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De la moral a la confianza

@Esteban Hernández - 14/07/2007

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SIN RESPIRO

Autor: William Boyd
Editorial: Alfaguara
Páginas: 392
Precio: 21,50 €
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La nueva novela de Boyd podría definirse como el resultado de la unión de un escritor literario y un argumento popular, como si se hubiera apostado por retomar la trama de un best seller y adaptarla para públicos más exigentes. El producto final es una obra de entretenimiento que consigue su objetivo, que sabe fijar, describir y desarrollar sus personajes, que sabe además darles la dimensión adecuada y que entretiene y divierte al lector. Pero también es una novela que desgraciadamente se aleja de intentos mucho más ambiciosos y logrados, como el de Norman Mailer y la reconstrucción de una mentalidad americana a través de su El fantasma de Harlot, con sus espías, su atmósfera de recelos y juegos dobles, su corrupción de los espíritus y de las mentes; o como el de Graham Greene y su telón de fondo de los dilemas morales; o como el de la indisimulada crítica social del último John Le Carré.

La novela, ambientada a mediados de los setenta, simultanea dos escenarios: la sorprendente confesión de una abuela, quien revela su pasado como espía al servicio de Su Majestad, y las vicisitudes cotidianas de su hija, madre soltera, aparentemente envuelta en una trama banal con un miembro de la Baader Meinhof al que da cobijo, sin saberlo, en su casa. Aun cuando la narración paralela convenga a la historia y permita una resolución formalmente satisfactoria, también arrastra uno de los inconvenientes de la novela, y es que la historia de la espía Eva Delectorskaya, su captación para los servicios secretos y sus aventuras en el Estados Unidos de Roosevelt es mucho más interesante que la segunda narración, la del tiempo presente.

Boyd se apoya en una historia real, la del British Security Coordination (BSC) una parte del servicio secreto británico que intentó, en los meses que fueron desde la invasión de Polonia hasta Pearl Harbor, que Estados Unidos saliera del aislacionismo y tomara parte en la guerra. Con ese objetivo, intentaban construir nuevas realidades y forjaban escenarios bélicos de desinformación a través de noticias falsas y de hechos alterados con los que intentaban influir en la percepción de los servicios secretos estadounidenses y en las decisiones de sus gobiernos.

En la preeminencia de esa atmósfera de engaños, que se extiende a la vida privada, residen también los mayores atractivos de la obra. En principio, porque hay un tono irónico soterrado respecto de los grandes esfuerzos que realizan para conseguir que esas noticias pasen como verdaderas, llegando incluso al asesinato, y su más que escasa efectividad. Pero, en segundo lugar y como elemento central, porque la relación entre la joven espía y su jefe, que es también su amante, y entre la joven y el mundo exterior, también aparecerá esa sensación de desconfianza permanente. ¿Cómo saber si el otro dice la verdad? ¿Cómo confiar en los demás? Preguntas que se formulará, como aparece explícitamente en el primer capítulo, hasta el final de sus días y que afectarán notablemente la relación con su familia. Eva aprenderá que la mejor manera para conocer la verdad es, para un espía, conocer cómo piensan sus enemigos, qué esperan de ella y qué movimientos creen que realizará. Utilizar, en definitiva, la máscara que le han adjudicado en la representación para sorprender a unos enemigos que pueden estar tanto dentro como fuera.

En realidad, la novela de Boyd traslada al ámbito del espionaje algunas de cuestiones sociales. En primer lugar, elige personajes femeninos como protagonistas, alejándolos además de la tradicional representación como la espía como mujer fatal. Además, nos habla de la relación entre madre e hija en un mundo en el que se encuentran solas. Y, por último, sustituye el dilema moral o la denuncia, tan habituales en las mejores novelas de espías, por la pregunta acerca de hasta qué punto podemos fiarnos de los demás, si nos decepcionarán o traicionarán, si los conocemos lo suficiente, centrando el asunto especialmente en la relación hombre-mujer. Aspectos que aparecen con frecuencia en la vida cotidiana contemporánea, donde la mujer tiene mayor presencia en la vida pública, donde los cambios sociales llevan a nuevos roles y donde la sensación de soledad y falta de confianza en los otros, especialmente en los entornos urbanos, es creciente.

Con estos elementos, Boyd construye una novela sólida, bien escrita, que se lee con facilidad y que contribuye a recuperar aspectos olvidados de la historia, pero al mismo tiempo, y por las mismas razones, que acaba convirtiéndose en un simple entretenimiento aunque cuando pueda satisfacer las exigencias formales de un público más exigente.

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