MIENTRAS TANTO
Las trincheras gozan de buena salud: la tercera España ni se la ve ni se la espera
@Carlos Sánchez - 28/05/2007
Uno de los ejercicios más inútiles en demoscopia -esa ciencia un tanto difusa que se encarga de averiguar qué piensa la condición humana- es proyectar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas a las generales. Se trata de un ejercicio absurdo, toda vez que su fundamento científico está por demostrar. Ocurre, sin embargo, que en España existe todavía el mito de que quien suma más votos en las elecciones municipales tiene prácticamente asegurado poder formar Gobierno. Nada más lejos de la realidad. Al menos en este momento histórico.
En 1999, el Partido Socialista -con un notable avance respecto a 1995- y el Partido Popular consiguieron prácticamente los mismos votos, pero menos de un año después José María Aznar barrió en las generales. En 2003, el PSOE logró 125.000 sufragios más que el Partido Popular, pero nadie daba un duro por su victoria antes de las generales del 14-M. Está demostrado -básicamente por el nivel de participación- que sin los brutales atentados del 11 de marzo, Zapatero nunca hubiera llegado a la Moncloa, lo que no quita ni un ápice de legitimidad a su triunfo.
El mito de que las municipales abren de par en par las puertas de la Moncloa fue real en un tiempo. Al comienzo de la democracia, la izquierda (PSOE y PCE) empezó a tocar poder en los primeros ayuntamientos democráticos, lo que posibilitó su triunfo posterior en las elecciones de 1982 (sin olvidar el efecto del 23-F). Años más tarde, el PP fue quien comenzó a segar la hierba debajo de los pies del PSOE ocupando las alcaldías de las principales ciudades del país. Aquel movimiento fue, sin lugar a dudas, la antesala del posterior triunfo electoral del Partido Popular. Pero a partir de ese momento, ninguna elección municipal ha abierto la puerta a un cambio de Gobierno.
Por lo visto ayer, nada indica que estemos ante un cambio radical -ni siquiera relevante- en el reparto del poder entre las dos grandes fuerzas políticas. Si cabe, lo único que pueden adivinarse son algunas tendencias que, de consolidarse, pueden influir de forma decisiva en las elecciones generales del próximo mes de marzo.
La primera, y más evidente, es que los dos partidos mayoritarios mantienen básicamente posiciones en sus feudos tradicionales. Ni el PSOE ha sido capaz de ensanchar su distancia respecto del PP (pese a la bonanza económica y el plus que siempre supone estar en el poder durante la primera legislatura), ni el Partido Popular de Mariano Rajoy (con una oposición extremadamente agresiva y con fallos garrafales de su adversario) ha sido capaz de drenar la fuerza electoral del PSOE. Si la política fuera una partida de ajedrez estaríamos hablando, por lo tanto, de tablas.
El hecho de que ninguna de las dos fuerzas haya ganado de forma ostensible pone de manifiesto dos cosas. La primera, y más importante, es que ni PSOE ni PP han conseguido romper las bases de apoyo de sus adversarios político, algo que en roman paladino significa que los votantes de cada formación se han atrincherado en sus posiciones. Es más evidente que no ha habido trasvase alguno de votos; pero lo peor -y como se refleja en el alto nivel de abstención- es que, con su estrategia política, las dos principales fuerzas han expulsado de la contienda electoral a los sectores más moderados que votan indistintamente a una u otra formación. Como se suponía, la llamada crispación es el caldo de cultivo ideal para la abstención. Cuando los políticos se pegan, la tentación de los ciudadanos es decir: ¡Ahí os quedáis!
Las dos ‘españas’
Esta es la primera lectura que se puede extraer de las elecciones. Las dos ‘españas’ atraviesan sus mejores días, y no se percibe en el ambiente ni en los resultados una tercera vía capaz de socavar la fuerza electoral del PP y del PSOE, cuya estrategia no les suma más votos, pero tiene la virtud de que dilapida cualquier posición matizada.
Algunos datos avalan esta impresión. PP y PSOE han sumado alrededor de 15 millones de votos, que supone el 80% de los ciudadanos que ayer decidieron acudir a las urnas. El porcentaje es extraordinario, y puede dar la impresión de que los españoles están embriagados por su forma de hacer política. Pero si se compara ese porcentaje con el número total de electores (más de 35,2 millones) resulta que las dos fuerzas apenas tienen el respaldo de 4 de cada 10 españoles con derecho a voto. Un dato a tener en cuenta.
La segunda lectura de estas elecciones tiene que ver, precisamente, con la estrategia que diseñaran ambas formaciones de cara a las próximas elecciones generales. Con un práctico empate en las municipales (y con baja participación) es más que evidente que el único caladero de voto que tienen ante sí PP y PSOE es el de los moderados (de derecha y de izquierda).Y a ellos se dirigirán los mensajes de los dos partidos en los próximos meses con el único objetivo de ensanchar su base electoral.
Sintomático, por último, el grado de consolidación del sistema político español. Pese a que la abstención comienza a ser un problema crónico, lo cierto es que en el horizonte no se atisba nada nuevo. Otro dato a tener en cuenta.
Opiniones de los lectores (11)
11. Vicente TorresLunes, 28/05/2007, 17:48 h.
Terminator1:
Yo, por lo menos, no me he puesto el mote que usted, que en todo demuestra una imaginación domeñada. Se imagina las cosas y se imagina lo que le gusta.
Me da igual quien gane las elecciones, lo que quisiera es que tanto el gobierno como la oposición hicieran su trabajo en beneficio del contribuyente y no de su partido.
http://xpuntodevista.blogspot.com
10. robert.Lunes, 28/05/2007, 15:33 h.
Karateca, la alternancia de dos partidos mayoritarios no es un retrotaimiento al siglo XIX, sino lo que ocurre en los países mas desarrollados en la actualidad, EEUU, Francia, UK, Alemania etc., que como ves no se les puede catalogar de subdesarrollados precisamente. Lo malo de España es que los nacionalistas periféricos suelen tener la llave de la gobernación en demasiadas ocasiones y así nos va.
9. cabo ortegalLunes, 28/05/2007, 13:10 h.
Don Carlos,el mejor articulo de los leidos sobre las elecciones.Muy acertado su consejo que el quiera mas votos,tiene que moderar su crispacion;caso contrario los moderados,de derechas o izquierdas,prefieren quedarse viendo la television o pasear con la familia.¿Lo aprenderan los lideres politicos?
8. karatekaLunes, 28/05/2007, 11:38 h.
A este paso, acabaremos como en el siglo XIX con aquella alternancia entre liberales y conservadores. ¿A esto es lo que quieren llegar los dos prales. partidos? Esto sólo puede ir a peor.
Y aunque saliera un tercer partido ¿qué? Lo corromperian con pactitos y despachos.
Esperemos pacientemente a unos diez añitos para que todo cambie :))
Saludetes
7. dpenaLunes, 28/05/2007, 11:32 h.
El mejor análisis, de largo, que he leido hoy.
Hay algunas preguntas más a las que habría que encontrar respuesta con el mismo espítuo crítico y no partidista: ¿Qué ha pasado en Madrid? ¿Se ha convertido en un feudo del PP o ha sido un problema de malos candidatos del PSOE? ¿Pasaría lo mismo en unas generales? ¿Como habría quedado el porcentaje si la participación en Andalucia y Cataluña habiese sido igual que en el resto? ¿Volvemos a creernos las encuentas, que parece que esta vez han acertado? ¿La tercera España, que hay que hacer para despertarla? Me encantaría tener respuestas a estas preguntas, pero solo tengo opiniones...
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