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El Confidencial

Profesores de 400€/mes, directivos de 100.000/año: por qué estalla la Complutense

La pelea que se ha desatado en la universidad madrileña por la reestructuración administrativa será larga y llena de implicaciones políticas

Profesores de 400€/mes, directivos de 100.000/año: por qué estalla la Complutense
20.06.201620:37 H. Actualizado: 21.06.2016 - 09:33H.

La Complutense está en pie de guerra. ¿Motivo? El plan de reestructuración que pretende llevarse por delante varias facultades, entre ellas la emblemática de Filosofía, donde se formaron Ortega y Gasset, María Zambrano y Xavier Zubiri, entre otros referentes intelectuales. Eva Aladro, doctora en periodismo, lo explica de manera contundente. “Los profesores estamos pagando el fabuloso estilo de vida del rectorado".

"La Complutense sufre una falta crónica de información sobre su organigrama. Sabemos por estudios de los sindicatos que en rectorado hay al menos 150 personas en altos cargos gerenciales y asesores personales, algunos sin titulación universitaria, que llegan a cobrar entre 70 y 100.000 euros anuales. El pago de estos sueldos, que superan con mucho a los del rector, es un auténtico despilfarro, en una universidad en la que hay cientos de profesores asociados ganando 400 euros mensuales”, denuncia.

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La pelea ideológica

Se dan situaciones extremas, ya que al deducir la cuota de autónomos y los gastos, algunos de estos profesores asociados se quedan con treinta euros al mes, según nos explica Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía. Trabajan gratis con la esperanza de conseguir una plaza en el futuro. Se trata de un proceso largo, que afecta a toda España, como deja claro el reportaje “La realidad del profesor universitario: precario, desmotivado y desperdiciado”.

Esta reforma no soluciona los problemas reales: ni las jerarquías entre profesores, ni la sobrecarga de los contratados, ni la falta de compromiso docente

La tormenta, de hecho, se venía venir: “Sabíamos que iba a pasar. Se están confirmando muchos miedos: un día es la disolución de facultades, pero dentro de no mucho puede ser la disolución de carreras por no responder a la eficacia y a la rentabilidad. Esto obedece a la misma lógica de mercantilización de la universidad pública. Nos preocupa la nueva Ley de Universidades de la Comunidad de Madrid, de carácter neoliberal, al servicio del PP. Se rumorea que va a incentivar la entrada de empresas privadas en la universidad, que puede ser un motivo oculto de las orientaciones de esta reestructuración. No es casualidad que solo PP y Ciudadanos hayan aplaudido la reforma”, señala Adara Cifre, licenciada en Filosofía, implicada en el movimiento de oposición. “Lo que está claro es que ahora tienen enfrente a Podemos, que es un partido lleno de profesores, que conocen las condiciones y conflictos de la Complutense, ya que allí se han formado muchos de sus cargos”, añade Fernández Liria. Entre ellos está su hijo, Eduardo Fernández Rubiño, diputado de la comunidad de Madrid, que envió un mensaje de apoyo a la concurrida asamblea que se celebró en el hall de la facultad de Filosofía el pasado jueves. Huele a batalla política en el campus.

¿Qué inquieta más?

Pablo López, profesor de Historia del Pensamiento, explica por qué esta reforma no va a funcionar. “Es algo característico del neoliberalismo: la relegación de la cultura del trabajo y la convicción de que el saber del trabajador vale mucho menos que el saber del gestor. Es indiscutible que la universidad necesita reformas, pero esta no soluciona ninguno de los problemas reales de la universidad: ni las jerarquías entre profesores, ni la sobrecarga de los contratados, ni la falta de compromiso docente. Tampoco se establece relación alguna con las tasas universitarias. En los últimos quince años, la justificación para cada reestructuración ha sido similar: ‘La universidad necesita reformas, por tanto cualquier reforma es favorable”.

Los documentos no incluyen una memoria económica detallada que permita conocer el ahorro derivado de estas medidas

"El horizonte previsible de un cambio como el que se plantea es la devaluación de ciertas enseñanzas (entre ellas, la Filosofía), la preponderancia de los gestores de grandes unidades administrativas, la potenciación del marketing y la externalización del gobierno universitario. Todo eso suele incluirse en la denominada modernización”, apunta López. ¿Conclusión? Reformas sí, pero no a cualquier precio.

Fecha sospechosa

En vez de abrir espacios reales de diálogo, el rectorado informa vía Power Point. “Los documentos que se han presentado a la comunidad universitaria no incluyen una memoria económica detallada que permita conocer el ahorro derivado de estas medidas. Se reducen a frases esquemáticas y estandarizadas. El proyecto no se ha discutido con estudiantes, personal administrativo, ni profesorado, y se desconocen por completo los plazos de enmienda e implantación”, lamenta López.

Buscan reducir las protestas, pero no será así porque estudiantes, profesores y trabajadores saben lo que les puede ocurrir

Tampoco parece casual que la reforma se anunciara la semana pasada: en plena campaña electoral y además época de exámenes. “Se ha hecho completamente a propósito. Creo que las fechas y el modo de presentar la reforma revelan la inseguridad que el equipo rectoral tiene con ella. Buscan producir el menor efecto de protesta posible, pero no será así porque estudiantes, profesores y trabajadores saben lo que les puede ocurrir”, señala Aladro. El conflicto, en su opinión, tiene una resolución incierta: “El equipo directivo, en teoría, quiere ser abierto y colaborador. En la práctica, hasta ahora, no lo parece porque no ha aceptado ni una de las ideas que les estamos proponiendo de condicionar la reestructuración a la estabilización del profesorado o de abrir los cambios a la interdisciplinariedad y el dinamismo entre centros o departamentos. Quieren cambios, pero son rígidos con su idea. Creo que queda mucho por trabajar con ellos. Pero para eso estamos los profesores, para abrir la mente de las personas”.