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ESPAÑA

Cinco jueces con gabardina

Tribunal Constitucional

Cinco jueces con gabardina

Pascual Sala, Vicente Conde, Elisa Vera, Guillermo Jiménez y Eugeni Gay (de izq. a dcha.)

@Carlos Sánchez.-01/03/2008 06:00h

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Nunca dos gabardinas cobijaron tanto. Nada menos que cinco magistrados del Tribunal Constitucional han evitado que Alberto Cortina y Alberto Alcocer ingresen en prisión. Las célebres gabardinas de los primos -aquellas que lucieron hace veinte años durante la inauguración de un vertedero en el sureste de Madrid- podrán dormir tranquilas. No es para menos. Han logrado lo que nadie había conseguido anteriormente en ninguna otra institución del Estado. La firma de un armisticio -otra cosa es la paz- entre progresistas y conservadores. Entre la derecha y la izquierda judicial, como se prefiera.

El milagro lo han obrado dos magistrados ‘progresistas’: el ex presidente del Tribunal Supremo y del Poder Judicial, Pascual Sala, y la catedrática Elisa Pérez Vera; dos ‘conservadores’: Guillermo Jiménez y Vicente Conde, y, para que haya de todo, un hombre vinculado a la democracia cristiana pero algo más escorado a la izquierda: el abogado Eugeni Gay, una especie de Joaquín Ruiz-Giménez de nuestros días pero sin la proyección intelectual del viejo ministro de Franco que tanto apostó por la recuperación del sistema democrático. Es decir, una especie de Gobierno de concentración inusual en el mundo de la justicia, donde las refriegas entre facciones son el pan nuestro de cada día. Probablemente porque la ocasión lo merecía. Estamos hablando de dos conocidos financieros con una indudable ascendencia sobre las más altas instancias del Estado.

Los mejor pensados creen que la sentencia que deja libres a Cortina y Alcocer, y que convierte en papel mojado la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre la prescripción del delito, tiene que ver exclusivamente con el histórico pique entre el Supremo y el Constitucional sobre quién corta el bacalao a la hora de repartir justicia en su máxima expresión. Según este supuesto, estaríamos ante una cuestión de ‘a ver quién mea más lejos’, pero sin que detrás de la polémica sentencia haya cuestiones estrictamente ideológicas o partidistas. “Este es un asunto más corporativo que ideológico”, asegura un prestigioso jurista.

Una estrategia cocinada

Los más escépticos sobre la calidad del sistema democrático sostienen, sin embargo, que la polémica sentencia del TC no es más que el corolario lógico de una estrategia cocinada en los fogones del Poder (con mayúsculas) encaminada a librar a Cortina y Alcocer de prisión. Esta sería la secuencia de los hechos. Primero (en 2005) se reinterpreta la doctrina del Supremo sobre prescripción del delito entrando a saco en una sentencia que afectaba a un matrimonio de Ourense acusado de alzamiento de bienes por la Agencia Tributaria, y que sin quererlo se convierte en una especie de ‘coartada’ necesaria (otros dicen que preparatoria) para la sentencia final. Posteriormente, se cambia la Ley Orgánica del TC para dejar bien claro que las resoluciones del Constitucional son irrecurribles, ni siquiera por el Supremo. Y, finalmente, el pasado 25 de febrero, la Sala Segunda del TC libra a Cortina y Alcocer de ingresar en prisión

Un trabajo bien hecho. Eso sí, con argumentos tan jurídicamente contundentes y ajustados a Derecho como los que esgrime el propio Tribunal Supremo a la hora de teorizar sobre cuándo prescribe un delito, si en el momento de presentarse la denuncia o querella ante el juzgado de guardia o en el instante en que el juez correspondiente la admite a trámite. Argumentos válidos a la luz del Derecho, pero inaceptables, según la mayoría de los juristas consultados, no por lo que se dice, sino porque invade competencias de forma escandalosa. Que se sepa, la interpretación de la legislación ordinaria es una facultad del Supremo, nunca del Constitucional. El Fiscal General del Estado -viejo ‘enemigo’ de alguno de los magistrados de la Sala Segunda del TC- se encuentra entre ellos.

Una cuestión polémica

¿Y quiénes son los magistrados que han obrado de esta guisa, tan cuestionada por casi todos? El ponente de la célebre resolución del Constitucional fue el magistrado Pascual Sala, viejo conocido del mundo judicial. No en vano, ha ocupado las más altas responsabilidades dentro del aparato de la justicia. Fue presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, y anteriormente estuvo al frente al Tribunal Cuentas en los procelosos años de Filesa, aquel caso de financiación ilegal del Partido Socialista. No hay ninguna duda de que se trata de un jurista de reconocido prestigio que no oculta su afinidad con el PSOE (el Tribunal de Conflictos que él presidía libró al Gobierno socialista de entregar al juez Garzón las actas del CESID sobre la guerra sucia de los GAL).

