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OPINIÓN
ALMA CORAZÓN Y VIDA ,  Juan Perea

Vamos a la escuela para ser felices

BIOGRAFÍA

Alma, corazón y vida es parte de un camino: el emprendido por Juan Perea –economista, máster por Columbia y lector impenitente- en la búsqueda del conocimiento de sí mismo y de los demás. Blog de historias personales y de las lecciones que de las mismas se desprenden. Punto de encuentro de todos aquellos que saben que lo aparente es sólo una mínima parte de la Verdad.

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Juan Perea - 27/04/2010

Parece haber bastante acuerdo en que la educación comienza en casa, en el entorno familiar. En lo que no existe un consenso tan amplio es sobre si, fuera de este entorno, y en concreto en la escuela, es posible o conveniente educar en las emociones y mucho menos en el espíritu. Cuando traspasamos la frontera de la transmisión de meros conocimientos, de la formación para adquirir habilidades intelectuales, abrimos la caja de los truenos y el debate suele caer en lo ideológico.

Sin embargo, como dijo Saint-Exupery en El principito: “Sólo se puede ver correctamente con el corazón; lo esencial permanece invisible para el ojo”. Yo añadiría que desde el corazón aprendo y si lo aparto, obstaculizo y hasta impido el proceso de aprendizaje. Integrar conocimientos y habilidades es mucho más sencillo atendiendo a la emoción que tratando de eliminarla. Les invito a que hagan una prueba: traten de memorizar un texto y de repetirlo eliminando cualquier tono que refleje emoción. Es mucho más complicado y lleva más tiempo.

Aprender a vivir exige una necesaria educación en lo emocional. Como dice Aristóteles en su Ética a Nicómaco: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta sencillo”. Reprimir las emociones da lugar a enfermedades que pueden llegar a ser graves. Soltarlas de modo inadecuado, en cuanto al lugar, al modo o al tiempo, también da lugar a problemas. ¡Cuántas veces habremos echado de menos el haber sabido expresar nuestras emociones de manera apropiada! Nuestros problemas, como dijo el físico cuántico David Bohm, surgen por la ruptura de la armonía entre el intelecto y las emociones.

Hace tiempo oí hablar sobre un maestro japonés que proporcionaba a sus alumnos el espacio necesario para expresar sus emociones sobre temas tan diversos y a la vez tan corrientes como la muerte, la amistad, la burla y el desprecio, el abuso, la solidaridad, el amor, la mentira, el engaño, la gratitud, etc. Luego pude ver un maravilloso documental que emitió en Cataluña el Canal 33 sobre el colegio (la escuela pública Minami Kodatsumo de Kanasawa, Japón) donde ejerce su maestría este hombre, el profesor Toshiro Kanamori. Disfruté muchísimo viéndolo (fue una de esas pocas ocasiones en las que uno se congracia con la televisión) y me conmovió profundamente. Dedíquenle un tiempo (está dividido en cinco partes de unos diez minutos cada una), merece la pena y no se arrepentirán.

Kanamori pregunta a sus 35 alumnos al comenzar el curso: “¿Para qué estamos aquí?”, y ellos responden a una: “Para ser felices”. Aprender a vivir consiste en eso, en entrar en un proceso donde, tras numerosas pruebas y errores, vamos comprobando lo que nos hace más felices, más humanos, más auténticos, más nosotros mismos. Este debería ser el objetivo de toda educación, tanto en casa como fuera, preservar la propia identidad, no alejar al individuo de sí mismo, para evitar posteriores sufrimientos innecesarios y vidas preocupadas exclusivamente por la propia supervivencia.

De eso se trata también para este maestro japonés. De sentir, paladear y sostener la alegría de vivir. Todo lo demás son tecnicismos. Si este es el objetivo de la enseñanza, lo demás aparecerá en su órbita de manera natural. Los niños aprenderán a reforzar los vínculos que les conforten en los momentos difíciles, porque la empatía puede ser experimentada en el aula a diario. Podrán reír, llorar y aprender sabiendo que ser uno mismo y pensar en los demás son las claves de la felicidad. Aprenderán que los sentimientos conforman el tejido de nuestro transcurrir por la vida y que ésta debe ser celebrada mientras se produzca.

 

El ministro Gabilondo (¿para cuándo una vicepresidencia del gobierno para el Ministerio de Educación?) no se equivoca cuando dice que “se aprende por contagio”. Por lo tanto, en primer lugar debemos tratar de contagiar a los niños la alegría de vivir, de enseñarles que de lo que se trata es de la vida. Y después, de que vayan engullendo y almacenando conocimientos. Lo harán de una manera más sana, eficaz y alegre, si antes se han percatado de que el saber, el alimento de la mente, también enriquecerá su vida.

 

Como podemos ver en los vídeos, el maestro Kanamori enseña con el método de ‘las cartas del cuaderno’. Los niños, que entonces tenían 10 años, escriben acerca de lo que sienten sobre determinados acontecimientos de la vida cotidiana. La escritura supone una terapia de desahogo a través de la palabra. A mí me ha resultado particularmente emocionante la escena (en la quinta parte del video) en la que la madre de Tsubasu (un niño que acaba de perder a su padre) agradece a los compañeros de clase el ánimo que han dado a su hijo a través de las cartas que le han escrito y de la acogida que le dispensaron al volver a clase.

