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La CNMV en el 'casting' de 'El Padrino'

@Juan Carlos Escudier - 12/05/2007

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Decididamente, si algo urge cambiar en la CNMV es la imagen de sus responsables, unos señores que estarán muy puestos en opas y en ingeniería financiera, pero que parecen sacados de un casting de El Padrino. Lo otro, que actúen con independencia, que protejan a los accionistas minoritarios e impidan que siempre se forren los mismos y hasta que descubran que sus finos paladares pueden resistir un vino de crianza de a 12 euros la botella, llevará posiblemente más tiempo. La imagen es muy importante, y se podía haber aprovechado ahora que ha dimitido Manuel Conthe, una cara la suya que merecería por sí sola un primer plano en Los Intocables de Elliot Ness, para cambiar de género cinematográfico. En vez de eso, han dado el papel a Julio Segura, al que, con todo respeto, la raya al medio le sienta como un tiro y le da un aire a ese truhán de El golpe que hacía de corredor de apuestas. Entre nosotros, lo de Carlos Arenillas, un trasunto del humorista Pedro Reyes, no tiene remedio.

Imágenes tan marcadas pueden llegar a impregnar toda una institución y eso ha sido lo que ha ocurrido con el regulador de los mercados, un organismo que huele a Chicago años 20 y a fundas viejas de violín, que igual pretende hacer desaparecer a un banquero que te da una licencia, bien regada, eso sí, en el Cotton Club más caro de la ciudad. De las partidas de póquer prohibidas que se han jugado en su interior nos habíamos enterado hace un par de años, aunque nos hemos hecho de nuevas cuando Conthe ha abierto las ventanas para que se vaya el humo porque se ve que se ha vuelto muy sensible al tabaco.

Una vez que ha decidido tirar de la manta y denunciar a sus compinches, lo de este hombre, que parecía muy serio, ha resultado un estrambote de grandes dimensiones. Desde su dimisión en cómodos plazos hasta su descubrimiento de que las cucarachas nunca vienen solas, especialmente las que llevan corbata, lo que Conthe ha demostrado es que este Gobierno es muy chapucero –algo que ya sabíamos- y que, probablemente, quiere ser malo pero no le sale, aunque hay que reconocer que va aprendiendo.

Comencemos por el principio. Como la prometida regeneración para dar independencia a los organismos reguladores era una broma, Solbes colocó al frente de la CNMV a Conthe y Miguel Sebastián a Carlos Arenillas, al que, como se ha visto, sale más barato comprarle un traje que invitarle a comer. Si lo que se cuenta es cierto, Sebastián asumió de manera entusiasta la depuración de los amigos de Rato de las presidencia de las principales empresas del país, especialmente la de Francisco González, alguien que, en contra de lo que se cree, no nació con un traje de raya diplomática y siendo banquero, sino que fue digitalmente colocado, y al que tenía especiales ganas porque le había puesto de patitas en la calle del servicio de estudios del BBVA con una generosa indemnización, que por dinero no iba a ser.

Sebastián debió de hacer todo lo que pudo y más para que el paquidérmico asalto de Sacyr sobre el BBVA triunfase, algo que resultó imposible porque era una chapuza que, eso sí, sirvió para llenar un poco más los bolsillos al constructor Del Rivero y a Juan Abelló, a los que nunca ha amargado una dulce plusvalía. Para coadyuvar, se puso en circulación un dossier sobre González quien, a efectos meramente indicativos, guarda escaso parecido con una monja de la caridad y que había dado gato por liebre – o casi- a Merrill Lynch cuando les colocó por un pastizal FG Valores.

