publicidad
publicidad

Ir a www.cotizalia.com Ir a www.vanitatis.com

Logo de El Confidencial
2.000.000 lectores influyentes
Tecnología     Salud  Fórmula 1

Lunes, 11 de mayo de 2009

España Comunicación Cultura Mundo Sociedad
Con Lupa Al Grano Mientras Tanto Dos Palabras Sin enmienda Fuera de Gobierno Valor del Derecho El Confidente
Hoteles Gastronomía Viajes Arte Libros Música Cuaderno Matoses
Foro Foro Interno El Café

TENDENCIASCerrar el bloque

ESPAÑA

Reivindicando a Franco

Francisco Franco

Reivindicando a Franco

Homenaje a Francisco Franco en Madrid (Reuters).

Esteban Hernández.- 21/03/2009 06:00h

Deja tu comentario (257)

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 87 votos)

Franco da para mucho. Primero fue la revisión de los hechos previos a la Guerra Civil, después llegaron las distintas versiones sobre los años de la contienda y de la posguerra inmediata y ahora toca someter a un nuevo análisis sus 40 años de dictadura. Y todo porque, según algunos historiadores y por más que hayamos oído lo contrario, Franco no fue tan malo. De hecho, llevó a cabo acciones fundamentales para el bienestar y la cohesión de España. Por eso, dicen, se ha cometido una gran injusticia con el mandatario que llevó a España “a las cotas más altas de prosperidad en siglos, un hecho fuera de toda discusión que no se le reconoce. Lo que es un problema porque revela una verdadera enfermedad política”. Quien así opina es Pío Moa, que acaba de publicar Franco para antifranquistas (Ed. Áltera), un texto en el que se da algunas vuelta de tuerca a las creencias más frecuentes sobre el régimen anterior. Y es que, para Moa, tiene que  empezar a reconocerse:

 

“a) Que Franco no derrotó a una democracia ni a un gobierno legítimo, sino  un proceso revolucionario a partir del Frente Popular.

b) Que libró a España de la guerra mundial, que habría causado muchas más víctimas y destrozos que la guerra civil y, de haberse producido entre 1930 y 1941, habría podido invertir el curso de la contienda.

c) Que derrotó el maquis comunista, que significaba la reanudación de la guerra civil.

d) Que su dictadura fue autoritaria y no totalitaria.

e) Que dejó un país próspero y reconciliado, sin apenas rastro de los odios de la República.

f) Que gracias a todo ello fue posible un tránsito ordenado y básicamente tranquilo a la democracia, algo que hoy está en plena involución”.

 

Y todo esto le ha sido negado al régimen franquista por dos motivos, según Moa. El primero es que “casi toda la derecha renunció a la batalla de las ideas, colaborando en la denigración de Franco por hacerse la moderna”. El segundo tiene que ver con “los sentimientos de odio albergados por unos izquierdistas que, como no hicieron nada reseñable contra la dictadura en vida de Franco, exhibieron después su antifranquismo del tres al cuarto”. 

 

Podría entenderse que las ideas que expresa Moa forman parte de una tendencia secundaria en el entorno académico, que estamos ante una clase de autores que no representan ni las convicciones de los expertos ni las creencias mayoritarias de una sociedad. Pero también es cierto que, de una parte, estamos ante escritores que venden un buen número de ejemplares de sus libros y que, en otro sentido, si se publican textos con esta temática es porque tienen un público que les acoge bien. De modo que quizá habría que valorar de nuevo la estima en que se tiene a estas posiciones, cada vez más aceptadas en nuestra sociedad.

 

Franco siempre está de moda

 

Para el periodista Pedro Fernández Barbadillo, director de comunicación de Áltera, confluyen en la posible aceptación del texto varios asuntos importantes. Uno de ellos es que Franco siempre está de moda. “Además de que es el español más conocido del siglo XX, se trata de un personaje permanente. Han pasado más de 30 años desde su muerte y sigue estando presente en la vida política española, y más con la memoria histórica. Pocos dictadores siguen apareciendo en los editoriales de los diarios y en los mítines electorales tres décadas después de fallecer”. Además, cree Barbadillo que también ayuda el hecho de que “se trate de ocultar el pasado. No se puede hablar del franquismo sólo desde consignas: la historia siempre termina vengándose”.

 

Pero, en segundo lugar, Franco tiene el atractivo de lo prohibido. “Hay temas a los que se considera tabú, de los que te dicen que no puedes hablar. Y eso ocurre con el franquismo. Lo que al final, acaba aumentando el interés de la sociedad. Cuando prohíben algo, cuando una determinada acción se convierte en pecado, se convierte en una fuente de atracción inmediata”. 

 

Quizá por eso, afirma Barbadillo, cada vez hay más jóvenes que quieren informarse sobre la España del siglo XX. “Los chicos oyen hablar en sus casas de lo que nos ocurrió, la memoria histórica sale a relucir en los grandes medios de comunicación y los políticos lo mencionan en sus discursos, por lo que no es extraño que la gente joven, que no conoció aquello, quiere saber cómo fue y qué pasó. Porque la gente no se traga lo que se le dice y busca conocer otras versiones”.

