La estrategia del ‘bujero’
@Óscar López-Fonseca.- - 06/06/2007
A comienzos de enero de 2006, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, celebraban su enésimo encuentro en el caserío de Txillarre en busca de una tregua de ETA que ya para entonces el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero esperaba, pero que, sin embargo, no terminaba de concretarse. Aquella tarde los ánimos estaban especialmente tensos. ETA acababa de echar un jarro de agua fría al diálogo al hacer estallar dos artefactos de escasa potencia en el Parador Nacional de Sos del Rey Católico (Zaragoza). El dirigente socialista vasco criticó duramente un atentado que se había producido precisamente en un momento en el que lo que se esperaba de la banda armada era un comunicado de fin de la violencia y no más explosivos. Otegi y su compañero, el dirigente abertzale navarro Pernando Barrera, se esforzaron por quitar importancia a lo que calificaron de “bombillas” y sus daños materiales, que Barrena, navarro de nacimiento, describió como “bujeros” sin importancia.
Año y medio después de aquellos bujeros, ETA ha decidido retomar la senda de los atentados. Su comunicado en la madrugada de ayer no deja lugar a dudas. Va a volver a atentar, pero ¿cómo? Los servicios de información de la Policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza barajan diferentes hipótesis. Algunos creen que la banda armada iniciará una campaña de “hostigamiento” muy similar a la que la organización terrorista mantuvo durante cerca de dos años antes de anunciar su ahora finiquitado “alto el fuego permanente”. Claro que entonces Josu Ternera y compañía querían propiciar lo que en una carta enviada a un Zapatero recién estrenado en La Moncloa calificaron de “clima de distensión”. De hecho, como adelantó este diario en exclusiva, en dicha misiva los etarras se comprometían a no cometer ninguna “ekintza (acción) de importancia”, es decir, asesinato.
Los que consideran que ETA va a mantener esta estrategia de bombas sin víctimas mortales -de bujeros en palabras de los batasunos-, están convencidos de que la banda armada quiere seguir tensando la cuerda, pero sin romperla. “Saben que si el PP gana las próximas elecciones, la vía del diálogo se cerrará mientras Rajoy y los suyos estén en el poder. Quieren apretar al PSOE, pero sin ahogarle en las elecciones de marzo”, reflexionaba ya hace unos días en voz alta un responsable de la lucha antiterrorista que estaba convencido de que el comunicado etarra estaba al caer... como así ha ocurrido. Según esta hipótesis, ETA cometerá atentados con bomba con aviso previo para minimizar la posibilidad de víctimas mortales e, incluso, emprenderá una campaña de verano, por su gran repercusión en el extranjero, pero no habrá tiros en la nuca ni bombas-lapa.
Otros expertos policiales se decantan, sin embargo, por una vuelta a los atentados sangrientos, muy similar a la que los etarras protagonizaron tras la ruptura de la tregua de 1998. Entonces, ETA volvió matando y lo siguió haciendo durante años hasta, precisamente, embarcarse en este diálogo con los socialistas. Estos pesimistas -u optimistas bien informados, según como se mire- están convencidos de que la información que habían recogido los integrantes del comando Donosti, recientemente desarticulado por la Guardia Civil, sobre cuatrocientas personas era para ser usada y no guardada en un cajón. La propia Ertzaintza -cuatro de cuyos miembros habían sufrido seguimientos intensivos por parte de los terroristas- llegaron a alertar a su máximo responsable político, el consejero de Interior, Javier Balza, sobre la inminencia de un atentado mortal contra algún policía autónomo vasco. Después del comunicado, mantienen el temor, aunque no hay falta quién apunte más a Navarra, con toda su carga simbólica, como posible escenario de la vuelta a los atentados de ETA.
Horas después de aquella reunión de enero de 2006, Eguiguren informó a Alfredo Pérez Rubalcaba de la explicación que Otegi y Barrena habían dado a las “bombillas” de Sos del Rey Católico. El ahora ministro del Interior -que ya entonces se encargaba de coordinar, por encargo expreso de Zapatero, los esfuerzos de los socialistas en el proceso de paz- le anunció a su interlocutor que aquellos atentados tendrían respuesta por parte del Gobierno. Pocas semanas después, la Policía francesa, con información facilitada por la española, detenía en el sur del país vecino a cuatro destacados miembros de la organización terrorista. Bujero contra bujero. Lo malo es que, tal vez ahora, ETA planee hacer algo más que un socavón.
Opiniones de los lectores (2)
2. luismuMiércoles, 06/06/2007, 17:24 h.
"Bujeros" o no "bujeros", aquí parece que nuestro gobierno tiene "patente de corso" para jugar con atentados, vidas y haciendas. ¿Qué hacen negociando con gente que pone "bombillas"? ¿No es esto utilización política del terrorismo?
¡Lo que hay que ver!
1. manotoMiércoles, 06/06/2007, 13:05 h.
Lo mas sensato y que,para mi,me parece lo mas logico que se ha escrito hoy sobre la situacion ante Eta.No conocia la palabra bujeros,ojala se quede en eso,lo anunciado ayer por Eta
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