Siendo muy probable que así fuera, si el dossier salió de Moncloa y de Sebastián está por ver, pero llegó a manos de Arenillas en la CNMV y, por ende, a Conthe, gracias a la diligencia de un periodista de la Cadena Ser, un método discretísimo como puede colegirse. Los manejos de Sebastián se dieron por sabidos hace dos años, que es cuando el asesor de Zapatero comprobó que ya no bastaba con mandar a Secundino a hacerse con todos los Ya del quiosco donde lo compraba su padre para que éste, agente de cambio y bolsa del antiguo régimen, no se enterara de que había sido detenido por repartir propaganda del partido de Tierno Galván allá por el año 77.

Lo que Conthe nos dice ahora es que, en efecto, Sebastián estaba detrás de aquello. Lo que no explica es por qué él en persona decidió abrir un expediente para investigar si los delitos de los que se acusaba al banquero eran reales; es decir, por qué se prestó a seguir el juego a las cucarachas, algo impropio de su probidad, integridad, rectitud y bonhomía, y por qué no dimitió entonces si entendía que era partícipe de una maniobra mafiosa. Lo de este Gobierno, la verdad, es que no tiene nombre porque queriendo hacer el mal desde el primer momento va y nombra a un tipo intachable que le descubre el pastel y hasta la tarta, porque lo de E.On y su opa ya son palabras mayores.

Seguramente, lo de Sebastián es un escándalo, aunque a tenor de su debate del pasado jueves frente a Gallardón en Telemadrid pronto le veremos desaparecer de escena, pero lo que realmente clama al cielo es que sea cual sea el Gobierno que nos toque estamos condenados a comprobar cómo la independencia de los órganos que deben velar por el buen funcionamiento de la democracia es una simple entelequia. Para colmo, quienes administran estas instituciones son muy receptivos a los pañuelos de Loewe o al Château Lafitte del 64; y así, con gustos tan exquisitos, los pague la hermana del secretario de Estado de Hacienda o los colegas de Intermoney, no hay quien pueda.

Lo único bueno que nos ha dejado el episodio ha sido ver cómo salía adelante una proposición no de ley para que sea el Congreso, con mayoría cualificada, quien nombre en el futuro al presidente de la CNMV y no el Ejecutivo. Es una de esas iniciativas que el Gobierno se pasará por el arco del triunfo. Esta gente no juega ni al mus sin cartas marcadas.

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Opiniones de los lectores (4)

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4. taoi pepSábado, 15/05/2007, 18:16 h.

¿Hay en España algùn estamento limpio, fuera de dudas? Da miedo pensar, sin rasgarse las vestiduras, que casi todo està podrido. Se entiende que haya empresas particulares y empresarios dipuestos a todo, pero organismos...

3. cabo ortegalSábado, 15/05/2007, 14:08 h.

Hasta quiere dejar quedar mal a Conthe¡ que "dimitio voluntariamente el solito".Que hizo quedar como la m.....da a Arenilla y Guitierrez el ex.CCOO.Pero es que Conthe,hoy mismo en El Pais,rebate y desmiente a Erkaizer.Conthe es asi,solo tiene "la verdad objetivizada",no como otros que solo tienen "su verdad".Dudo que le conteste a Vd. y a este articulo.No obstante se olvidan de la epoca Aznar y Telefonica,hoy se vende Endemol con un ajuste de precio de 3000 mil millones de euros.

2. antonnnSábado, 15/05/2007, 13:23 h.

Artículo muy objetivo. Sólo da nombres de los del PSOE. Se le ha olvidado la madre de todos los escandalos: el caso GESCARTERA, en donde por chorizos y por permitir robar, se tuvieron que ir a la calle la Presidenta de la CNMV y el Sr Ramallo, ambos del PP, por recibir cuadros, carteras y calzoncillos de seda. Se ve que para el articulista este fue un asunto menor.

1. L.J.Sábado, 15/05/2007, 10:30 h.

Muy bueno el escrito.Pero Señor Juan Carlos Escudier, el Pais es España, mejor escribir las empresas de España, porque paises son todos. No entiendo que se omita el término España por este pais el pais la peninsula y tal. Saludos. Luis Jiménez

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