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Esta semana se cierra el plazo de presentación de ofertas por Wind. La venta de esta operadora de móviles italiana servirá para fijar precio para Auna y, más en concreto, para su filial Amena.

Aníbal González

Jueves, 31 de marzo de 2005

De nuevo vientos de fronda en el grupo industrial del Santander Central Hispano (SCH). Un Botín “absolutamente encelado” con Italia -de acuerdo con fuentes próximas al grupo- está ahora dispuesto a vender los restos de la cartera industrial del banco, fundamentalmente Auna, además de la participación en Cepsa y Unión Fenosa, para financiar el asalto al italiano San Paolo-IMI.

Los acontecimientos en Italia se han precipitado (ver El Confidencial de ayer) con la presentación por el holandés ABN Amro de una OPA sobre la Banca Antonveneta de Padova. Expertos de la banca de negocios opinan que BBVA cuenta con la ventaja de haber “dado primero” en un país reacio a la apertura de su sistema financiero, y donde la presión proteccionista se puede intensificar si, como espera el mercado, el SCH mueve ficha en San Paolo-IMI.

“Es mucho mejor activo San Paolo-IMI que la BNL”, según tales expertos, pero también es cierto que el primero vale tres veces más que el segundo (21.500 millones de euros, frente a 7.260) y que, al contrario que el BBVA, que ha dispuesto de la gestión en BNL, las relaciones entre el SCH y los administradores de la banca turinesa nunca han sido muy fluidas, habiendo conocido épocas tormentosas.

“El momento elegido por el BBVA para lanzar su OPA le ha cogido [a Botín] con el pie cambiado”, aseguraba ayer a este diario una fuente cercana al banquero cántabro, que ahora hace números dispuesto a reaccionar y replantear su estrategia en San Paolo.

Una de las claves, la más relevante, está en Auna (32,08% propiedad del SCH). El banquero se ha dejado tantear por varios fondos de capital riesgo que no ha terminado por tomarse en serio. Tres de ellos (Blackstone, Apax y CVC) amagaron con una oferta por importe de 12.000 millones de euros, cantidad considerada hasta ahora como insuficiente en el SCH, donde se han llegado a barajar los 14.000 millones como cifra idónea.

En este contexto, en los próximos días se van a producir acontecimientos, también con escenario Italiano, de enorme importancia para el futuro de Auna. En efecto, esta semana se cierra el plazo para la presentación de ofertas por Wind, tercer operador italiano de telefonía móvil (Grupo Enel).

La importancia para España es que la venta de Wind va a fijar precio para Auna (o más concretamente para Amena), un precio que nadie espera supere los 12.000 millones de euros. En el caso de Wind, el consorcio formado por los fondos norteamericanos Blackstone y Providence parecen dispuesto a ofrecer 7.900 millones de euros por el 62,5% de la compañía, lo que supone valorar el 100% en 12.600 millones.

La otra oferta en liza por Wind es la del consorcio Weather Investment, que lidera el empresario egipcio Naguib Sawiris, propietario de Orascom, un proveedor de servicios de telefonía en Oriente Medio y norte de Africa. Las ofertas se entregan a finales de esta semana y el consejo de Enel se reunirá “en la primera quincena de abril”.

“Si se cierra la venta de Wind, los fondos van a ir a toda velocidad a por Auna”, asegura a este diario un ejecutivo de la banca de negocios, para quien la venta de este holding de comunicación supone “el final de los sueños de Joan David Grimá de una compañía integrada capaz de salir a Bolsa y mantenerse independiente”.

Un elemento ya presente en la segregación de Auna es la oferta lanzada por ONO sobre Auna Telecomunicaciones (el negocio de telefonía fija y cable), de la que ha venido informando el diario Expansión, que ayer señalaba que el Santander se ha fijado como objetivo “obtener una cifra cercana a los 2.640 millones de euros” por esa filial.

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