'CONTRA EL RUNNING'

"El discurso creado alrededor del 'running' sirve a los intereses de la clase dominante"

La editorial Piedra Papel Libros publica un ensayo que analiza críticamente el 'running'. ¿Cómo se ha convertido algo que llevamos haciendo toda la vida en un fenómeno global que mueve millones?

Foto: Participantes en un evento de 'running' en Atenas, Grecia. (EFE)
Participantes en un evento de 'running' en Atenas, Grecia. (EFE)

Más de 300 millones de euros al año. Esta es la cantidad de dinero que mueve la industria del 'running' únicamente en España. Y es que dos millones y medios de personas salen a correr al menos una vez a la semana en nuestro país. Otra cifra permite observar la rápida conversión de este deporte en un fenómeno de masas: la venta de zapatillas se ha duplicado entre 2009 y 2013, de 1,18 millones a 2,27 millones de pares vendidos cada año. Y todo eso pese a un incremento de un 20% del precio de cada par en el mismo período. Y sin contar los datos de El Corte Inglés o Decathlon, que tienen un 16% de la cuota de mercado, según datos de Sportpanel.

Mucho se ha escrito respecto a esta nueva moda deportiva pero hasta ahora no se había analizado con tanta profundidad como lo hace Luis de la Cruz en 'Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial' (Piedra Papel Libros, 2016). Haciendo del 'runner' en la ciudad neoliberal el centro de su ensayo, el autor lo identifica como la "célula principal del capitalismo en sus raíces" tras una deconstrucción de los valores que nuestra sociedad ha asociado con correr. Detrás de un título provocativo se esconde un paseo crítico por la historia del deporte moderno y de la ciudad actual, el verdadero objeto de interés de Luis de la Cruz.

PREGUNTA: ¿Qué hay de malo en salir a correr?

RESPUESTA: No hay nada malo en correr. Simplemente trato de hacer un análisis del discurso de quienes monopolizan la narrativa del 'running' desde posiciones de poder. Nadie sale a correr pensando que está promoviendo una ideología individualista.

Luis de la Cruz, autor de 'Contra el running'. F.G.
Luis de la Cruz, autor de 'Contra el running'. F.G.

P: ¿Cómo se convierte el 'jogging' en 'running'?

R: 'Jogging', 'footing', 'running'… con los años hemos visto como la práctica cambiaba de nombre. Podríamos establecer una diferencia de matiz: 'jogging' hacía referencia a un ejercicio más suave, el 'running' es más intenso, mira más el cronómetro. En realidad, en el libro me refiero a su última mutación, la que se ha convertido en moda masiva, con todo su aparataje de complementos y un discurso público que va más allá de la práctica deportiva. Una cosa es salir a correr y otra el 'running', tal y como trato en el libro. Correr lo hacemos desde niños, y como deporte viene de siglos atrás, pero hasta los años sesenta quienes lo hacían cotidianamente eran los atletas, que o competían en carreras o lo utilizaban como entrenamiento para otras disciplinas deportivas. El 'running' nace en la sociedad estadounidense con la necesidad de poner en forma a las clases medias sedentarias. Tenemos que situarnos en esa Norteamérica del televisor como centro del hogar, en la que la liberación de la mujer iba a venir por los electrodomésticos y el coche era considerado un elemento democratizador. A día de hoy ha colonizado las diapositivas de PowerPoint en los centros de negocio y la filosofía barata de los libros de emprendimiento.

P: Me ha sorprendido la coincidencia que cuentas entre su expansión y la de Nike.

R: Sí, es una historia curiosa. Se podría decir que de alguna manera son hermanos mellizos. A principios de los sesenta Bill Bowerman, un importante entrenador de atletas, desarrolló la técnica de salir a “trotar” en grupos para ponerse en forma. En realidad, era una más de las técnicas que salieron en aquellos años para paliar los problemas ocasionados por la sociedad sedentaria. El propio Bowerman, autor de un 'best seller' llamado 'Jogging: a physical fitness program for all ages', es también uno de los creadores de Nike. No pretendo sacar grandes conclusiones de la casualidad pero, a efectos de criticar la mercantilización extrema del deporte en el capitalismo global, me parece bastante sugerente.

