publicidad
publicidad
Logo de El Confidencial
Miércoles, 18 de julio de 2007 (Actualizado a las 17:21)
Portada   España   Cotizalia   Deportes   Vivienda   Comunicación   Gente   Opinión   Canales   Fin de Semana   Imágenes   Vídeos   Foros   
Con Lupa Al Grano Mientras Tanto Dos Palabras Sin enmienda El Confidente
Salud Tecnología Buscador de Hoteles

CON LUPA

Las alegrías en casa del pobre y la llegada de Juan Costa a la calle Génova

Juan Costa

@Jesús Cacho - 18/07/2007

Votar esta noticia

Resultado (10 Votos)

enviar a un amigoimprimirDeja tu comentario (20)

El nombramiento de Juan Costa como coordinador del programa electoral del PP, magno acontecimiento ocurrido el lunes en el marco de la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del partido de la derecha, ha provocado no pocas especulaciones de las que se han hecho eco la prensa antaño llamada seria, tal que el diario El País, que más o menos veladamente ha visto la entrada del castellonense en la sede de Génova como el movimiento de un peón capaz de empedrar el camino de vuelta del Generalísimo Rato a la política, percepción que ayer mismo era endosada por El Mundo, sin la finezza de El País, en uno de los breves de su tercera página: “Costa, ¿avanzadilla de Rato?”

La verdad es que son tan parcas las novedades que en materia de cambios se perciben en el PP, tan pocas las alegrías en casa de ese pobre de solemnidad que es Mariano Rajoy, atrapado en el juego de equilibrios de poder heredado de franquito Aznar, que un nombramiento generador en sí mismo de un entusiasmo tan perfectamente descriptible como el de Juan Costa, parece de pronto un acontecimiento político de primera magnitud y, obviamente, no es eso, no señor, no se trata de eso, sino de algo mucho más modesto que, si me apuran, debería llevar la congoja a las liberales mentes de quienes quieren cambios de verdad en el PP. ¿Es esta toda la “revolución” de quiere hacer Rajoy en el PP de cara a las generales de 2008?

Ligar la vuelta activa de Costa al PP con el eventual regreso de Rodrigo Rato a la política me parece una patochada en toda regla. Es posible que el todavía director gerente del FMI se haya cruzado en las riveras del Potomac con el ánima errante de Sor Teresa de Calcuta, y que ese acontecimiento haya hecho brotar en el corazón de Rato un irrefrenable deseo de servir al prójimo y volver corriendo a Madrid para entregarse con denuedo a la felicidad pública de los españoles, pero reconozcamos que eso sería un milagro comparable a los de Fátima. Esa es una etapa ya cerrada en la vida del asturiano, y lo más probable, también lo más lógico, es que vuelva para sentarse en la presidencia de alguna gran empresa o banco, nacional o extranjero. Y para ganar dinero.

De modo que Costa, un servant de Rato, no viene como adelantado de nadie. Juan Costa es fundamentalmente un buen tipo protegido por la coraza de ese incierto aire distante, incluso chuleta, como de niño bien de toda la vida, que le caracteriza. Costa no es economista y tampoco un hombre de empresa –nunca se ha llegado a sentir cómodo en la presidencia de Ernst & Young-. Sí es, en cambio, un político, y un político con instinto, incluso de supervivencia, cosa que le va a venir de perlas en esa cueva de los terrores que es Génova, por cuyos pasillos corren desenfundados puñales a flor de piel.

Llega para “coordinar” el programa electoral del PP, un verbo que, según el DRAE, equivale a “disponer diversas cosas de manera que sean compatibles y no se estorben unas o otras o al resultado que se pretende”. Eso es todo. Su nombramiento, justo es reconocerlo, tiene al menos una cosa buena, entendida ella como síntoma o anuncio de otras de más enjundia que están por llegar: que es un nombre nuevo, el primer sillar de un edificio construido con piedras distintas a las del derribo del 11-M, gente alejada de los Acebes de turno. Un cambio, en suma, que hay que saludar con un cierto grado de esperanza por mínimo que parezca.