Carta de una adolescente a su hijo no nacido

Este sistema ofrece una forma muy inteligente y eficaz para apoyar a cualquier individuo en la superación de su dolor emocional. Da la oportunidad de poner la mente al servicio del corazón. En varias ocasiones les he trasladado testimonios de personas que estaban pasando trances muy difíciles. Hoy quiero ceder un espacio a una adolescente que quiere compartir su dolor y su amarga experiencia con los demás. No pretende justificarse ni polemizar sino solamente expresar el profundo pesar que le acompaña. Con la esperanza de que sus palabras puedan ayudar a otros y con mi más profundo respeto, les dejo con su carta.

“Querido bebé: Soy tu mamá, la que se equivoca y la que gracias a ti ya tiene ese título tan hermoso. Lo primero que te quiero decir es perdón por no darte la oportunidad de vivir que te mereces. Tú no tienes la culpa de las negligencias que tu papá y yo hemos podido cometer. Hoy me doy cuenta de que hemos actuado de un modo muy egoísta.     

Una vez me dijeron que por ser mujer entendería de estas cosas de la maternidad, pero la verdad es que nadie más que nuestros hijos nos enseñan a ser padres. No es fácil, sobre todo con el primero, con quien recibimos el título de ‘mamá’, pero con el que, con amor, nos equivocamos muchas veces.

Eres mi primer hijo o hija y así te reconozco. Tú nunca fuiste un error y ahora yo trato de incluirte en mi vida. No lo tomes como una excusa pero llegaste en un momento muy difícil, tu padre y yo estudiando y sin la madurez y recursos necesarios para responsabilizarnos de tus primeros pasos. Estoy a la vez contenta y muy triste de saber que hubiera podido ser mamá. Quiero que sepas que me llena de orgullo poder decirte que fuiste concebido con mucho amor. La decisión que tomamos fue muy dura, MUY DURA y no se supera fácilmente, por no decir que no se supera nunca.

Me has enseñado en unos días más que en muchos años de escuela. Estarás presente en mí toda la vida y espero que más adelante pueda formar una familia contigo en el corazón y contando a tus hermanos que tú eres el mayor.”

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 55 COMENTARIOS

55 .- Para poder aplicar el modelo japonés, cuando el profesor entra en clase los alumnos tendrían que estar de pie y decir "buenos días, maestro" [o Sensei].

Esto algunos lo tildarían de franquiiiiiista. Como aquel padre que hace poco protestó porque un profesor obligaba a los alumnos a tratarle de usted, vamos, casi la misma sociedad.

Fray Gabilondo y otros que se dedican a dormir a los alumnos quizás se lo puedan permitir, pero la mayor parte de los profesores no, y tienen bastantes problemas para que los vagos no solo no molesten sino que no contagien al resto, como para preocuparse de otros contagios imposibles.

LA Confidential

03/05/2010, 13:12 h.

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54 .- Suscribo la opinión de varias personas respecto a lo que fuman algunos.

Esto del maestro japonés es muy bonito y podría funcionar, pero es que en teoría funciona hasta la LOGSE, claro: buenas intenciones pero irracionales que no tienen en cuenta el contexto.

¿Cuando deja de funcionar el actual sistema educativo? Pues si el alumno falla, o los padres, o el profesor, o el centro ... Depende de que todo funcione bien, y eso solo ocurre en determinado ambientes, como en los centro a los que van los hijos de los políticos [en los que el sistema educativo anterior también funcionaba]. ¿Dónde no funciona? En los de abajo. Y así van todas estas reformas buenrollistas.

LA Confidential

03/05/2010, 13:08 h.

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53 .- #52 Estoy completamente de acuerdo. Me da la sensación que hay pocos que realmente se leen los artículos.

AQUARIUS

27/04/2010, 22:41 h.

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52 .- Señor Malinche tengo una curiosidad¿a qué le llama usted un padre normal?,por su desacertado comentario se percibe que no ha visto los videos que el periodista recomienda, son parte complementaria al artículo,si lo hubiera hecho le encajarían muchas cosas del artículo que parecen no encajarle.Usted dice formarse HUMANAMENTE. ¿Y qué cree que es lo que propone elseñor Perea si no eso precisamente?¿En qué momento dice el autor que no se debe aplicar disciplina y que los niños no se esfuercen.En estos videos se ve como usted dice, que en la vida de los escolares y de todos,hay días felices,de angustia,tristes etc.Simplemente que esas emociones las pueden compartir y sentirse solidarios.No sé si usted fue concebido "con mucho amor"....permitame que lo dude

sorgui

27/04/2010, 22:28 h.

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51 .- Con que los nenes escriben sobre lo que sienten respecto a determinados acontecimientos. . . y ¿no hay ninguno que se niegue a escribir? ¿a ninguno se le ha olvidado el boli? ¿ninguno le dice al maestro Kanamori que eso es un coñazo? ¿niguno pregunta que para qué tienen que hacer eso? ¿ninguno faltó a clase ese día? ¿niguno le pregunta qué significa "acontecimiento"?
En fin, aquí lo quería yo ver.

Saludos

juvaprie

27/04/2010, 22:06 h.

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