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Mi carta a los Reyes Magos

BIOGRAFIA

@Carlos Cancela

Natural de Madrid, desde niño fue un gran aficionado al mundo del motor. Comenzó su carrera profesional en la revista Velocidad y desde entonces ha trabajado en Auto Revista, Marca, Motor 16, El Mundo, Race.net, Auto Aventura 4x4 y Marca Motor. Ahora, tras 25 años de profesión, comienza una nueva e interesante etapa como responsable de motor en El Confidencial.

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Carlos Cancela 19/12/2011   (06:00h)

Este año, en mi carta a los Reyes Magos, me gustaría pedir una sola cosa, pero que encierra muchas otras. Se trata de respeto, respeto a los demás, respeto a las normas, respeto a los otros conductores. Por supuesto, yo solo les voy a hablar de lo relacionado con el mundo del motor, del automóvil, de la conducción, pero exactamente igual se puede extrapolar a todos los ámbitos de la vida.

Los políticos, o los directivos, siempre toman decisiones, unas veces buenas y otras no tan buenas, pero se deben respetar. Pero por supuesto ellos mismos también las deben respetar y ahí es donde empieza el problema. Todos queremos que se nos respete, pero pocos entienden que eso conlleva respetar a los demás de la misma forma.

Yo no comprendo el por qué la Dirección General de Tráfico impone unos límites de velocidad y sus agentes se los saltan impunemente. Los agentes merecen un respeto, pero ese respeto se lo tienen que ganar día a día, cumpliendo ellos mismos las normas de manera estricta, enseñando a los conductores. Ellos deberían ser un ejemplo a seguir pero, en general, sus actuaciones son cada vez más impresentables.

Un peatón quiere que se respete a los peatones, quiere que en un paso de cebra el coche se pare para dejarle pasar, pero ese peatón también debe darse cuenta de la complicación que supone frenar de manera rápida frente al paso de cebra porque un peatón llega, por ejemplo, corriendo. El peatón también puede, al llegar al cruce, ceder durante 15 segundos sus derechos para que los tres coches que están parando el tráfico en el cruce puedan continuar.

Pero por encima de todo, los peatones cruzan con mucha frecuencia por mitad de la calle, y no es de recibo que la misma persona que exige que el coche se parece en el paso de cebra incluso antes de que el peatón llegue, ese misma persona cruce otras veces por mitad de la calle sin mirar, incluso, si viene o no un coche. Lo peor es que cuando ese peatón se sienta al volante de un coche ya no hay que respetar a los peatones. Entonces la proridad es para el automóvil nuevamente. 

Un ciclista tiene el derecho de circular por el carril derecho, pegado al arcén, y de que los coches dejen un metro de distancia para adelantarle. Pero, ¿qué ocurre cuando los coches están parados y el ciclista pasa tocando los espejos de los coches para ganar tiempo?

Los motoristas cuando circulan tranquilos por la carretera ocupan un carril entero, porque van por el centro de carril. Eso es lo correcto, pero ese mismo motorista cuando llega una zona con muchos coches pasa pegado a los coches, o por los arcenes o por donde puede. Las normas son las normas y se deben cumplir siempre, y no solo cuando nos beneficien.

No estoy de acuerdo con los límites de velocidad, pero no les voy a pedir a los Reyes Magos que quiten todos los radares, porque de lo contrario las carreteras se convertirían en un peligroso campo de batalla. Y por supuesto no les voy a pedir que se eliminen los límites de velocidad de las carreteras.

En Alemania, único país que yo conozco en el que no hay límites de velocidad, los conductores tienen un gran respeto por la normas y por el resto de usuarios. Si en España se impusiera ese “no límite” de velocidad significaría que el límite lo pondría en cada momento un conductor normal.

Ese que ahora va a 100 km/h por el carril central y pegado al coche de delante, ese mismo conductor, al no haber límite iría a 140 km/h por el carril de la izquierda y no se dejaría adelantar por nadie. Cuando otro coche le pusiera las luces, lo más que haría sería “echar la bronca” a ese conductor, acelerar hasta llegar a 150 km/h y decir, “estás loco”.

Dejarse adelantar, circular por el carril derecho o por el central, facilitar las maniobras de los otros conductores, poner los intermitentes, circular manteniendo las distancias de seguridad, ceder el paso a otro aunque tengamos nosotros la preferencia. Todo eso es lo que quería decir al principio de este artículo cuando hablaba de respeto a los demás. Y es muy fácil de hacer.

Creo que para conseguir todo esto únicamente hay que ponerse, por un momento, en la posición del otro y pensar qué es lo que nos gustaría que otro conductor, o peatón o motorista, o agente de la Guardia Civil o de la Policía hiciera, y eso, aunque nos cueste un poco de trabajo, es lo que tenemos que hacer en todo momento. Si todos empezáramos a pensar así, quizá seríamos todos muchos más felices cada día y las cosas serían mucho más fáciles.

Eso es lo que yo creo que habría que enseñar en los colegios, y no a fomentar los odios, las envidias. Los de derechas enfrentados con los de izquierdas y los de izquierdas con los de derechas, los del Real Madrid con los del Barcelona y viceversa, los de Madrid con los de Cataluña, los ecologistas con los conductores, los más altos con los más bajos, los de un colegio con los de otro.  

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1 COMENTARIOS

1 .- Bravo! que se cumpla.
Y ya que estamos pidiendo, en mi familia hemos consensuado todos el mismo regalo a los Reyes, este. El que teníamos se nos había quedado pequeño!este

somede

19/12/2011, 13:50 h.

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