"Se promueve el espíritu de superación y de perseverancia pero siempre enfocado a la competitividad y el individualismo"

P: ¿Qué ideología hay detrás del 'running'?

R: Las ideas que hay detrás del 'running' son sospechosamente muy similares al discurso de los libros de autoayuda y de emprendimiento. Se promueve el espíritu de superación y de perseverancia pero siempre enfocado a la productividad personal, a la competitividad y al individualismo. Los periódicos económicos entrevistan a altos ejecutivos a propósito del 'running', las escuelas de negocio forman grupos para correr y las grandes empresas crean la 'Carrera de los Emprendedores'. Este discurso conecta muy bien con las grandes masas que aspiran a ser clase media. El 'Impossible is nothing' de Adidas puede resumir bien esta ideología común a los tres.

P: ¿A qué intereses sirve el 'running'?

R: El interés primero es el propio personal y el que cada uno quiera, pero el discurso creado alrededor del 'running' sirve a los intereses de la clase dominante de extender la ideología del capitalismo contemporáneo, una ideología que incluye el individualismo extremo y la aversión al trabajo en equipo. Hay una visión moral del correr, no es solo una práctica deportiva ya que está bien visto y está relacionado con el culto al cuerpo. Se asocia ser una persona exitosa con practicar deportes bien vistos por el 'establishment'. Por esta razón es recurrente la imagen de políticos corriendo en campaña electoral.

Atletas en el maratón de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. (EFE)
Atletas en el maratón de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. (EFE)

P: También hablas de un vínculo entre la expansión del capitalismo y del deporte moderno.

R: El Imperio británico llevó sus deportes a todo el mundo y le sirvió a sus fines. Al igual que al salir al correr no se tiene en mente hacerle el juego al capitalismo actual, jugar al fútbol tampoco, pero también servía estructuralmente al capitalismo industrial. Era un correlato del trabajo en la fábrica que buscaba disciplinar a las gentes y sacar a los obreros de la taberna. Es ingenuo pensar que en las fases posteriores del capitalismo el deporte no sirve a estos valores. En la medida que el capitalismo pasa a ser posindustrial, pierden peso las organizaciones obreras y la práctica de los deportes de equipo mientras que los deportes individuales han ido ganando adeptos.

P: ¿Cómo influye el estilo de vida actual en este auge de los deportes individuales?

R: Los horarios de trabajo y las distancias de las grandes ciudades dificultan quedar con los amigos para jugar al fútbol, pero sí es posible ir a correr o al gimnasio al salir del trabajo.

"El 'running' nace en los grandes suburbios estadounidenses en los que las clases medias y altas están aisladas, con una lógica de encastillamiento"

P: ¿El urbanismo de las ciudades ha fijado las prácticas deportivas actuales?

R: El 'running' y el urbanismo contemporáneo se desarrollan a la par. Nace en los grandes suburbios estadounidenses, que son comunidades en que las clases medias y altas están aisladas, con una lógica de encastillamiento. Diversos estudios han visto que se corre más en los barrios de clases más altas. Las causas pueden ser la disponibilidad de espacios para correr, más tiempo libre, una vida más sedentaria y una mayor conexión con el discurso de la clase dominante.

P: Contrapones los valores de correr a los de la bicicleta.

R: Las bicis críticas desafían el diseño de la ciudad al promover el uso de la bicicleta, ocupan el espacio público y cuestiona la ciudad al servicio del automóvil. En cambio correr no pone en cuestión nada y al no ser conflictivo es perfecto para que sea abanderado por toda clase de políticos como Esperanza Aguirre, que habló en campaña de los 'runners'. Pero esto no debe entenderse como que los ciclistas son mejores que los 'runners', solo que, en general, es hoy una práctica con mayor carga política.

P: Pero también hay políticos del signo político contrario que promueven el 'running'. Por ejemplo, Joan Ribó (Compromís) en el Ayuntamiento de Valencia está desarrollando la “ciudad del running” en colaboración con la Fundación Trinidad Alfonso, del dueño de Mercadona Juan Roig.

