bayreuth (Alemania).- - 24/07/2007 16:58h

El festival wagneriano de Bayreuth abre este miércoles una nueva edición con las entradas en el mercado negro a 3.000 euros y las fanfarrias en son de guerra por la sucesión del octogenario Wolfgang Wagner al frente de la 'verde colina'. Un año más, la organización del festival advirtió desde su página en internet contra el floreciente trapicheo de entradas y reiteró su recomendación de adquirir las mismas en alguna de las tres agencias autorizadas para ello, es decir, apuntarse a la lista de espera y confiar en que la suerte tocará la puerta en cinco o diez años.
La organización, con un sistema de venta de entradas que no se caracteriza precisamente por la transparencia, citó como ejemplo del atropello a una agencia de viajes japonesa que supuestamente ofrece a los wagnerianos nipones entrada y hotel por 7.000 euros. Para los profesionales de la reventa, particulares afortunados con olfato mercantilista y puede que para algún que otro empleado de Bayreuth con acceso a las taquillas, esta edición justifica el timo.
El festival comenzará este miércoles con el estreno de Los maestros cantores de Nuremberg versión Katharina Wagner, hija del patriarca de Bayreuth, y una de las tres biznietas del compositor Richard Wagner que aspiran a la herencia de Bayreuth. Katharina, de 29 años, es hija del matrimonio en segundas nupcias de Wolfgang Wagner y Gudrun, mujer estirada y ambiciosa considerada por muchos la jefa extraoficial de Bayreuth.
Un poder en la sombra, porque según los estatutos del consejo de la Fundación del Festival de Bayreuth, el contrato vitalicio firmado con Wolfgang Wagner sería revocado si se probara que éste no ejerce la dirección en solitario o no está capacitado para el cargo. Wolfgang Wagner cumplirá el próximo día 30 de agosto los 88 años sin síntomas de demencia senil y sin que nadie haya podido o querido probar que Gudrun, de 63, es quien mueve los hilos. Pero hablar de la sucesión del patriarca y proceder a ella es ahora inevitable.
Wolfgan y Gudrun, versión reconstituida de los dioses del Anillo Wotan y Fricka, lo saben. Es más, los acontecimientos en la 'verde colina' transcurren como si hubieran planeado. En 2001, al cumplir Wolfgang Wagner los 82 años, los 24 notables que integran el consejo de la Fundación Bayreuth, en gran parte nutrida con fondos públicos, nombraron sucesora en la dirección del Festival a Eva Wagner-Pasquier, hija del primer matrimonio de éste.
Wolfgang ignoró la decisión, tomada por 22 votos a favor y dos en contra y su joven esposa defendió su gesto de autoritario desprecio. La candidata secreta de Gudrun, su hija, tenía entonces 23 años, demasiado joven para tanta responsabilidad. Había que esperar.
Y prepararla: En 2004 la dirección de Bayreuth, es decir su padre, quien entre tanto excomulgó a su primogénita, Eva, encargó a su pequeña la producción de Los maestros cantores de Nuremberg.
Katharina, con un currículum acorde con su edad y tres únicas experiencias como regidora -la última, Il Tríptico, se estrenó el pasado año en la Deutsche Oper de Berlín con grandes abucheos- ha declarado estos días que "está preparada" para cualquier examen. Y lo hizo a bombo y platillo, con amplias entrevistas a diarios de tirada nacional, incluidos los más críticos con su anacrónica familia y la forma de dirigir un festival que pese a recibir fondos públicos antepone "derechos de sangre" a profesionalidad.
Está por ver los efectos de la inusual campaña de imagen lanzada por Katharina Wagner ante un estreno en el que se juega su "legitimación" como aspirante a la sucesión de su padre, que dirige Bayreuth desde 1951, primero con su hermano Wieland Wagner, y luego, desde la muerte de éste en 1966, en solitario. "Lo único que puede aportar Katharina a Bayreuth es juventud, pues incluso aunque triunfe en esta edición con 'Los maestros cantores de Nuremberg' no está demostrado que una buena regidora sea buena gestora", escribió el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Además de Katharina, a la que una parte de la prensa se refiere como Barbie Wagner o Paris Wagner en una asociación con Paris Hilton, también optan al relevo en Bayreuth Eva y su prima Nike Wagner, ésta última hija de Wieland. Ambas tienen 62 años, demasiado maduras tal vez para un cambio generacional, pero a diferencia de Katharina, con dilatada experiencia y reconocimiento en la gestión.
Nike Wagner, la más cosmopolita, es directora del Festival de Weimar, y Eva, la más intelectual, consejera artística del Festival de Aix-en-Provenza (participó con Simon Rattle en el Anillo estrenado este año) y habitual en las salas de óperas de Londres, París, Madrid y Nueva York.
Katharina se presenta este miércoles a examen con otro debutante en el foso de Bayreuth, el berlinés Sebastian Weigle, asistente en los años noventa de Daniel Barenboim y desde 2004 director musical del Liceo de Barcelona. Aunque suspenda, dará que hablar hasta que la Fundación se reúna para elegir candidato, posiblemente en otoño.
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