consumo de oxígeno

Ergoespirometría, la prueba de esfuerzo que ayuda a rendir más en los entrenamientos

Este estudio informa del estado de salud cardíaco del deportista y ofrece una guía muy útil para plantear cómo se deben afrontar los entrenamientos

Foto: Las pruebas de esfuerzo son fundamentales. (Corbis)
Las pruebas de esfuerzo son fundamentales. (Corbis)

Para optimizar el rendimiento deportivo y para el deporte entendido como salud, es muy importante conocer la intensidad y el volumen de trabajo que se está realizando. Un examen médico completo en una Unidad de Medicina del Deporte es el primer paso. En este examen se os aconsejará cómo debéis desarrollar vuestra práctica deportiva para que sea lo más segura, y se ofrecerán pautas si queréis alcanzar un alto rendimiento.

Uno de los estudios que se realizan en las consultas de medicina deportiva es la prueba de esfuerzo o ergoespirometría, que informa del estado de salud cardíaco y nos ofrece una guía muy útil para plantear los entrenamientos. La prueba de esfuerzo nos ofrece información sobre los umbrales aeróbicos y anaeróbicos de un deportista, así como de su consumo máximo de oxígeno. Toda esta información nos es muy útil para determinar el 'pacing' o ritmo de carrera que debemos seguir en una determinada distancia.

¿Qué energía consume el ejercicio?

El cuerpo humano, cuando se somete a un trabajo físico, necesita consumir energía. La prueba de esfuerzo permite que estudiemos cómo obtenemos y gastamos esa energía. Dependiendo del tipo de trabajo —aeróbico o anaeróbico—, obtendremos y gastaremos la energía de una forma diferente.

En el trabajo aeróbico, obtendremos energía poco a poco de las grasas e hidratos en presencia de oxígeno; mientras que en el anaeróbico, como se requiere una alta demanda de energía al realizarse el ejercicio físico a una intensidad elevada, se alimenta de hidratos de carbono de forma anaeróbica.

El estudio del volumen máximo de oxígeno consumido nos informará del umbral en el que se produce la transición entre el trabajo aeróbico y anaeróbico. Con la prueba de esfuerzo, obtendremos estos valores y podremos planificar el entrenamiento estudiando este umbral de forma eficiente, pudiendo establecer las zonas de trabajo con precisión.

Los entrenamientos se basarán en la puesta en práctica de estas zonas de trabajo, ejercitando aquellas zonas que tengamos más desentrenadas de forma regular y encaminando el entrenamiento hacia el objetivo que se desee: carreras cortas, largas, deportes intermitentes, ciclismo, montaña, carretera, etc.

[Artículo escrito por el doctor Antonio Giner, jefe de la Unidad de Medicina Deportiva de Quirónsalud Valencia]

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