Algunos hablan de que se mueve ‘a piñón fijo’, siempre en la misma dirección. Se le vincula con el sector gregoriano del Partido Socialista (en alusión a Gregorio Peces-Barba), y, sobre todo, con Virgilio Zapatero, ministro de Relaciones con las Cortes durante el segundo Gobierno de Felipe González y sempiterno rector de la Universidad de Alcalá de Henares.

Pascual Sala es ahora miembro del Constitucional, pero en 1994, en su anterior faceta de presidente del TS, ya le tocó lidiar una situación parecida como la actual, pero en el bando contrario. Aquel año, los magistrados de la Sala Primera de lo Civil del Supremo decidieron algo insólito: elevar al Rey, “como máximo poder moderador del Estado”, su malestar e inquietud por la actuación del Tribunal Constitucional, al que acusaron de haber invadido su función jurisdiccional. La queja tenía su origen en la decisión del TC de considerar firme una sentencia que había anulado el Supremo. En esta sentencia anulada se declaraba padre a un piloto que no quiso someterse a la prueba biológica de paternidad, lo que suponía reinterpretar la jurisprudencia del Supremo. Pascual Sala se vio obligado a atemperar ambas posiciones, pero en el camino se dejó algunos jirones.

Cuando abandonó la presidencia del Supremo y del Poder Judicial recaló en la sala de lo contencioso del TS, de donde años más tarde saldría disparado hacia el Tribunal Constitucional. El candidato ‘oficial’ de los socialistas era Cándido Conde-Pumpido, pero unas declaraciones a la prensa del actual Fiscal General dando por hecho el nombramiento fueron consideradas ‘inoportunas’ por sus propios correligionarios, lo que dio al traste con la elección. La ‘alternativa Sala’ salió adelante con 19 de los 20 votos del Poder Judicial, mientras que sólo un vocal respaldó al Fiscal General. Como la venganza se sirve fría, ahora ha sido Conde-Pumpido quien le ha devuelto la bofetada en forma de una crítica subida de tono a una resolución cuyo ponente no era otro que Pascual Sala. Pero, en esta ocasión, los presuntos agraviados (los magistrados del Constitucional) en lugar de implicar a la Corona en la resolución del conflicto se han conformado con la Presidencia del Gobierno.

La estela de Pedrol Rius

Quien preparó el camino a la sentencia del Constitucional en 2005 fue el abogado Eugeni Gay, hombre curtido en el mundo de la abogacía pero con un currículo académico perfectamente descriptible. No se le conoce especialización alguna. Gay fue presidente del Consejo General de la Abogacía, y aunque quiso ser el heredero del legendario Pedrol Rius, nunca lo consiguió. Eso sí, fue un alumno aventajado a la hora de ganar adeptos. Es conocido que Pedrol ganaba todas las elecciones después de llamar por teléfono a cada uno de los 83 decanos de los colegios de abogados de toda España pidiendo el voto. Era un detalle tan humano que los presidentes de los colegios más pequeños se lo agradecían mostrándole su confianza. Gay siguió la estela de Pedrol, pero la llamada telefónica la sustituyó con una visita personal. Sede por sede. Recorrió medio España en busca de votos, pero al final logró su objetivo: ser presidente de todos los abogados del país, con la oposición frontal de los abogados de Madrid. Se trata de un puesto con más lustre que otra cosa, pero que permite introducirse en los cenáculos del poder.

Como le ocurrió al propio Pascual Sala, en el camino también se dejó jirones. Desde entonces su enemistad con Luis Martí Mingarro, el anterior decano del colegio de abogados de Madrid es algo más que manifiesta. Mingarro se veía como el sucesor natural de Pedrol, pero vio frustradas sus aspiraciones tras la irrupción de Gay, bien visto por el nacionalismo catalán y un buen compañero de viaje para el PSOE. Algunos lo acusan de una cierta frivolidad en el pasado, pero desde que es magistrado se ha convertido en un auténtico hombre de Estado.

Y es que las rencillas personales (o profesionales) tienen mucho que ver con las resoluciones judiciales. Un caso palmario puede ser el del magistrado Vicente Conde, considerado ‘muy conservador’ desde algunos ámbitos, pero que en el asunto de los Albertos se ha distanciado de algunos de sus correligionarios. Votó a favor de reinterpretar la prescripción del delito. Fuentes bien informadas aseguran que él se sentía el candidato natural del Partido Popular para presidir el Tribunal Constitucional. Pero sucedió que su compañero Jorge Rodríguez-Zapata no le votó en su día como venganza por la posición de Conde en la admisión a trámite del Plan Ibarretxe. Se manifestó en contra -frente a la opinión del PP- y eso truncó sus aspiraciones profesionales. Desde entonces ‘va por libre’ y obra en función de su mejor parecer y entender, por lo que no ha sorprendido su posición. “Siempre ayudará a la Corona aunque no se lo pidan”, dicen quienes lo conocen. Hasta el punto de que ha dejado al Supremo al pie de los caballos, curiosamente de dónde procede profesionalmente.

