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Un gran hermano inteligente

BIOGRAFIA

@Carlos Cancela

Natural de Madrid, desde niño fue un gran aficionado al mundo del motor. Comenzó su carrera profesional en la revista Velocidad y desde entonces ha trabajado en Auto Revista, Marca, Motor 16, El Mundo, Race.net, Auto Aventura 4x4 y Marca Motor. Ahora, tras 25 años de profesión, comienza una nueva e interesante etapa como responsable de motor en El Confidencial.

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Carlos Cancela 04/04/2011   (06:00h)

Poco a poco las carreteras y las calles de las principales ciudades españolas se han convertido en una especie de gran hermano para el automovilista. Cámaras en todos los sitios para pillar al coche que se salta un semáforo en naranja, al vehículo que circula a 55 km/h en una gran avenida o al que pasa por una zona de tráfico limitado.

Por el contrario, ese gran hermano no funciona para los ruidos excesivos, para las obras no autorizadas, para los coches de la policía que sin ninguna razón se paran en mitad de una calle obstruyendo el tráfico. Por supuesto, tampoco para los peatones que cruzan como si tal cosa por mitad de la calle incluso en presencia de los guardias, porque nunca nadie les va a decir nada.

Por el bien de los automovilistas, y en general de la convivencia, este gran hermano podría evolucionar y convertirse en un gran hermano inteligente, una versión 3.0. Y me explico. Cuando un coche se pasa un semáforo de los de cámara en Madrid, la tramitación es automática. Y comienza el proceso sancionador, aunque muchas veces ni siquiera llega la notificación al propietario del vehículo para ganar todavía más dinero.

Lo razonable, o mejor lo justo, sería que un funcionario estudiara el caso, analizara si había mala fe en el conductor al saltarse el semáforo o si simplemente evitaba que el autobús que iba detrás, que por cierto no pagan las multas, chocara con él, por ejemplo. Y también analizar el expediente de cada conductor, su historial de sanciones y demás, ya que todo lo tienen a golpe de una tecla del ordenador.

Que un conductor se ha pasado un semáforo en rojo, o que es reincidente, o que ha puesto en peligro a otros conductores o peatones en ese cruce, pues se la aplica todo el peso de la ley. Pero pasar un semáforo en naranja y que te quiten 2 puntos de carné parece un poco exagerado, sobre todo porque según las circunstancias puede hasta ser legal. Pero esas imágenes las tienen ellos y el conductor no tiene ninguna prueba a su favor.

Con los excesos de velocidad ocurre exactamente lo mismo. 116 km/h en un sitio de 110 son 100 euros de multa y hacerlo hasta 141 km/h es la misma cuantía. Pero con ese gran hermano inteligente se podría discernir entre el conductor que va a 116 km/h solo por una carretera de tres carriles sin ningún peligro o el que va a 140 pegado a otros coches con el suelo mojado, con poca visibilidad y con las luces apagadas. El primero, en justicia, no debería pagar una multa y al segundo habría que meterle en la cárcel. Vamos, los atenuantes y los agravantes.

En favor del gran hermano inteligente estaría el hacer las cosas bien, el concienciar a los conductores y enseñarles a conducir mejor cada día y a reducir los accidentes de cara al futuro. Y también que se hiciera justicia.

En contra de esta medida solo hay un factor, cómo iba a conseguir la DGT completar el presupuesto del apartado de multas, que está recogido en los Presupuestos Generales del Estado, y que dice que para este año hay que imponer multas en las carreteras por un valor de 450 millones de euros.

Solo por eso el departamento de Pere Navarro estudia nuevas maneras de aumentar la recaudación. Se va a limitar la velocidad en ciudad a 30 km/h para evitar atropellos y se ha limitado ya a 110 km/h la velocidad máxima para ahorrar combustible.

Quizá mañana inventen que en las zonas turísticas, para poder disfrutar bien del paisaje, se limite a 50 km/h la velocidad y se pongan radares en coches con matrícula extranjera que puedan parecer de turistas. Y siempre será por nuestro bien, para evitar atropellos, para reducir nuestro consumo, para que podamos ver el paisaje. La DGT no puede conducir por nosotros pero siempre están ahí para "arreglarnos" la vida.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1 COMENTARIOS

1 .- Ya lo he dicho varias veces.

Las multas son necesarias. SI, SI, SI,..
En muchas aspectos de nuestra vida funcionamos con palo y zanahoria también.

Pero NO solo con palo y zanahoria, y menos en un tema tan complejo como el tráfico.

Es curioso como los artistas de nuestro sistema educativo donde el palo y la zanahoria son anatema, sean tan partidarios aquí de la multa a tuti plen.

Lo que está claro es que en ambos casos lo hacen en su beneficio, sean saliendo inútiles manejables y manipulables y en el otro, el que nos ocupa, para forrase.

Respecto al tema de la educación lo dejo para otros foros, simplemente remarcar su contradiccion con éste.

Respecto las multas:No se puede ser juez y parte, si el importe de las sanciones no "ayudar" a financiar ...

Y sigo en lo mío, que el importe de lo recaudado se reparta entre los que teniendo carnet [potenciales infractores], no han infringido la ley.

Es lo menos injusto.

Ello daría pie a que se pudieran analizar las posibles multas con mas detalle, como hoy se ha expuesto, para que independientemnte de la necesidad de recaudar se pudiera sancionar. Y eso si es pedagógico.

Porque el multado sabría que se lo merecía.

pasmao con lo que no pasa

04/04/2011, 08:51 h.

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