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¡Pasen y vean! Los beneficios de las empresas crecen más de un 30%; los salarios, un 2,9%

salarios

@Carlos Sánchez - 21/05/2007

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Si la negociación colectiva fuera un partido de fútbol, el resultado sería de escándalo: 30 a 3. Pero como no lo es, habrá que hacer un análisis técnico del reparto de la renta nacional, que en última instancia es lo que se ventila en los casi 5.000 convenios colectivos que anualmente firman sindicatos y empresarios, y que afectan a más de 10 millones de trabajadores, la mitad de la fuerza laboral que existe hoy en el país.

Hablar de salarios en España se ha convertido en un asunto de alto riesgo. Si alguien compara lo que ganan las empresas con lo que se llevan a casa los empleados a cambio de su trabajo, lo más probable es que ciertos sectores no tarden ni un minuto en alzar la voz de una forma instintiva, acusando a los promotores de tan descabellada e insensata idea de abrazar tesis demagógicas y populistas, impropias en un mundo globalizado en el que sólo la solvencia de las empresas garantiza la bonanza económica.

Según ese esquema de pensamiento, en un mundo en el que la competencia es la clave de bóveda del sistema económico -ya que la concurrencia de opciones permite proveer bienes y servicios de forma más barata y eficiente- el hecho de que las empresas (o sus directivos) ganen bastante más dinero que los empleados es irrelevante, toda vez que eso garantiza el círculo vicioso de la producción y el consumo.

Mercado asimétrico y endogamia social

‘Es el mercado y sólo el mercado, el que fija el salario de los directivos’, dicen esas voces de forma ufana y un tanto jactanciosa, olvidando que para que haya mercado debe haber oferta y demanda. Ocurre, sin embargo, que la información no sólo es asimétrica -como han demostrado algunos de los últimos premios Nobel de Economía-, sino que, además, en la mayoría de los casos la política de contratación en las grandes y pequeñas empresas obedece más razones de pura endogamia social que a criterios estrictamente profesionales. Por lo tanto, eso de que los mejores son los que ganan más dinero es un cuento chino.

Hablar de salarios, por lo tanto, se viene considerando de un tiempo a esta parte como de mal gusto y hasta demagógico, lo que puede explicar que en la actual campaña electoral se pueda polemizar a cuenta de la guerra de Iraq, del terrorismo etarra, de la vida personal de Ruíz-Gallardón (él lo ha dicho así) o del ‘Caso Malaya’. Pero ni una palabra de salarios. Algo que, por lo visto, no debe interesar a nadie.

Es curioso que la única vez que en los últimos tiempos ha saltado a la opinión pública este engorroso asunto, la polémica tuvo que ver con el sueldo de Rajoy y, en general, con lo que gana la clase política; pero ni un mínimo de debate de cierto calado sobre un determinado modelo económico que se despreocupa verdaderamente del poder de compra de los salarios.

Los datos son los siguientes. Sin añadir una pizca de ‘demagogia’. En 2001, una fecha de alto crecimiento económico, la remuneración total de los asalariados representó el 49,2% del Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado, pero cinco años más tarde ese porcentaje descendió hasta el 46,6% (datos oficiales de Estadística). Es decir, se ha producido un retroceso de 2,6 puntos en la participación de las nóminas en el reparto de la tarta nacional.

¿A dónde ha ido a parar ese pedazo de tarta? Pues prácticamente la mitad al excedente bruto de explotación (los beneficios empresariales), que han aumentado su peso en 1,2 puntos, mientras que el resto (ya que las rentas con el resto del mundo no han variado su ponderación) se lo han llevado los impuestos, cuya función, al menos sobre el papel, es reequilibrar la estructura de rentas.

Pobre paga a rico

Habrá quien piense que 1,2 puntos de PIB no es una cantidad relevante, pero nada más alejado de la realidad. 1,2 puntos representan nada menos que 12.000 millones de euros que cada año han salido de los bolsillos de los asalariados y han ido a parar a los de los empresarios. Es decir, estamos hablando -incluyendo todos los ocupados- de una transferencia de rentas equivalente a 600 euros anuales. O, lo que es lo mismo, el 60% de los ingresos que mensualmente perciben los 19 millones de españoles. Dicho en otros términos: en el último lustro, cada trabajador ha ingresado en la cuenta corriente de su jefe unos 3.000 euros.

Probablemente, el proceso de transferencias de rentas se pueda visualizar de una manera más clara atendiendo a la negociación colectiva. Los últimos datos del Ministerio de Trabajo indican que la subida salarial media se ha situado en abril en el 2,9%, tasa que incluso baja al 2,5% en los convenios de empresa. ¿Sabe cuánto han crecido los beneficios empresariales? Desde luego, bastante más. En el conjunto de las empresas del Ibex y durante el primer trimestre de este año, un 32,%; hasta alcanzar los 11.297 millones de euros. En el caso de las inmobiliarias la evolución del resultado es verdaderamente estratosférico: un 171% (incluyendo resultados extraordinarios)

Las cifras lo dicen todo. Y, por eso, sorprende que hace poco más de un par de meses, sindicatos y empresarios renovaran el Acuerdo Interconfederal sobre la Negociación Colectiva (ANC) como si no pasara nada en el mundo de las nóminas. Como si hubiera un reparto justo de las rentas. El ANC constata, incluso, que existe un reparto “equilibrado en los intereses en juego de los distintos actores que participan en la negociación colectiva”. Leer para creer. No hace falta ser un lumbreras para preguntarse qué entienden los firmantes del acuerdo sobre un reparto equilibrado de las rentas.