Un caso bien distinto es el del vicepresidente del Tribunal Constitucional, Guillermo Jiménez, integrante también de la Sala Segunda del TC. Jiménez, reputado catedrático de Derecho Mercantil, pertenece a la escuela ‘sevillana’ de Giménez Fernández y Manuel Olivencia. Fue elegido por el Senado como hombre de consenso entre el PSOE y el PP, aunque fuentes bien informadas lo sitúan bastante más a la derecha que la izquierda. “Juanjo Laborda”, por entonces portavoz socialista en la Cámara Alta, “cedió”, aseguran esas fuentes.

El quinteto lo completa la catedrática de Derecho Internacional Elisa Pérez Vera, elegida a propuesta del PSOE. Fue rectora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia allá por el año 82, y de allí saltó a la secretaría del Consejo de Universidades, ya con el Gobierno socialista. Discípula del eminente profesor Carrillo Salcedo. Bien conectada con el socialismo andaluz, su ‘padrino’ político es el ex ministro José María Maravall.

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Opiniones de los lectores (51)

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51. usuario registrado manoto03/03/2008, 18:23 h.

Muchas gracias Señor Abogadopreocupado,por su explicaciones,supongo que basadas en sus conocimientos.

¿Cuanto puede haber en España,que tengan los "suficientes" conocimientos y que ademas "vean en positivo" la sentencia del TC?

..y el resto de los españoles ¿no cuentan?

¿Quien ha votado la Constitucion de ESPAÑA?.Ha sido,la gran mayoria de España,esa y solo esa es la que cree que la Constitucion es su guia.Los Señores componentes del TC,seran muy expertos,pero son de "quita y pon",lo que sigue contando,como el proximo dia 9 sera el veredicto de las urnas.

¿Que piensa Ud. sr Abogado si hubiera una votacion en relacion con esta sentencia,cual seria la votacion mayoritaria? Eso es lo que cuenta como el pueblo español ha "PERCIBIDO,HA CAPTADO",esta sentencia y desde luego,no le queda a Ud. la menor duda,que siguen pensado que lo que cuenta es el señor DON DINERO.

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50. usuario registrado abogadopreocupado03/03/2008, 17:39 h.

Para ser una información en la que el autor se extraña de la inusual "coalición" de magistrados de todos los orígenes, le faltó mencionar que hubo un Voto Particular discrepante de un sexto magistrado y, además, miembro muy distinguido en su día de la APM, asociación considerada políticamente conservadora, aunque ella se proclama "profesional" y apolítica.
Y personalmente, como jurista, me preocupa que la decisión de un asunto de técnica jurídica tan delicada y depurada, como es el de la prescripción de delitos y su interrupción, se presente periodísticamente como resultado exclusivo de enfrentamientos entre tribunales y de prejuicios y alineamientos de los magistrados.
Aunque a muchos les pueda extrañar, todavía hay cosas en España que se deciden con argumentos (en este caso jurídicos) y no por consignas ni llamadas de políticos o periodistas.
Comprendo que a muchos les suene a música celestial eso de que los protagonistas concretos (en este caso los "Albertos") no han sido importantes ni decisivos. Pero les recuerdo que esta sentencia del TC sigue a otra de 2005, no menos polémica entonces, para un desconocido matrimonio orensano.
¡Nada de "poderoso caballero"!.

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49. usuario registrado 25Aries03/03/2008, 14:16 h.

Hola buenas. Publica hoy el Financial Times: Financial Times: "Rajoy es un líder sin brillo y sigue en la sombra de Aznar".
Mi modesto comentario:
¿Tendrá algo que ver lo del "BONOBUSH"?
O ¿Será el susto que se llevaron con el Sr. Pizarro?
O ... ¿Será la influencia del Sr. Aznar?
¿Quizá la del Sr. Rato?
¿Quizá el anunciado "lobby" del Sr. Díaz Ferrán?
O ... ¿será la niña?.
O ...Quizá sólo sea el propio Sr. Rajoy. Sí.
O ...quizá sea el Sr. Rajoy sólo o en compañía de otros.

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48. usuario registrado meculata03/03/2008, 13:21 h.

Entonces vamonos a misa y le rezamos un par de oraciones tanto a los liberados de la acusación como a los ilustres magistrados que han defendido con justicia y con honor a estos pobrecillos que no tienen ni donde caerse muertos porque no se merecen ni el terreno,tanto unos como otros,donde,con el tiempo serán enterrados.Así está la justicia en mi país y yo pregunto..¿A quién tengo yo que recurrir,en caso de necesidad,cuando me tengan que defender estos magistrados? Seguramente al portero de mi casa.Por lo menos demuestra mas honradez y mas verguenza torera.

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47. fernando su.03/03/2008, 12:30 h.

Todo encaja Sres. El bombardeo del mass media con el futbol para atrofiar voluntades y el desempeño de los politicos para que la educación de los ciudadanos esté por los suelos sirven para que atropellos de este calibre queden sin respuesta. En Francia, por ejemplo, si ocurriese esto el pueblo soberano se asociaria para realizar una presión brutal en este organismo para que se retractase. Nada nuevo bajo el sol de España!!!

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