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Aranberri y Manglano-Ovalle, dos españoles en la Documenta 12 de Kassel ajenos al 'huracán Adrià'
 Ibon Aranberri, este jueves (Efe).

CULTURA

Aranberri y Manglano-Ovalle, dos españoles en la Documenta 12 de Kassel ajenos al 'huracán Adrià'

Documenta 12

Gemma Casadevall (Efe). Kassel (Alemania).- - 14/06/2007 18:24h

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Los españoles Ibon Aranberri e Íñigo Manglano-Ovalle se presentaron este jueves, "a pie de obra", en la Documenta, libres del revuelo mediático que rodea a su compatriota, el cocinero Ferran Adrià, y concentrados en la reflexión estética, el primero, y la denuncia a la guerra de Irak, el segundo. Mientras Adrià salía al paso, por enésima vez y en una multitudinaria conferencia, al debate sobre qué hace un cocinero en una feria de arte -"lo mío no es frivolidad, es vanguardia culinaria", decía-, Aranberri y Manglano-Ovalle se permitían explicar sus concepto sin prisas ni a codazos.

"Mis obras plantean un diálogo actual a partir de mecanismos y formatos no actuales", explicó a Efe Aranberri, cuyas obras se extienden por tres salas de la Neue Galerie, y están formadas por material fotográfico ajeno, convertido en reflexión "autónoma". En Política hidráulica recoge vistas aéreas de pantanos tomadas por consorcios industriales u organismos oficiales, para amontonarlas "como en un almacén" junto a una pared. En Exercices on the nord side juega con imágenes de alta montaña en formato papel, diapositiva y película de 16 mm.

"Yo no soy el ejecutor de esas imágenes, son tomadas por otros y retomadas por mí, elementos de segunda mano, con los que compongo un lenguaje propio", afirma este artista vasco nacido en 1969. Aranberri acude a la Documenta invitado por su director, Roger M. Buergel, a partir de lo que llama "una complicidad previa". El artista ha estado ya en anteriores eventos diseñados por éste -en Leipzig y Liubliana, entre otros- y califica su invitación a Kassel como una "consecuencia casi natural" de esa relación.

Manglano-Ovalle, nacido en Madrid en 1961 y afincado en Chicago, está en la Documenta Halle con dos instalaciones de mensaje explícito: Phantom Truck y The Radio. La primera es una réplica del presunto laboratorio móvil iraquí que en febrero de 2003 presentó el entonces secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, para probar que Irak tenía armas de destrucción masiva. La segunda es una radio muda, en una cámara cerrada.

"En ambos casos trato de hacer visible lo que aparentemente no lo es. El camión está en una habitación cerrada, casi sin luz, como un testigo fantasma, construido de algo que se revela inexistente. La radio es asimismo imperceptible, en un primer golpe de vista, que toma forma sólo tras una segunda inspección", explicó.

El mismo pabellón que la jirafa disecada

Manglano-Ovalle comparte pabellón con algunas de las obras que hasta ahora más han llamado la atención de esta Documenta, como la jirafa disecada de Peter Friedl. El animal vivió en el único zoo de Cisjordania y murió tras partirse el cuello al echar a correr, presa de pánico, por un ataque israelí.

Aranberri está en la Neue Gallerie, con compañeros como el Retake with Evidence de James Coleman, una impactante instalación en una cámara oscura donde se proyecta un monólogo de Harvey Keitel, o la instalación de estética draculiana del sudafricano Churchill Madikida, alrededor de un ataúd rodeado de candelas, que propone una reflexión sobre el sida. Ambos artistas tuvieron ocasión de dialogar con el visitante, de acuerdo a la tradición de la Documenta de brindar la posibilidad de cortas entrevistas, al día siguiente de la presentación del programa de la feria y antes de su apertura, el sábado.

Manglano-Ovalle acudió "custodiado" por su hijo Gabriel, de cinco años -"mira, le han dado acreditación para que pueda entrar en todos lados" y se permitía hablar de su obra en amigable charla con un café. Aranberri atendía a las preguntas solícitamente, mientras un colaborador reparaba su viejo proyector de 16 mm: "Es lo que pasa con las cosas en desuso: nunca hay recambios".

A escasa distancia de la Documenta Halle, Buergel se veía obligado a defenderse de quienes aseguran que ha invitado a Adrià como "imán mediático" para una feria sin grandes nombres. "Invité a Ferran a venir tras la experiencia de comer en El Bulli (el restaurante de éste)", dijo, "convencido de que la cocina de vanguardia es una experiencia artística, que lamentablemente no encaja en una cocina de gran formato", decía, bajo decenas de flashes y cámaras de televisión.

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