POST ANTERIORES
Un derroche doblemente inútil: ni siquiera el presidente del Senado usa el 'pinganillo'
Del Tíbet a la 'Costa Malaya': un divorcio millonario en el mundo del ladrillo
La sombra de los pagarés sobrevoló la boda cordobesa de los Ruiz Mateos
Un socio de la Sexta se lleva los 24 millones del último gran concurso de la era Zapatero
Redacción - 21/06/2007
Jesús Polanco, presidente del Grupo Prisa y uno de los hombres con más poder, si no el que más, de los últimos 32 años de vida española, actor esencial en el juego de los equilibrios institucionales de nuestra sedicente democracia como sostén mediático del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), volvió la semana pasada a ser ingresado en la clínica Ruber Internacional, barrio de Mirasierra, Madrid, para ser tratado de su enfermedad. “Aunque entró por su pie y sonriendo amablemente a todo el mundo, lo cierto es que ingresó en bastante mal estado”, ha asegurado a este diario una fuente conocedora del caso.
“En el transcurso del tratamiento a que fue sometido, necesitó ser ingresado en la UCI del centro”. El empresario ha abandonado ya la famosa clínica madrileña, “bastante mejor de lo que entró, aunque todo parece indicar que el enfermo afronta una fase crucial de su enfermedad, fase que, en todo caso, suele ser larga”.
Como informara este diario el pasado 15 de noviembre, Jesús Polanco, 77 años, sufre la enfermedad de nuestro tiempo, la plaga que llena todos los días las consultas de los grandes hospitales, en concreto un ‘mieloma múltiple’, el segundo tumor más frecuente de la sangre, después de los linfomas. Se trata de una enfermedad relacionada con la edad, hasta el punto de que más del 85% de los casos se diagnostican en pacientes mayores de 55 años.
A finales del pasado año, el empresario fue sometido en un hospital neoyorquino a un trasplante de médula ósea (trasplante hematopoyético), que suele ser una de las formas más utilizadas de luchar contra el tumor, habiendo sido tratado indistintamente con quimioterapia y radioterapia en la Ruber Internacional.
Curiosamente, o no tanto, la publicación en noviembre pasado de la noticia en este diario provocó en el citado hospital algo parecido a una caza de brujas, una investigación con visos policiales destinada a averiguar el origen de la filtración a la prensa, como si fuera posible ocultar los problemas de salud del español más poderoso de las últimas décadas -al que desde aquí sinceramente deseamos una pronta recuperación- en una clínica donde trabajan entre 600/700 personas entre médicos, enfermeras y personal auxiliar de todo tipo.
La obsesión por el mantenimiento del anonimato de los enfermos está en gran medida detrás de un nuevo –tras las mejoras inauguradas el pasado mes de febrero- proyecto de ampliación de las instalaciones de la Ruber Internacional que la propiedad, la familia Bergaz –José María Bergaz es el director gerente-, ultima en estos momentos con un conocido grupo inmobiliario español.
La parte del león del proyecto consiste en la ampliación de la superficie hospitalaria en los terrenos de un campo de fútbol anexo, mediante la correspondiente permuta que ha sido ya negociada con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. La segunda parte de este ambicioso proyecto consiste en la apertura de varias clínicas en otras tantas ciudades españolas bajo la marca de calidad Ruber Internacional.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
0 COMENTARIOS