 

Sin embargo, con esta clase de textos, quizá no se busque tanto revisar históricamente el franquismo cuanto revitalizar viejas posiciones ideológicas. Quizá parte de la derecha esté comenzando a liberarse de sus complejos y quiera reivindicar no tanto al líder cuanto la validez actual de sus ideas. Lo que, además, podría tener creciente aceptación en una época de inestabilidad como la actual.

 

Al contraponer una época de paz social y relativo bienestar económico para el ciudadano medio, como hace Pío Moa, con estos nuevos tiempos de dificultades laborales e incertidumbre vital, no sería extraño que prendiera cierta mecha en ese hombre de la calle cuya calidad de vida “era mayor con Franco  en muchos aspectos. Por ejemplo, había mucha más seguridad, mucha menos policía, muchos menos presos, mucha menos pornografía en cualquier sentido que se dé a la palabra, etc. Es cierto que faltaba algo esencial como son las libertades políticas. Sin embargo las libertades deben servir para que se defienda la verdad y se combata la demagogia”.

 

Pero, por más que pueda funcionar como referente para determinados sectores, Fernández Barbadillo niega que hoy sea posible un regreso a posiciones similares. Cree que, más bien, su uso es nostálgico: “También ves a muchos chicos de izquierdas con camisetas del Ché y eso no significa que vayan a hacer lo mismo que él. El asunto es más sencillo. El tiempo pule todo, da brillo y respetabilidad a épocas pasadas y hace que relativicemos sus puntos oscuros. A lo largo de la historia ha sido frecuente ver cómo se miran con nostalgia épocas pasadas”.

 

Pero eso es todo: no es posible la vuelta atrás, dice Barbadillo. Y en buena medida, porque la derecha española ha cambiado y es ya mucho más  liberal que conservadora. Puede defender ciertos preceptos ligados a la unidad de España, a creencias religiosas o a posiciones morales no tan diferentes de los que acogió en el pasado, pero políticamente es liberal, lo que implica democracia de mercado y  fronteras abiertas. Y eso cambia radicalmente las cosas, porque ya no es posible, dicen, esa mezcla de dictadura y proteccionismo.

 

El problema del proteccionismo

 

Claro que ¿fue Franco tan proteccionista? Probablemente, dice Juan Velarde, economista, consejero del Tribunal de Cuentas y editor, junto con José María Serrano, de La España del siglo XXI. La economía (Ed. Sistema),  el dictador no fue más que hijo de su tiempo. “Se había llegado a la conclusión de que si España tomaba parte en un conflicto europeo lo pasaríamos muy mal para sobrevivir. Por eso teníamos que intentar valernos por nosotros mismos; habíamos de producir un poco de todo, y por eso la autarquía. Pero proteccionista lo era todo el mundo en aquella época, desde los líderes internacionales hasta dirigentes españoles como Azaña o Largo Caballero”.

 

Además, señala Velarde, Franco tampoco se negó a abrir las fronteras económicas. Sus reticencias quedaron vencidas “cuando John Foster Dulles, secretario de Estado estadounidense, le aseguró que su país no dejaría abandonado a un aliado ante las consecuencias económicas negativas que pudiera tener esa apertura”. Pero, en todo caso, el franquismo “fue consciente de que el cierre generaba decadencia para siempre mientras que la apertura traería prosperidad. De modo que si bien es cierto que Franco venía de ese nacionalismo económico ligado a lo militar, luego fue girando hacia otras posturas económicas”.

 

Por eso, tampoco cree Velarde que la suma de militarismo y nacionalismo pueda regresar hoy con éxito y mucho menos aún si le añade proteccionismo: “La mayor de las barbaridades es intentar solventar los problemas actuales con posturas proteccionistas. Los mercados son globales y ya no hay manera de evitar eso”. 

 

Y esa es la paradoja hoy. Porque la derecha europea, y también la española, tiene ya poco que ver con sus expresiones de hace medio siglo: habrá conservadores, aunque son (casi) todos liberales. Pero puede seguir en sintonía con Franco en tanto, dicen, éste fue quien puso las bases para que el régimen democrático actual pudiera existir; para esta tendencia, fue el precursor, si no el planificador, de los nuevos tiempos. Así lo afirma Moa cuando habla de la transición, en parte prevista y querida por Franco.

 

“En su testamento no habla de preservar su régimen, sino la unidad de España y la paz. Parece consciente de que iba a haber muchos cambios. No obstante algunos de ellos le habrían desagradado, por ejemplo los artículos de la Constitución que permiten vaciar al estado de competencias y abren camino al separatismo, aunque al mismo tiempo la Constitución defienda la unidad intangible de España. Estas contradicciones no le habrían hecho mucha gracia ni, posiblemente, la legalización del PCE, al que daba una importancia entonces ya excesiva. De hecho, el franquismo favoreció la reorganización de los nacionalismos presuntamente moderados y del PSOE, que tiene un historial mucho más negativo que el PCE”.