En realidad, el problema viene de lejos. La evidente contradicción entre salarios y beneficios empresariales obedece al mantenimiento de un modelo de negociación colectiva superado por los tiempos en materia de retribución de los empleados. Se equivocan los sindicatos -a los empresarios les viene muy bien- si la referencia continúa siendo el IPC de cada año. Lo que realmente mide en estos momentos la temperatura económica –y de ahí el alto crecimiento del excedente empresarial- son los beneficios, y por lo que esa debería ser la referencia a la hora de actualizar los salarios, y no otra. Mantener como testigo el Índice de Precios de Consumo es un sinsentido que las nóminas están pagando desde hace mucho tiempo.

Cuando las rentabilidad de las empresas, y en este sentido no hay más que echar un vistazo a los datos de la Central de Balances del Banco de España, está creciendo a ritmos de dos dígitos, cómo es posible que se siga manteniendo que “la negociación colectiva debe tomar como primera referencia el objetivo o previsión de inflación del Gobierno, fijado para el año 2007 en un 2%”. Sin palabras.

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Opiniones de los lectores (28)

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28. ElreymonLunes, 22/05/2007, 19:01 h.

Si los salarios se revisaran segun dice el artículo, es decir, según los beneficios de las empresas, ¿Qué pasaría cuando el beneficio de éstas fuera negativo? Los sueldos de los empleados deberían de subir ese año de forma un 12%, por ejemplo. ¿Que pasaría cuando te bajaran el sueldo. Entonces, ¿Quién pondría el grito en el cielo?

27. servetLunes, 21/05/2007, 19:50 h.

Las cifras del artículo serán muy reveladoras, pero la realidad social lo es más.

Con a estructura salarial de este país, y los aumentos, ficticios, de la nóminas vamos de culo. Y son precisamente las grandes empresas las que han apostado por un modelo económico insostenible a medio y largo plazo. Con los incrementos de ipc anuales, la subida real es como mínimo de cero y, por lo tanto, el poder de compra real baja. Así llevamos años y años.

En el sector público, como gusta decir a la clase política, o sea los funcionarios del Estado principalmente, los salarios son de risa. Tan es así, que en la nueva ley sobre el empleado público se han inventado el personal directivo para ponerse sueldos de empresa privada. La argumentación esgrimida es que así no se van a la empresa privada. Lo malo es que es solo para los cargos políticos con lo que la escusa no cuela.

Eso si, hay algunos como el gran Simancas que cobra de Administraciones públicas, y no pasa nada total 11.000 E tienen la culpa. El pobre.

26. MIGUELRLunes, 21/05/2007, 19:03 h.

Cuando leo estas noticias pienso en el simpar Cuevas siempre pidiendo que lo sueldos creciesen por debajo de la inflación porque si no era así vendría el Apocalipsis. Cada año las empresas crecen a dos dígitos y Cuevas erre que erre. Hagamos caso a Cuevas , viva el salario de 800 euros , a dormir en cartones a la puerta de la empresa , mejoremos la productividad trabajando 14 horas ... muchachos hay que trabajar duro para labrar un porvenir.Estamos tocando el fondo.

25. quemasdáLunes, 21/05/2007, 18:53 h.

Deben de ser las grandes empresas las que han aumentado su beneficio un 30%.
Esto lo leen los trabajadores y con razón se cabrean.
El sistema productivo español no lo soportan estas grandes empresas sino muchas microempresas.
con 2 ó 3 empleados.
Esto el gobierno lo sabe muy bien pero como estas microempresas logicamente no tiene comunicación entre ellas, pues los gobiernos hacen con ellas lo que les dá la real gana.
Si a muchas de estas microempresas se les aumenta la presión tanto fiscal como laboral muchas de ellas tendán que cerrar, pero nunca nos enteraremos de los puestos de trabajo perdidos pero seguro que serán más que los de Delfi.

24. el precio del salarioLunes, 21/05/2007, 18:12 h.

Las condiciones sociopolitica de ahora, y las que llevamos padeciendo ya dos décadas dan el pulso de lo que esta pasado en nuestro pais, la primera concruencia es que los sindicatos son correas trasmisoras de los partidos politicos por lo tanto esto es la parte de la cabeza del león que hay que cargarse, si las leyes que sacan para gobernar el pais, solo favorece a la banca y empresarios, esa es la segunda parte del cuerpo del león que hay que comerse y por ultimo los españoles somos y hemos sidos durante mucho tiempo, gente con muchos complejos que han permitido toda esta desproporción de desajustes en lo económico, gracias a la desvinculación del centralismo guvernamental creando en cada rincón una corte de vampiros que nos sangran y debilitan y hay que pararlos y decirles basta.....

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