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Gaultier corona a la mujer ideal de su alta costura invernal

Jean Paul Gaultier

Lola Loscos (Efe). París (Francia).- - 04/07/2007 18:05h

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Gaultier corona a la mujer ideal de su alta costura invernal
 

El cineasta Pedro Almodóvar, la actriz Catherine Deneuve y el cantante Michel Polnareff fueron este miércoles algunos de los famosos que acudieron a su cita con Jean-Paul Gaultier para contemplar cómo vestirá y, sobre todo, cómo se coronará, la mujer en la alta costura del otoño-invierno 2007-2008. Una mujer elegantemente militarizada, a la occidental, la napoleónica y la oriental, tocada con coronas, plumas o turbantes, introducida en pantalones de cuero de montar a caballo, ajustados y de talle alto, sobre botas hasta la rodilla y vestidos monocolores, negros de preferencia, de aperturas insospechadas.

Más allá del negro, muy presente, marrones, arenas, chocolates, oros y dorados, rojizos sangre, berenjena y ladrillo fueron algunos de los tonos dominantes de la paleta Gaultier. Además de algún azul noche y de blancos diversos, hubo, como manda la alta costura, abundancia de bordados, sobre ganchillo, sobre un abrigo generosamente acolchados o, por ejemplo, sobre los hombros y bolsillos de un vestido, colocados como relieves inspirado en el trabajo del hierro.

Para contemplar esta espectacular visión del lujo máximo femenino, los invitados de honor llegaron acompañados por sus correspondientes séquitos al 325 de la calle Saint Martin, frente al Conservatorio de Artes y Oficios de París, donde tiene su sede central el modisto y donde este miércoles volvió a coronar a casi todas las maniquíes que subieron al podium. No fueron esta vez coronas virginales para todos los gustos, como en su último desfile de alta costura, el pasado enero, destinadas a este extraño verano, cargado de lluvias y tormentas en París.

Eran este miércoles coronas decididamente reales y cuando menos principescas, a menudo orientales, a juego con el tejido y el color del modelo que acompañaban y entonces de pequeñas dimensiones, o, las más abundantes, confeccionadas con pelo. De ahí que los 43 modelos vistos este miércoles en casa de Gaultier estuviesen precedidos en el dossier de prensa de un título, "Príncipes y maharajás", toda una declaración de intenciones ilustrada por el gigantesco trono de cuento de hadas y terciopelo rojo colocado al inicio de la pasarela, de donde partía cada maniquí.

El autor de Volver, Almodóvar, las contempló tras haber ascendido por las escalinatas palaciegas del edificio rodeado de una pequeña corte encabezada por Bibiana Fernández -antes conocida como Bibi Andersen-, quien ya le acompañó el pasado lunes a Versalles al desfile con el que John Galliano celebró los sesenta años de existencia de la firma Christian Dior y sus diez al frente de ella. Catherine Deneuve, musa de otro gran cineasta español, Luis Buñuel, vino poco después más sobriamente acompañada, por un amigo, con algo más que media hora de retraso sobre la hora prevista para el desfile.

Michel Polnareff, mito del pop francés de los años 60 que el pasado marzo retornó a los escenarios tras treinta años de ausencia, fue el último de esta serie de famosos en llegar, con casi una hora de retraso. El desfile acababa de empezar cuando ocupó su puesto en primera fila, pero pudo disfrutar a tiempo de modelos como el "Príncipe regente", un vestido hasta por debajo de la rodilla, de cuello alto, con echarpe y pantalón-calzón en jersey negro.

Major général, Prince de nuit, Chancelier y Prince de Jodhpur eran los nombres de otros de los modelos, cerrados no por la novia, como de costumbre, sino por el novio, Le Marié, vestido de plata y con turbante, perfectamente a juego con la princesa toda dorada que acababa de atravesar la pasarela.

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