Sábado, 20 de febrero de 2010

 

No hay democracia sin respeto a la ley

José Luis González Quirós*.- 

La democracia liberal se funda en dos principios que, en cierto modo, tienen un sentido contrario. Como explicó brillantemente Ortega, la democracia establece quién debe mandar, mientras que el liberalismo impone unos límites precisos al poder legítimo. La ley es, precisamente, el conjunto de esos límites, porque establece con nitidez qué puede hacer el Gobierno y qué no puede hacer de ninguna manera.

Entre nosotros, el respeto a la ley no es una costumbre sólida. La ley está ahí, pero eso no suele ser equivalente a que la ley se cumpla. España está inundada de leyes que no se aplican, tal vez porque, en parte, están hechas precisamente para eso. Me parece que esa idea de que puedan existir y existan leyes que no se aplican resultará intraducible, por lo menos, al alemán y al inglés. Si eso se complementa con el abundante conjunto de leyes cuya aplicación resulta imposible o, incluso, absurda, tendremos una primera aproximación a lo que los españoles entienden por ley y al respeto que le profesan.

Hay que aclarar urgentemente, sin embargo, un equívoco muy común. No es que no cumplamos la ley debido a nuestro supuesto carácter anarquista, a la peculiar manera en que entendemos lo de la soberanía popular. No. La razón de la general falta de respeto que los españoles suelen sentir por la ley se funda en una de las más recias y sólidas tradiciones políticas de nuestra historia, a saber, en que el primero que la incumple es el Gobierno. Siendo el Gobierno el principal insumiso, no tiene nada de particular que los españoles apliquen habitualmente esa sabiduría popular que establece dar la vida por el amigo, negársela al enemigo, y aplicar la legislación vigente al indiferente, lo que suele tenerse por castigo nada pequeño.

Estos días que hemos estado con especulaciones sobre el cambio de Gobierno, se ha podido comprobar la ligereza con la que el Presidente se toma la propia estructura del Consejo de Ministros. No es que esa estructura sea inviolable, pero todos sabemos que su cambio no ha producido nunca otra cosa que gasto inútil y confusión añadida. Aquí se añaden Ministerios de Igualdad o de Diferencia por razones tan fútiles que resultan ridículas y lo sorprendente es que el respetable pierde el tiempo indagando el sentido profundo de unas alteraciones que no significan nada. ¿Alguien recuerda algún cambio en la estructura de gobierno de los Estados Unidos? Tal vez se deba a que los americanos no saben hacer política como es debido. Este asunto sirve para mostrar que lo que los Gobiernos españoles suelen querer es poder hacer su real gana, sin limitación alguna. En esto siguen siendo franquistas y considerando que el poder y la legitimidad residen en una misma persona, antes en El Pardo, ahora en la Moncloa.

Ya he dicho que la falta de respeto a la ley por parte del Gobierno se remonta en España, al menos, hasta Fernando VII, pero, por razones de eficacia, me concentraré en ejemplos del presente. ZP ha dado muestras de que la legalidad le importa casi tan poco como la economía, y que ambas realidades le parecen un campo apropiado al ejercicio de la más desenfrenada y creativa imaginación. Al llegar a Moncloa, dio la orden de retirada de Iraq sin reunir al Consejo de Ministros, esto es, actúo como si fuese el Presidente de los Estados Unidos y no el de un órgano colegiado en una monarquía parlamentaria. Minucias, pensaría él, si es que alguien se atrevió a insinuarle que no era claro que pudiera hacerlo de ese modo. Ya puestos, anuló una ley orgánica, la de educación, con un simple decreto y anunció que la ley del Plan Hidrológico nacional era papel mojado, aunque la metáfora no haga justicia a la sequía.

