MIENTRAS TANTO
¿Quién teme a la prórroga presupuestaria? Solbes, desde luego, no
@Carlos Sánchez - 09/07/2007
¡Bendito techo de gasto! Hace algún tiempo, el vicepresidente Solbes se topó con un antiguo responsable del Ministerio de Hacienda, y tras departir unos minutos sobre cuestiones irrelevantes, ambos contertulios se pusieron a hablar de la política presupuestaria. Solbes no pudo ocultar su satisfacción por la salud de las cuentas públicas. No es para menos. Pero lo que más sorprendió a su interlocutor fue la insistencia del vicepresidente en resaltar la importancia estratégica del techo del gasto.
El llamado ‘techo de gasto’ es un ‘invento’ ideado en los tiempos de Cristóbal Montoro -y cuestionado entonces por el Partido Socialista en la oposición- al que ahora el vicepresidente se agarra como un clavo ardiendo, consciente de que estamos ante el mejor instrumento para taponar demandas de gasto incompatibles con los objetivos generales de política presupuestaria. Y, por ende, incoherentes con la estabilidad macroeconómica a medio y largo plazo. ¡Bendito techo de gasto!, apuntilló Solbes antes de despedirse de su interlocutor.
Y es que al vicepresidente del Gobierno no parece preocuparle excesivamente un adelanto electoral. Si hasta hace algunos años, la devolución de los Presupuestos Generales del Estado en el debate de totalidad del Congreso de los Diputados -en torno al 22 de octubre- era una cuestión casi dramática para los responsables de Hacienda, en estos momentos la existencia de un techo anual de gasto aprobado previamente por el Parlamento, convierte a la prórroga presupuestaria en un obús político, de mucha repercusión mediática, pero cargado simplemente de aire en términos económicos. Pero incapaz, en cualquier caso, de alterar el resultado final del gasto público, toda vez que los límites puestos a disposición de los poderes públicos aparecen publicados en el Boletín Oficial del Estado, por lo que cada gestor sabe a ciencia cierta a qué atenerse.
En concreto, la Administración General del Estado dispone de 152.561 millones de euros para gastarse el año próximo, mientras que, previsiblemente (aunque esta cifra suele presupuestarse con cierto sesgo a la baja), ingresará 156.837 millones de euros, lo que hará posible un excedente presupuestario equivalente al 1,15% del Producto Interior Bruto.
Hoy por hoy, la posibilidad de que el proyecto de Ley de Presupuestos para 2008 no pueda tramitarse por falta de apoyos parlamentarios no es solamente una hipótesis, sino que va mucho más allá, lo que explica que algunos de los entes gestores trabajen ya con la idea de que el Parlamento eche para atrás las cuentas del Reino.
Es evidente que desde el punto de vista político, la posibilidad de que el Gobierno socialista se quede en minoría en una votación tan trascendente cono la aprobación de la Ley Presupuestaria es verdaderamente relevante, hasta el punto de que, a partir de ese momento, la legislatura puede darse por concluida. Desde ese preciso instante, el Ejecutivo tan sólo tendrá margen para sacar adelante propuestas tan oportunistas y electoralistas como la paga de 2.500 euros por hijo nacido, pero poco más. No parece probable que los grupos parlamentarios impidan la aprobación de una medida de tanto calado social, por lo que les toca mirar hacia otro lado y apretar el botón del sí señor.
En este escenario político es en el que cobra mayor importancia la razón de ser de la estabilidad presupuestaria como instrumento de política económica. Y, en concreto, del techo de gasto. Aunque sin fundamentalismos. Bendito techo de gasto.
Opiniones de los lectores (0)
Otros artículos de este autor
La endogamia al poder: Acólitos sin talla intelectual y política(06/07/2007)
La receta de ZP para el problema demográfico: agua, aceite, pan y 2.500 euros para pagar la guardería(04/07/2007)
¿Y si las estadísticas son cosa de comunistas?(02/07/2007)
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
![]()