Jueves, 4 de noviembre de 2010

 

El síndrome de China

Luis Riestra Delgado.- 

El título de este artículo me vino a la mente cuando reflexionaba sobre nuestra presente crisis bancaria. Seguramente el lector recordará esa excelente película de Jane Fonda, Jack Lemmon y Michael Douglas, dirigida por James Bridges; su título le viene de la figuración según la cual una fusión incontrolada del núcleo del reactor haría que éste terminara aflorando por las antípodas.

Alguno se preguntará qué tendrá esto que ver con la crisis bancaria o, mejor dicho, de nuestras cajas de ahorros. Me explico: ¿Se imaginan ustedes que la Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) supervisara nuestras Centrales Atómicas como el Banco de España lo ha hecho con las Cajas de Ahorro? ¿Y el Tráfico Aéreo, y el Transporte de Mercancías Peligrosas? No es que tenga la mala costumbre de responder a una pregunta con otra, es que lo mínimo que uno espera es que a cierto nivel de desarrollo debería corresponder cierto nivel de gestión de riesgos, unos riesgos que, además, son perfectamente conocidos y están igualmente tipificados y, por lo tanto, evitables. Claramente, alguien no ha hecho su trabajo.

Se podrá pensar que exagero al compararlo con el CSN pero, ¿se imaginan ustedes lo “bien” que pasaríamos la presente crisis financiera internacional si el BdE no hubiera permitido el descomunal desequilibrio crediticio de los balances de las Cajas de Ahorro? ¿Cuántos millones de parados, de españoles condenados a la miseria y a penar por los contenedores de basura, de aumento de la delincuencia y sus víctimas, de familias rotas, hacen falta para que calibremos la responsabilidad de nuestro Banco Central?

Esta es la típica situación en la que uno termina haciendo el trabajo de algún incompetente al que además le paga su sueldo: me lo veía venir. No he sido el único, de hecho han sido miles; pienso en todos los ciudadanos que ante la aparición de un riesgo sistémico han reasignado sus depósitos a otras entidades como mejor han podido. Todo muy tercermundista.

En fin, que ya puestos, me he ido a la web del BdE (¿o es Bdeh?!) A ver que dice de sus funciones y, ya de paso, revisar su organigrama, a ver si encuentro al culpable, que por cierto, sea quien sea, espero salga por la puerta lo antes posible y no vuelva. No es que desconozca sus funciones, ya que en su tiempo me especialicé en Macroeconomía y Banca y, en su momento, hacía recomendaciones a un recién nominado gobernador de un conocido Banco Central de nuestro “entorno”, es que no me puedo explicar cómo han podido meter la pata en lo más básico. Tal vez sea por el Principio de Peter, o mejor, de Ortega.

La verdad es que aunque la web del BdE es muchísimo menos explícita (todo un síntoma) que la del CSN, que en su página de inicio te pone en los morros su Misión, aunque todos sepamos -como en el caso del BdE- cual es, pero así todo el mundo se entera de su Misión; aún y eso, la del BdE si que aclara a que se dedican (¡uno, vistos los resultados, ya hasta lo dudaba!), o deberían dedicarse. Tanto por “promover el buen funcionamiento del sistema financiero” como por “supervisar la solvencia” del mismo, nuestro BdE ha incumplido su Misión. Obviamente, que no estuviera clara la Misión no es la causa de la insolvencia crediticia de los balances de demasiadas cajas de ahorro.

Pues si no es la Misión, ¿será la Organización? Es lo que dicen los expertos. El Organigrama del BdE está claramente orientado a labores de diagnóstico (¡venga papeles!) y, tras verlo la primera vez, no se parece a lo que uno esperaría encontrar, aunque es suficiente para dichas funciones. Entonces, ¿quién ejecuta?: el Gobernador -siempre según el organigrama-. Esto último se ve en la estructura de Chairman y CEO, que son, respectivamente, el Gobernador y el Subgobernador -recientemente “ido”, ¿curioso, no?-.

¿O sea, que el culpable es el Gobernador? Pues, NO; al menos no este. El desequilibrio de balances por exceso de créditos hipotecarios viene ya de antes del actual Gobernador, que tomó posesión en Julio del 2006; más o menos a partir de entonces, más bien SÍ. Pues entonces ha sido el otro. Sí y no, la “cosa” habría que repartirla. No, si va a resultar que nadie ha sido. Pues tampoco, la carga principal es colectiva de los toda la alta dirección del Banco; es de incompetencia general de sus altos directivos, los que están y los que se han ido: si necesitaban reformas legales han debido pedirlo alto y claro, como las pediría un responsable de seguridad del CSN y, si simplemente desconocen cuál es el modelo correcto de asignación de recursos que necesitaba nuestra economía (asset allocation model) en cada fase de su ciclo largo, pues entonces son unos incompetentes. Lo que está claro es que su destrozo no tiene paliativos.

¿Y entonces qué hacemos? Bueno, mientras se reestructura las Cajas de Ahorro, cuyo coste será una pesada carga fiscal que pasaremos a nuestros hijos, lo normal sería que una Comisión Parlamentaria se encargara de una Reforma a fondo del Banco de España, que se renovara su alta dirección y, si fuera necesario, su Misión. En su situación actual no nos sirve, como lo prueba su inutilidad en lo más básico para lo que fue creado y cuyo coste pagaremos los inocentes durante al menos una década. Espero que los culpables no se vayan de rositas. Entiendo que no es una Reforma fácil, pero creo que al menos he dejado claro que es necesaria.

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