Así las cosas, no tiene nada de extraño que la Vicepresidenta haya podido votar sin derecho a hacerlo en Valencia, o que el simpático Bermejo se dedicase al furtiveo de modo profuso y aparatoso. Naturalmente, si el Gobierno no cumple las leyes, ¿para qué han de hacerlo los jueces? Aquí, los jueces no entienden que su papel pueda limitarse a aplicar unas leyes que nadie respeta, de manera que los más aguerridos se dedican a la interpretación de la ley, seguros de que nadie les va a meter mano, porque eso no se hace entre compañeros, y porque el respetable gusta de esta clase de espectáculos de justicia inmediata, y sabe que lo de las garantías y los procedimientos no se aplica nunca al que roba una pera, de manera que al trullo con todos.

No es extraño que, en esta atmósfera alegal, muchos españoles se sientan muy libres. Ahí es nada poder hacer lo que a uno le da la gana. Es lo que hacen muchos profesores al poner nota, muchos guardias al poner multas, muchos funcionarios al tramitar expedientes. Actúan como soberanos porque nadie les va a discutir a ellos sus atribuciones. España está llena de Ínsulas Baratarias en las que, desgraciadamente, suele faltar el buen sentido y la humildad de Sancho, que algo había aprendido junto a su integro y enloquecido maestro.

*José Luis González Quirós es analista político.

OPINIONES DE LOS LECTORES (8)



8.  FernandoFF - 09/04/2009, 18:34 h.

Lamento tener que discrepar con sus planteamientos. La democracia tal cual existe en España en las últimas 3 décadas es un "compuesto pactado" para satisfacer a las "partes contratantes" que provenían de "dos Españas" ideológicamente enfrentadas. Por lo tanto, no puede encasillarse en la denominación "liberal" que Ortega visionó sino en un "apaño pacificador transitorio" que hoy hace aguas por todas partes.

El problema de cualquier democracia del Nuevo Milenio, incluida la tan cacareada "democracia estadounidense", es que ningún Estado es autosuficiente en el ejercicio de los Derechos Humanos ni exempto de las Leyes Universales de los Seres Humanos.

España, además, no sólo debe ejercer una "democracia de mercado global" sino aplicar las reglas de juego de una "democracia interterritorial" al pertenecer a la UE. Si consideramos que España ya se trazó como una democracia de corte constitucional con un monarca como Jefe De Estado y un Parlamento como poder legislativo, le pregunto, ¿dónde esta el ejercicio liberal en un sistema tan maniatado?

Una cosa es rotular teóricamente, y otra bien distinta es ejercer el poder en la práctica.

7.  deepfloyd - 09/04/2009, 10:18 h.

""es otra de las nefastas consecuencias de la no division de poderes que la constitución y el sistema electoral determinan.
El Ejecutivo es el único poder que hay en España que determina y controla los otros dos.
Pero no se engañe nadie,puesto que los ciudadanos no podemos elegirlo directamente,sólo podemos votar al intemediario,el Partido. Nada más. Si no hay división de poderes,
si el Ejecutivo controla el Legislativo y el Judicial,
no es necesario respetar la Ley,ya que, parafraseando a Marx -Groucho-,"si no le gusta, tenemos otras".MUY ACERTADO está el autor de este mensaje.
Si se sabe quién elige y de que modo a los miembros del CGPJudicial
del tribunal constitucional,se intuye como se va influyendo sucesivamente en el resto de la estructura judicial.Así está la JUSTICIA que no conecta con la base del pueblo,siendo en muchos casos,injusta ,tardía y cara, muy cara,debido a toda la parafernalia existente alrrededor de ella,con un corporativismo atroz al ser un poder Fáctico es muy díficil meterle mano como a todos los colectivos corporativistas existentes en España que se sirven del pueblo.Los jueces son uno de ellos,a los que es muy díficil incarle el diente.

6.  ibn Gabirol - 08/04/2009, 20:50 h.

En España, el Tribunal Supremo acaba de "juzgar" que un delito de cohecho perpetrado por un Juez ante el mayor corrupto convicto de España, el jefe de los Malayos, es un delito penalizado con una simple multa. Este es nuestro pais.....y los jueces del Tribunal Supremo. Demasiado "liberales" para mi.