R: Todas las ciudades lo promueven. En el libro pongo el ejemplo de San Sebastián pero puedes encontrar una sección sobre el 'running' en casi todas las webs municipales de promoción turística. Es una práctica comercialmente muy apetecible. Los maratones dejan pingües beneficios en las ciudades porque están de moda. Hay toda una industria alrededor como las agencias de viajes que hacen paquetes para ir viajando de maratón en maratón en todo el mundo.

"Las bicis desafían el diseño de la ciudad al cuestionar la ciudad al servicio del automóvil. En cambio, correr no pone en cuestión nada y no es conflictivo"

P: Caracterizas el deporte como una “herramienta de socialización en la ética burguesa del trabajo” y como “instrumento de aculturación imperialista angloamericano desde el siglo XIX” pero tuvo cabida en las escuelas progresistas y la pedagogía socialista y anarquista.

R: Hasta la Segunda Guerra Mundial existe un movimiento obrero muy fuerte que utilizaba el deporte como herramienta para que los obreros se acerquen a los partidos socialistas y comunistas. Los anarquistas huyeron de los deportes competitivos al entenderlos como burgueses, por surgir como entretenimiento de las élites, optando más por la gimnasia. Cuando los obreros sobrepasan el umbral de la supervivencia gracias a sus huelgas y su asociacionismo, nace la sociedad de masas. Al tener tiempo libre y dinero para gastar se mercantiliza el espacio público de manera masiva y lo que ha sido una conquista es una nueva oportunidad de negocio para los capitalistas. Lo mismo ocurre con la extensión del deporte.

P: No solo los países capitalistas han usado el deporte como propaganda. También lo hicieron los países socialistas.

R: En el discurso de competitividad nacionalista del deporte profesional durante la Guerra Fría, el bloque del Este usa las competiciones deportivas como escaparate para mostrarse como un modelo triunfador a Occidente y para legitimarse internacionalmente a través del deporte.

El entonces príncipe Felipe de Borbón, como abanderado de España en Barcelona 92. (EFE)
El entonces príncipe Felipe de Borbón, como abanderado de España en Barcelona 92. (EFE)

P: Dices en el libro que Barcelona marca dos puntos de inflexión con las Olimpiadas Obreras de 1936 y los Juegos Olímpicos de 1992, ¿de qué forma?

R: El 19 de julio de 1936 iba a comenzar una Olimpiada Obrera y Popular con 6.000 personas de 22 países diferentes. Buscaba promover valores de no competitividad, obreros y no nacionalistas pero el golpe de Estado impide que se celebre. Algunos de estos deportistas se alistaron a las milicias populares. Es la última gran cita del deporte contrahegemónico. En la Transición hay un auge del asociacionismo y mucho deporte de base como las carreras populares, organizadas por los propios vecinos, pero finalmente decae y los Ayuntamientos asumen su gestión. Barcelona 92 es el ejemplo del deporte ya absolutamente institucionalizado y de la comercialización masiva. Los Juegos Olímpicos transformaron profundamente la ciudad y significó la expulsión de lo feo y un proceso de gentrificación violento.

P: En un artículo sobre Barcelona 92, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau ha definido los Juegos Olímpicos como “el cambio urbanístico y social más importante que ha vivido Barcelona durante el siglo XX” y cree que la ciudadanía “recuperó su orgullo de ciudad y mejoró su calidad de vida”. ¿Qué te parecen estas declaraciones?

R: Me llama la atención que Colau no se salga ni un ápice del discurso de consenso sobre las consecuencias urbanísticas de Barcelona 92. Peor aún que no tenga una sola palabra para lo que se perdió y sobre la gente que se expulsó del centro de Barcelona. Hay voces autorizadas, como el Observatorio de Antropología del Conflicto Urbano (OACU), que han puesto de manifiesto el nexo entre las Olimpiadas y el modelo turístico actual, algo que Barcelona en Comú tanto criticaba antes de gobernar.

"Mucha gente que votó a los 'Ayuntamientos del cambio' espera de ellos que se atrevan a llevar a cabo políticas más radicales"

P: ¿Crees que los 'Ayuntamientos del cambio' están apostando por otro modelo de ciudad?