Por lo demás, Costa tampoco viene a sustituir a Miguel Arias. Su misión es mucho más abierta de la que competería a un economista al uso, y ahí está también el riesgo: que se deje llevar por la marea populista que sin duda va a inundar hasta anegar los programas de los partidos políticos de cara a las elecciones generales de 2008. Que también el PP se emborrache de populismo, un pantano que ha inaugurado Zapatero con los 2.500 euros por españolito que viene al mundo desde el 3 de julio del año en curso.

Las arcas públicas están a rebosar, pero esta feria de la abundancia no va a durar eternamente, que son demasiados los síntomas que obligan a pensar que el ciclo de vacas gordas tiene su final apuntado a plazo fijo (subida de tipos, endurecimiento de las condiciones de financiación de la economía, etc, etc). Es importante, por eso, que el PP recupere un discurso liberal, comprometido con las reformas de fondo, las económicas, cierto, pero también las que tienen que ver con eso que llamamos “regeneración democrática”, sin entregarse a la subasta de gasto público que propone José Luis Rodríguez Zapatero.

Votar esta noticia

Resultado (10 Votos)

enviar a un amigoimprimir

Opiniones de los lectores (20)

Deja tu comentario

20. ProgresnograciasMiércoles, 18/07/2007, 17:09 h.

Gandalfito 17: gracias, ya lo he visto. Pues sí, es todo un desincentivo a votarles si su director d programa se dedica a hablar d algo q seguramente no entiende por su formación y q es utilizado por los mayores pícaros d la actualidad (véase Al Gore y demás caza subvenciones). Pero coincido con Vd. en q no nos quedará más remedio q tragar con él, mientras quede alguno decente en el equipo con posibilidades d hacer algo medianamente bueno, y mientras enfrente esté el Nuevo Frente Popular, con PZ marioneta a los hilos, q no a la cabeza. Por cierto, si le interesa leer algo imparcial sobre el cambio climático, le recomiendo "Historia del clima de la Tierra" de Antón Uriarte. A pesar de estar publicado por el Gobierno vasco, lo he leído entero y le aseguro q aprende uno mucho.

19. usuario registrado olivaMiércoles, 18/07/2007, 16:45 h.

Alejandro pillado: De acuerdo dime con hechos por que en tiempos de Aznar esto era un cortijo...
Quizás sabes algo que la gente ignora.oliva

18. ProgresnograciasMiércoles, 18/07/2007, 15:53 h.

Carnaval 10: aunque no estemos d acuerdo sobre cuáles fueron los principales errores del PP en su etapa de gobierno (creo q estuvieron más relacionados con cuestiones d intervencionismo y d falta d "limpieza" d los FyCSE y de los servicios secretos, q arrastraban altos cargos d la época d los GAL) y en cuanto a quienes son los lastres actuales del PP (aunque coincido en q Arriola, como asesor de esa entelequia indefinida doctrinalmente q es el "centro", siempre lo ha sido; y añadiría a Gallardón, Piqué y Rato, entre muchos otros, Acebes no m lo parece) le felicito, sin ironía, por tener una opinión propia y coherente con la realidad actual, a pesar d la aplastante dictadura mediática q sufren Vdes. en Andalucía gracias a Chaves. Un saludo d un hijo y nieto d andaluces.

17. usuario registrado gandalfitoMiércoles, 18/07/2007, 15:34 h.

Progresnogracias (11).

El artículo se titula: "Rodrigo Rato no da pistas a sus amigos: "Tengo varias ofertas, que mantendré abiertas hasta octubre""

La referencia concreta es el párrafo justo antes de titulillo en negrilla.

A mí se me ha pinchado el globo, aunque con ZP enfrente habrá que tragar, supongo.

16. usuario registrado OlicMiércoles, 18/07/2007, 14:30 h.

A mi tampoco me produce excesiva alegría la llegada de JC. Si repasamos las medidas económicas de los tiempos de Rato son de un intervencionismo que no se compadece con una economía que se quiera llamar de verdad liberal.

Los impuestos estaban lejos de ser claros y comprensibles para el común de los mortales y las normas de procedimiento la ley del embudo, la parte ancha para la Administración y la estrecha para el ciudadano. Por algo el PSOE se ha sentido comodísimo con ellas y no las ha tocado.

Otros artículos de opinión

AL GRANO

La jota navarra: Miguel Sanz se queda solo en el baile  Antonio Casado

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Auditado por Ojd