Soy un ciudadano contribuyente nato y me gustaria "borrarme". Esto es una burla.

5.  Martes Carnaval - 08/04/2009, 14:57 h.



Querido José Luis:

Pues sí, España es tradicionalmente un país de hipertrofia legislativa y atrofia aplicativa.

El propio Franco, que había sido convertido a la causa normativista por Serrano Súñer, no cometía ningún desmán sin promulgar previamente la correspondiente ley que le diera cobertura.

Pero el que quizás tuvo más clara esta característica patria fue Romanones que la sintetizó en dos frases geniales, la primera muy conocida, pero la segunda, menos:

1 ] Que otros hagan las leyes… Ya haré yo los reglamentos.

2 ] España es un país de gran rigidez normativa atemperada por la inobservancia.

Recibe un afectuoso saludo.

4.  manoto - 08/04/2009, 13:32 h.




Todo su articulo,se cae como un souffleeeee cuando al ponerle la guinda,lo joeeeee y bien joioooooooo

Comparar la practicidad de los Estados Unidos,donde existen 4 principios basicos,entendibles hasta por el ultimo mohicano y que los jueces son los "responsables" de interpretarlos y ponerlos en practica,con la España cañi de la montera y la birretina en la cual Ud.mismo dice hay excesiva leyes y reglamentaciones,me parece que ya no sirve todo lo demas.

Ve es la diferencia entre un periodista o escritor yankeeee,directo "al grano" y un español "afrancesado" muy rollo,mucha descripcion,muchos arboles que no dejan ver el bosque.

Una pena,penita,pena....

3.  camellovolador - 08/04/2009, 11:27 h.

Lo obvio no hay que repetirlo amigo, pues la necedad humana es un fallo de fábrica contra el cual no se puede pensar en soluciones inmediatas ni tampoco obviar sin más, de manera espontánea e irresponsable. Las conciencias se maceran en un poco de naturaleza despiadada, algo de cultura atontante y el resto son taras, desvíos, malas conexiones, cierta intransigencia absurda, excesos y faltas… Así tan sólo pueden producirse tarados adocenados que creen que fuera de ellos coexiste un reducido número de normas formuladas, en su mayor parte, para hacerles la vida imposible.
http://acratas.mihost.info/Prometheo/

2.  StugIII - 08/04/2009, 10:42 h.

Lo que este artículo describe, acertadamente, no es sino otra de las nefastas consecuencias de la no division de poderes que la constitución y el sistema electoral determinan. El Ejecutivo es el único poder que hay en España, y que determina y controla los otros dos. Pero no se engañe nadie, puesto que los ciudadanos no podemos elegirlo directamente, sólo podemos votar al intemediario, el Partido. Nada más.
Si no hay división de poderes, si el Ejecutivo controla el Legislativo y el Judicial, no es necesario respetar la Ley, ya que, parafraseando a Marx -Groucho-, "si no le gusta, tenemos otras".

1.  Maximo - 08/04/2009, 08:30 h.

Al leer esta opinion, a mi me ha recordado el juramento de los apesebrados de turno nombrados ayer como ministros de Zapatero y quede perplejo al ir su Majestad el Rey a felicitar a Chavez con un efusivo abrazo, este ultimo quedo rigido con cara de asco, mas que de asombro.
Si a estos apesebrados les molesta la corona, pues lo tienen facil.Marchense de España y por lo que a mi respecta, se pueden ir a Cuba, Corea del Norte o la mismisa China, tienen donde elegir y que se dejen de fascismos progres.
En cuanto a las leyes ocurre que cuando el que legisml, no esta en su animo hacer cumplir la ley, si no adaptarla a sus antojos, ocurren situaciones como esta que comenta.Muchas leyes, pero a cual de todas mas inutil y vana, para en total, hacer la labor de los jueces mas dificil aun si cabe e infundir errores como los acaecidos hace unos dias.

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