R: Da la sensación de que a los llamados 'Ayuntamientos del Cambio' les hace falta definir un modelo propio para la ciudad, una propuesta valiente. En Tetuán (Madrid), el distrito en el que vivo, una de las propuestas que salió adelante en los últimos presupuestos ciudadanos fue precisamente una pista para correr. No tengo nada en contra de que se hagan pistas para correr, pero me llama la atención que los técnicos municipales desecharan por inviables algunas propuestas de las asociaciones de vecinos y los movimientos sociales que ponían el acento en la exclusión social. Más allá de la anécdota de que la propuesta tuviera que ver con el 'running', creo que mucha gente que votó a los 'Ayuntamientos del cambio' espera de ellos que se atrevan a llevar a cabo políticas más radicales.

P: ¿Qué papel juega el coche en la ciudad?

R: Hay una relación simbiótica porque el 'runner' no es un desafío a la ciudad de los coches. Solo ocupa su espacio cuando las autoridades le dejan en las carreras populares. No podemos pensar nuestras ciudades actuales sin el coche porque ocupa la mayor parte del espacio público pero somos mayoría las personas que no nos movemos en coche.

Maratón de Madrid 2016. (Reuters)
Maratón de Madrid 2016. (Reuters)

P: Hablas de la relación del 'running' y la clase social. ¿Es el 'running' clasista?

R: Como lo planteo en el libro sí, pero salir a correr no. Llamo 'running' a todo el discurso alrededor del hecho de correr. De hecho, para salir a correr solo hacen falta unas zapatillas. Es uno de los deportes más baratos. Pero en la práctica obedece a unos intereses de clase y lo practican unas clases más que otras. Hay que tener en cuenta todo el mercado alrededor del correr.

P: La mujer ha pasado de no poder participar en las competiciones deportivas a que la mujer deportista sea estereotipo sexual del hombre heterosexual. ¿El machismo ni se crea ni se destruye, solo se transforma?

R: Creo que sí. Históricamente la mujer ha tenido una posición de subordinación en el deporte que ha ido variando conforme a los cambios del patriarcado. Se le prohibió participar en carreras deportivas porque suponía una presencia en el espacio público distinta a la aprobada por la sociedad. Para evitar que lo intentasen, los médicos alertaban del peligro de que se les pudiera caer el útero por el esfuerzo, remarcando su utilidad reproductiva exclusivamente. El miedo a la 'desfeminización' y convertirse en marimachos también contribuyó. Por otra parte, el veto a la mujer en los deportes colectivos, que entendían la competición como algo masculino, ha favorecido que las mujeres participen en deportes individuales como las carreras en mayor proporción.

Maratón femenino de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. (Reuters)
Maratón femenino de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. (Reuters)

P: Pero haciendo 'jogging', como cuentas en el libro, están más expuestas al acoso callejero que en el resto de deportes.

R: Cierto, la mujer ha ocupado el espacio público pero sigue siendo escrutada por el hombre. El peligro del acoso callejero, como contó Karen Cordano en 'The Huffington Post', sigue ahí. Para muchas mujeres ha supuesto una liberación ocupar el espacio público pero por otro lado, si pensamos en una mujer corredora, nos viene a la imagen un prototipo de mujer urbana y ejecutiva. En el caso de la mujer 'runner' también se promueve el discurso del emprendimiento y el liderazgo. La 'runner' es una mujer con valores masculinos. Por otro lado contamos con ejemplos positivos de mujeres deportistas que han hecho gestos políticos, como Kathrine Switzer, la primera mujer en participar en el maratón de Boston en 1967 cuando aún no estaba ni permitido.

P: Das un análisis de clase y de género al correr pero echo en falta un enfoque racial cuando hay momentos icónicos del deporte como Jesse Owens en Berlín 1936 y el saludo del 'Black Power' de Tommie Smith y John Carlos en el podio de México 1968.

R: No lo hago porque al ser un ensayo corto quedan muchas cosas fuera y me queda algo lejos. No veía ejemplos cercanos a mí pero es muy interesante. Esos ejemplos son actos políticos de propaganda positiva que han servido a valores antifascistas y antirracistas. Hay otras historias en el deporte que nos aportan valores positivos como cuando las clases bajas en Inglaterra empezaron a boxear con su propio estilo en el cuadrilátero y se visualizaba una guerra de clases. Todo esto muestra que los hechos son más complejos de lo que parece.

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