Martes, 05 de abril de 2005
Manuel Pizarro, presidente de Endesa, ha iniciado estos días dos movimientos estratégicos de largo alcance tendentes a consolidar la independencia de la eléctrica frente a operaciones hostiles y a asegurar su propia presidencia. El primero ha sido la oferta formulada por la italiana Edison. El segundo, casi en paralelo, el anuncio efectuado ayer por Caja Madrid según el cual la entidad que preside Miguel Blesa ha tomado hasta el 9% de la eléctrica, con opción de llegar hasta el 10%.
Hoy las acciones de Endesa se revalorizan por encima del mercado. Sus títulos suben cerca del 1% mientras que el selectivo Ibex 35 se aprecia prácticamente medio punto porcentual.
En efecto, el viernes 1 de abril, Endesa, junto a su socio italiano ASM Brescia, presentó a la francesa EDF una oferta –valorada en 8.000 millones de euros- vinculante por el 100% de Italenergia Bis, holding propietario del 62% de Edison, segunda eléctrica italiana.
Ayer lunes 4 de abril, Caja Madrid comunicó a la CNMV haber adquirido un 4% adicional de Endesa, operación que eleva su participación en la eléctrica al 9%, frente al 5,01% que ya poseía desde el año 2000. El importe de la inversión asciende a 726,3 millones de euros. La entidad que preside Blesa se convierte así en el primer accionista de Endesa, al doblar casi el 5% que posee La Caixa.
Aunque Caja Madrid justificó ayer la operación Endesa con argumentos de peso desde el punto de vista de la racionalidad y rentabilidad de la inversión, resulta muy difícil desligarla de acontecimientos recientes que han tenido por protagonista al Gobierno Zapatero y algunas de las grandes empresas privatizadas durante la primera legislatura Aznar.
Flotando en el ambiente está la pretensión del Gobierno de descabezar algunas de las presidencias de tales empresas. La fallida operación Sacyr Vallehermoso contra el BBVA ha llevado a Francisco González a reforzar la posición de independencia del banco y la suya propia con la OPA sobre el italiano BNL. La pretensión de La Caixa de sentarse en el consejo de Endesa ha provocado un movimiento defensivo paralelo de Manuel Pizarro.
La operación de la italiana Edison se presenta, con todo, sometida a numerosas incertidumbres, derivadas de la peculiar situación del vendedor, el gigante público francés EDF que, aunque controla el 18% de Italenergia Bis, tiene limitados sus derechos de voto en Edison al 2% por decisión del Gobierno italiano.
Resulta que EDF se encuentra en la obligación de tener que comprar las participaciones del resto de los socios en Italenergia Bis, sin haber resuelto el conflicto de los derechos de voto. ¿Cómo salir de la trampa? Amagando con vender su 18% para presionar al Gobierno italiano, para lo que necesita alternativas creíbles. Una de ellas procede de dos municipalidades italianas (Milán y Brescia), que han ofertado por el 40% del paquete; la otra, de Endesa y su socio italiano, por el 100%. EDF tiene hasta el 30 de abril para decidir qué camino seguir.
Las relaciones entre Pizarro y Blesa se enfriaron notablemente tras el anuncio, antes del verano pasado y poco tiempo después de la toma de posesión del Gobierno Zapatero, de una operación amistosa, pactada con Ricardo Fornesa, ahora el hombre fuerte de La Caixa, consistente en una fusión a tres bandas entre Endesa, Gas Natural y Agbar.
Manuel Pizarro volvió sobre sus pasos tras aquel intentó precipitado, apostando de forma decidida por la independencia de la eléctrica, lo que ha llevado a Blesa, que en algún momento de aquel episodio llegó a pensar en desinvertir en Endesa, a reforzar su posición en la eléctrica hasta el 9% anunciado ayer, con vocación de llegar hasta el 10%.
La Caja comunicó ayer que la inversión en Endesa le reportó durante el año 2004 el 23,5% d
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