Zapatero se crece y Rajoy le exige que entregue las actas de ETA o dimita ante el Rey
Debate del Estado de la Nación
@Julia Pérez.- - 03/07/2007
El primer gran acto electoral previo a los comicios de marzo terminó esta tarde con un José Luis Rodríguez Zapatero parapetado tras los logros económicos de su legislatura que se iba creciendo a medida que transcurría el debate sobre el estado de la Nación, mientras Mariano Rajoy le exigía que revelara las actas firmadas con ETA por los negociadores del Gobierno socialista o tomara “el camino de La Zarzuela” para dimitir ante don Juan Carlos.
De un discurso que calificó como el “mas doloroso” de su vida, por los duros reproches que dirigió al presidente del Gobierno, el líder del principal partido de la oposición le pedió a Zapatero el adelanto electoral. Obvió, sin embargo, una batería de argumentos utilizados días antes, como el de que los asalariados españoles cada vez son más pobres, mientras los ricos son aún más ricos.
La primera vez que Rajoy exigió el adelanto electoral causó impacto en el Congreso de los Diputados, por su solemnidad. Dijo que en el diálogo con la banda había querido ser prudente, modelar sus palabras, pero confesó que “en ningún caso” esperaba la “actitud tabernaria” de Zapatero, porque le había mentido y había mentido a los españoles. Rajoy vino a decir que ya no le creía nadie, pues proclamó la vigencia de la Ley de Partidos y “Batasuna está en las instituciones”.
Dijo que primero sería la paz y luego la política, y no ha ocurrido así. “¿Quién le cree a usted que no ha negociado con ETA?”, “¿Quién le cree que no negoció tras el atentado de Barajas?”. En suma, quién puede creerle cuando “habló con ETA mientras recibía información” en el seno del Pacto Antiterrorista durante el Gobierno del PP. “No cabe mayor deslealtad”, sentenció Rajoy.
Entonces llegaron las conclusiones de Rajoy sobre estos “tres años intentado engañar a todo el mundo”: “usted se puso de acuerdo con ETA”, ha “traicionado la confianza de los españoles”, “no es de fiar”. Y, con ellas, su exigencia: “O nos muestra usted las actas que prueben su inocencia o debe usted tomar directamente el camino de La Zarzuela”.
Rajoy no confía en Zapatero y reveló un secreto a voces: que en el anterior debate del estado de la Nación había pactado con el presidente no hablar en ningún momento de ETA, como parte del pacto ante el diálogo que, pensaba, se abría en esos momentos. Y que, cuando ya no podía replicar, el PSE-PSOE anunció su reunión con Batasuna, “la única cosa” que el líder del PP le había pedido que no hiciera.
La mirada del presidente del Gobierno denotaba ira, enfado ante su petición de dimisión. Pero, cuando le tocó el turno de réplica, al principio no aludió a esta demanda. Frente al estilo tabernario denunciado por Rajoy, el estilo “no descriptible” del PP, dijo Zapatero. El presidente le reprochó que hubiera sacado a colación el que tuviera “un día un lapsus” –calificar de ‘accidente’ el atentado de la T4-, aunque orilló el detalle de que, en realidad, había hablado por tres veces de ‘accidente’. También le reprochó que hubiera sacado que la víspera de aquel atentado se mostrara eufórico respecto a que no veía ataques de los terroristas, cuando había pedido disculpas en el Congreso. Y, sobre todo, por hacer una “propaganda gratuita de los terroristas”. Además, desmintió que hubiera hablado con ellos mientras estaba vigente el Pacto Antiterrorista: esa afirmación es “absoluta y radicalmente falsa. Se lo he dicho en público y en privado”.
Diez días sin hablar de Líbano
Rajoy le había dicho que llevaba ya diez días sin explicar a los españoles las razones por las que han dado su vida los soldados españoles en Líbano o en Afganistán, que se centran en defender un modelo de sociedad frente al terrorismo de Al Qaeda. Pero el presidente sostuvo que los casos azules como la misión de la ONU en Líbano, “no actúan como fuerzas de guerra”, sino “como fuerzas de paz” y que no han ido a ese país “a una zona de guerra, han ido a una zona donde ha existido una guerra” y para garantizar la paz. Por supuesto sacó la retirada de Iraq, un mantra en el que se refugia a pesar de que el líder del PP no había aludido a este país árabe.
Diez días, repitió Rajoy en una nueva réplica, han transcurrido sin que Zapatero haya dado explicaciones sobre estas muertes. Y, sobre ETA, el líder del PP le recordó que si hablaban de la banda era porque Zapatero lo había convertido en el eje principal de su legislatura. Y “nadie se esperaba este rosario de mentiras y falsedades”.
No habrá adelanto electoral
Zapatero comenzó entonces a crecerse en su réplica. El presidente resaltó una idea que quedó fijada en la memoria de los diputados: Rajoy sólo habla de Líbano y de ETA. “Eso es lo que define absolutamente sus tres años” de oposición. Sacó su rosario de logros económicos y atacó al líder del PP al recordarle que, cuando llegó al poder, el terrorismo islamista había asesinado a 192 personas y ETA a otras 44 durante la legislatura del PP. De ahí, dijo, su intento de acabar con la banda en una iniciativa que ha contado con el apoyo de todos los partidos menos del PP.
Y, entonces, llegó la sentencia de Zapatero: no habrá adelanto electoral, por mucho que se lo pida Rajoy, sino que los comicios se celebrarán en marzo de 2008. Estas fueron sus palabras: “Mi voluntad es cumplir con la legalidad, cumplir con el encargo que me han dado los ciudadanos y cumplir con la palabra dada”.
Rajoy pidió la palabra, para volver a explicar que acudía al Congreso para hablar de los asuntos fundamentales que afectan a la opinión pública. Y el asunto más importante de estos tres años es la negociación de Zapatero con ETA. “Usted no ha actuado de buena fe”, sino que ha tenido mala fe, con “engaño y mentira” ante la opinión pública.
En un último turno, Zapatero incidió en la misma idea con la que golpeó a Rajoy una y otra vez: empezó su oposición con ETA, y terminará igual. Es más, le acusó de ser el primer político en la democracia de haber intentado sacar beneficios partidistas de este drama. “Nadie lo había hecho hasta ahora, y nadie lo hará porque lo van a censurar los ciudadanos en las urnas”. Y como el presidente es quien tiene el privilegio de intervenir cuando quiera y de la última palabra, Rajoy se quedó con la réplica en la boca.
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