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Por unas señales creíbles

BIOGRAFIA

@Carlos Cancela

Natural de Madrid, desde niño fue un gran aficionado al mundo del motor. Comenzó su carrera profesional en la revista Velocidad y desde entonces ha trabajado en Auto Revista, Marca, Motor 16, El Mundo, Race.net, Auto Aventura 4x4 y Marca Motor. Ahora, tras 25 años de profesión, comienza una nueva e interesante etapa como responsable de motor en El Confidencial.

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Carlos Cancela 12/09/2011   (06:00h)

La mano dura que Pere Navarro ha querido imponer en la DGT no tiene ningún sentido con unas señales de tráfico como las que tenemos, que no son creíbles. Yo estoy totalmente de acuerdo con que las normas de tráfico, y de todo lo demás, se cumplan, y que se haga a rajatabla. Pero lo que hay que analizar es si las normas realmente son las adecuadas al momento actual.

Si una autovía con dos carriles y arcenes requiere una limitación específica de 100 km/h de velocidad antes de una curva cuando con un coche normal se puede pasar sin problemas, y por supuesto sin ser Fernando Alonso, a 200 km/h, algo falla. Si una carretera de tres carriles tiene su velocidad limitada a 120 km/h y pegada a ella hay una vía de servicio con otros tres carriles y un 60 km/h, es que algo no funciona. Sobre todo porque la Guardia Civil y la Policía circulan por allí a 100 km/h sin ninguna emergencia.

En un tramo de 30 kilómetros de la carretera N-1 hay señales de 80, de 90, de 100, de 110 y la normal de 120 km/h. Cuando la DGT hace una campaña publicitaria para aconsejar que se use el limitador de velocidad, creo que nos quieren tomar el pelo. En el recorrido entre Madrid y Valencia he visto al menos 200 señales de limitación de velocidad diferente a la genérica de 120 km/h.

Sorprende la precisión de las señales de tráfico en España. Cuando se pone una señal en una carretera, yo me pregunto ¿para qué tipo de vehículo se pone? En las carreteras ruedan coches normales, deportivos, buenas berlinas, pero también coches urbanos, motocicletas de carretera o motos muy deportivas, furgonetas, autobuses, camiones grandes y pequeños. Algunos de estos últimos incluso lo hacen con sobrepeso. Y también coches nuevos y otros con 20 años encima.

Pues bien, todos y cada uno de los vehículos tienen que cumplir exactamente las mismas limitaciones específicas. Dependiendo de quién haya sido el que ha decidido sobre el límite en una curva tendremos una limitación puesta para un coche normal o para un camión, y eso creo que no tiene sentido.

Lo normal sería que las señales se pusieran para los vehículos normales, un compacto, o una berlina media y que si uno lleva un coche menos “preparado” que estos pues reduzca un poco más su velocidad, pero a título personal y por sus circunstancias concretas. No tiene sentido que se imponga a todos los conductores el límite de un camión para tomar una curva o bajar una pendiente, como en la bajada del puerto de Somosierra. Y tampoco que haya que rodar por las carreteras como se hacía cuando circulaban los Seat 127.

Hablemos de la M40 madrileña. Una vía con tres o cuatro carriles por sentido en la que todos los coches circulan entre 110 y 120 km/h. Algunos pasan a 140 o más, y son los que deberían ser sancionados, pero no tiene sentido hacer que todos los conductores tengan permanentemente la sensación de que están infringiendo las leyes por circular por encima de los 100 km/h a los que está limitada esta vía..

En estas condiciones, cuando aparece un coche parado en el arcén por alguna avería o problema, se llegan a producir accidentes y situaciones de peligro porque, a pesar de ir por la derecha y a la misma velocidad que todos, se va incumpliendo la ley y nos puede costar una multa. Y todo el mundo frena.

En Alemania, país de referencia en cuanto a carreteras y a otras muchas cosas, se puede circular por una autopista a 200 km/h sin problemas, pero cuando llega una señal de 100 km/h todo el mundo frena fuerte para pasar exactamente a esa velocidad. Son cumplidores de los límites porque son creíbles, están bien puestos y todos tienen su razón de ser.

Si hay unas obras encontramos las señales precisas y en cuanto se puede se quitan, no se mantienen meses y meses y con un radar puesto entre medias, cosa que sí ocurre en España. Si hay un colegio, en Alemania se ponen señales de aviso y cuidado con pasarse de la velocidad. Pero no hay cientos de señales con diferentes límites de velocidad en las carreteras.

Los alemanes tienen unas buenas carreteras, un buen parque automovilístico, señales bien estudiadas y, sobre todo, una educación vial que nosotros, por desgracia, no tenemos. La revisión de la señalización podría ser una buena forma de empezar a cambiar y a mejorar la circulación en España.

Y cuando empiece el cambio apostar fuerte por la educación vial en los colegios, algo de lo que estoy oyendo hablar desde hace muchos años, pero mi hija acaba de entrar en la universidad y hasta ahora no ha dado ni un solo minuto de clase sobre educación vial en el colegio.

 

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