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 87 votos)

Opiniones de los lectores (257)

Deja tu comentario

257. usuario registrado idusdemazro»22/03/2009, 21:47 h.

216, guerrero del antifaz:

Ignoro que exige usted a un gobernante, supongo que algo semejante a lo que yo exigo, pero a diferencia de usted, no agradezco en absoluto que un señor durante cuarenta años avance. solo faltaria que encima empeorase, y alla los cubanos, pero yo soy español, yo exigo al poder, y no disculpo ni agradezco lo que debiera ser obvio.

la boutadde seria hacerle un homenaje a un señor que gobernó sin ser consultado, ni siquiera elegido, y oye,,, que encima no empeoramos,,

pues gracias por no matarnos a todos,, o habernos dejado respirar..

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

256. usuario registrado 500»22/03/2009, 19:56 h.

Para ama de casa, #234

Yo no he reprochado a nadie nada. Yo solo me he limitado a exponer a un forero la experiencia personal de mi familia para demostrarle, cuando éste me ha acusado de no saber de que hablaba por dudar de la afirmación que previamente él había hecho de que en época de Franco los trabajadores tenían más derechos que ahora, y eran más respetados por los empresarios, cosa que dicha experiencia personal [y me podría haber extendido más] desmiente.
Yo he visto en los últimos años casos similares en los medios de comunicación, y el empresario ha ido a parar con sus huesos en la cárcel, y el trabajador accidentado percibiendo la correspondiente indemnización y la asignación de la pensión a la que tenía derecho.
Créame, señora, dejar inválido y sin ninguna cobertura a un trabajador [al que además no tenías DADO DE ALTA EN LA SEGURIDAD SOCIAL, como descubrimos a los 10 años del accidente, ya en la época democrática] con 3 hijos pequeños, es algo más que "mala suerte".

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

255. usuario registrado 500»22/03/2009, 19:34 h.

[...sigue]

Si lo que a usted le confunde es que el partido nazi, se llamara Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, y que Mussolini hubiera sido antiguo del partido socialista italiano, le diré lo que le diría cualquier psiquiatra: que los psicópatas [como lo eran dichos tipejos, Hitler y Mussolini] mienten muy bien, y que carecen totalmente de moral y empatía.

Por otra parte, dígame usted cuantas veces participaron en la Internacional Socialista el NSDAP, y el Partido Fascista Italiano.

Lo de Mussolini tampoco es tan raro. Ya vé, el señor Pío Moa era del PCE y terrorista del GRAPO, y ahora...y Jiménez Losantos, fué militante, entre otros, de Organización Comunista de España [Bandera Roja], de ideología maoísta, luego del PSUC,de ideología comunista, y luego del Partido Socialista de Aragón [de la extinta Federación de Partidos Socialistas], y ahora, ya lo vé...

También el Papa Borja debería ser teoricámente un cristiano practicante ejemplar, y sin embargo, tuvo hijos, amantes, intrigó, asesinó, declaró guerras...y vestía púrpura, llevaba tiara y el crucifijo siempre encima.

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

254. usuario registrado 500»22/03/2009, 19:21 h.

Para molecula, #241

No, para nada. En mi comentario quiero decir lo que he dicho: que los nazis y los fascistas, ayudaron a Franco, y probaron su armamento bombardeando POBLACIÓN CIVIL ESPAÑOLA, en Guernica, Barcelona, Málaga, etc...

Creo que a nadie se le escapa cuanto simpatizaban Franco, Hitler, Mussolini [y también la jerarquía eclesiástica].
Para aclarar sus dudas, vea éstas fotos:

http://images.google.es/imgres?imgurl=http://www.ajzanier.com.ar/franco-dux.jpg&imgrefurl=http://lacomunidad.elpais.com/casajuntoalrio/2007/10/29/franco-hitler-y-iglesia&usg=__LgqZYxU1mLkLLXsEfjUeVHtcH0Y=&h=340&w=477&sz=61&hl=es&start=12&tbnid=ZN-uzd-2-03v6M:&tbnh=92&tbnw=129&prev=/images%3Fq%3DFranco%2BHitler%26hl%3Des%26rlz%3D1T4DVXA_enES310ES310

[sigue...]

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

253. usuario registrado genealogista»22/03/2009, 18:09 h.

Con Franco los españoles teníamos una grandísima ventaja. No eramos responsable de sus errores. Ahora somos libres, pero esa libertad no nos ha servido nada más, que para hacernos cómplices de este nuevo régimen. En él, tenemos unas opciones: sota, caballo o rey; pero al final siempre resulta que todas, absolutamente todas, son más de lo mismo. Ahora con nuestro voto, legitimamos el latrocinio, el nepotismo, la especulación, las políticas abortistas [de unos y de otros, no nos engañemos]
Nuestra libertad, queda reducida a depositar cada cuatro años una papeleta, con la que muy democráticamente se limpian el trasero los beneficiarios de la misma.

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.

Ver más comentarios    Deja tu comentario

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

atlas
Auditado por Ojd

ir a Cotizalia

El Confidencial

ir a Vanitatis


Enlaces de Interés