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ESPAÑA

La ‘clave’ la tiene un islamista en zapatillas

juicio 11-M

@Óscar López-Fonseca - 04/05/2007 15:54h

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Hay favores que salen caros. Antonio Alberca, el abogado defensor de Rafa Zouhier, decidió mantener entre sus testigos a Kamal Ahbar, un preso islamista detenido dentro de la Operación Sello II, porque se lo había pedido el letrado de otro de los imputados. Aún debe estar arrepintiéndose de ello. El tal Kamal llegó a la sala con las greñas por peinar y las zapatillas de andar por casa, como a quien le acaban de sacar de la cama de su celda. Y, sin embargo, resultó estar mucho más despierto de lo que parecía. Con un hilo de voz y mirando constantemente al suelo, comenzó, como quien no quiere la cosa, a desgranar toda una serie de datos en los que implicaba sin tapujos en el 11-M a todos los chivatos de la Policía -incluido Zouhier-, a los españoles sentados en el banquillo y a aquellos islamistas que ya no pueden defenderse, es decir, los suicidados tanto en Leganés como, posteriormente, en Iraq.

Su declaración fue un auténtico terremoto en una jornada que se estaba desarrollando entre bostezos. Aseguró que la masacre del Madrid se gestó entre horchatas y naranjos en Valencia, de la mano de un pollero de esta ciudad, Safouad Sabbag -amigo de Allekema Lamari y que ya ha declarado en la vista como testigo- y de un imán, al que primero identificó con un alias y después como el célebre confidente Cartagena. A éste, incluso, le responsabilizó de preparar los teléfonos que sirvieron de detonadores de las mochilas bomba. Además, afirmó que en Iraq, donde él tenía muchos contactos, ni Al Qaeda ni nadie estaban de acuerdo con que se realizara ni este ni otro atentado en Europa y que, incluso, le habían pedido en más de una ocasión que intentara parar todos aquellos planes de los que se enterara.

El sorprendente testigo también insistió que los explosivos vinieron de Asturias y que una primera partida de 50 kilos se la facilitaron Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro a cambio del hachís que Jamal Ahmidan, El Chino, y sus secuaces habían robado a tiros a una banda de Europa del Este. Añadió que cuando El Chino fue a por más Goma 2 ECO a mina Conchita, Trashorras se había quitado de en medio porque “tenía sospechas” y toda la culpa la hizo recaer en Toro, a quien también implica, junto a Zouhier y un guardia civil, en la venta a la célula yihadista de tres kalashnikov. Ni el juez Juan del Olmo se libró de que le echara basura encima. El preso dijo que todo aquello que en esos momentos estaba sorprendiendo a propios y extraños ya se lo había dicho al magistrado en enero, cuando le tomó declaración en la Audiencia Nacional.

Kamal Ahbar aseguró que todo esto y mucho más lo sabía porque convivió durante tiempo con tres de los huidos, Mohamed Afallah, Daouad Ouhnane y Said Berraj, quienes le contaron todo con pelos y señales. De los dos primeros aseguró también que sabían tanto porque habían participado directamente en los atentados de los trenes. Del último, afirmó que no sólo no tenía nada que ver, sino que, además, estaba en contra. Eso sí, le ha querido ahorrar a la Policía el esfuerzo de seguir buscándolos, porque dijo que todos ellos se habían ido a Iraq y allí se habían convertido en terroristas suicidas “que en paz descansen”. Hasta ahora, sólo de Afallah se tenía tan trágicas noticias.

Aunque fuera sólo de oídas, el islamista preso respondió sin pestañear que conocía quiénes habían subido las bombas a los trenes: los siete suicidas de Leganés, un hasta ahora desconocido El Harrasi -del que ha dicho que “no hay fotos porque no está fichado”- y dos de los huidos ya fallecidos. Incluso, detalló que uno de estos últimos, Ouhnane, había cargado con dos de las mortales mochilas. Puesto a asumir, Kamal Ahbar hasta insistió que era cosa suya la expresión tan escuchada durante el juicio de “coger el taxi”, de la que aseguró que no era irse a Iraq a suicidarse, sino simplemente inmolarse con un coche bomba en cualquier lugar.

De este modo, entre suicidados, chivatos e infieles, Kamal Ahbar se ventiló en aproximadamente una hora toda la trama del 11-M, exculpando a varios de los presuntos islamistas que se sientan en el banquillo de los acusados de cualquier culpa. Dijo no conocer a Jamal Zougam. Aseguró que Rabei Osman El Egipcio no tenía nada que ver. Recalcó que la testigo que reconoce a Basel Ghalyoun como uno de los autores materiales se equivoca.

Todos ellos sonreían dentro de la pecera blindada, sobre todo su compañero de patio en la cárcel de Valdemoro, Ghalyoun. Mientras, en la sala, entre las acusaciones, la fiscalía y mucho de los presentes se posaba una mosca tras la oreja. Todos ellos veían el supuestamente revelador testimonio como una fabulación pertrechada en determinados detalles del sumario por alguien que parece tener asumido que se va a tirar unos cuantos añitos más en la cárcel y quiere hacer un favor a sus correligionarios yihadistas.

Tras la declaración del islamista, la que hasta ese momento había sido la noticia de la jornada, el supuesto intento de Zouhier de emular al etarra Iñaki de Juana con una huelga de hambre si no le dejaban hablar por teléfono con su madre recién operada, quedó en mera anécdota. Algo debía sospechar el superinocente que, según cuentan desde Instituciones Penitenciarias, esta misma mañana se había zampado la magdalena y el cafetito en el desayuno. Estaba claro que hoy no le tocaba a él asumir el protagonismo y que, por tanto, el ayuno podía esperar. Su abogado, mal que le pese ahora, le había dado el papel de estrella a un tal Kamal Ahbar, un auténtico terremoto en zapatillas que el lunes continuará su declaración.

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Opiniones de los lectores (2)

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2. JCCCCCCViernes, 04/05/2007, 18:06 h.

Lo más sorprendente es que como siempre aquí se duda de los testimonios excepto cuando han declarado los etarras que entonces como no han dicho nada y encima se han reido, resulta que para el país y estos periodistas afines sí han dicho la verdad en el juicio. Entre esto, mochilas falsas que no siguen la cadena de custodia, exhumar cadáveres para intentar ver el explosivo (claro que aquí la teoría de la contaminación de las bolsas porosas de plástico no influirá), más la cantidad de tonterías para desvincular a ETA de cualquier apoyo logístico al atentado va a llevar al mayor ridículo de la historia jurídica de este país. Lo triste es que este escritor, el País, Iñaki etc, que dudan de todo excepto de la palabra de los etarras dijeran que estaba todo más que claro en el juicio.

1. PJCMViernes, 04/05/2007, 17:17 h.

Despues de esta sorprendente declaración, la guerra de Irak. en la que nunca participó España, no fue el desencadenante del atentado.
Como se ha cargado el sumario y el escrito de acusaciones, ya se puede cerrar el chiringuito e indemnizarles a los que han estado eroneamente detenidos durante tres años.

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