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OPINIÓN
ALMA CORAZÓN Y VIDA ,  Juan Perea

La fórmula de la felicidad y la Coca-Cola

BIOGRAFÍA

Alma, corazón y vida es parte de un camino: el emprendido por Juan Perea –economista, máster por Columbia y lector impenitente- en la búsqueda del conocimiento de sí mismo y de los demás. Blog de historias personales y de las lecciones que de las mismas se desprenden. Punto de encuentro de todos aquellos que saben que lo aparente es sólo una mínima parte de la Verdad.

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Juan Perea - 09/02/2010

Son muchas las marcas que han tratado de asociar su imagen y el consumo de los productos que representan a la idea de felicidad. En España ninguna ha tenido tanto éxito como Coca Cola, según ellos mismos proclaman. En el verano del 2009, esta empresa concluyó el ‘segundo informe de la felicidad’. El primero se publicó en 2008. Dado que se trata de una compañía que pretende “contribuir a mejorar la calidad de vida de los españoles” (eso dicen los responsables del estudio), nos ofrece la fórmula para conseguir el supremo bienestar. Guardan la receta de ‘la chispa de la vida’ pero a cambio nos dan otra para vivir más felices. No es malo el trueque.

 

Los elementos de la prescripción que nos ofrece el gigante multinacional parecen sacados de una vieja canción, y no son otros que salud, dinero y amor. El dossier concluye que “la gente que se declara más feliz se caracteriza por tener pareja, vivir en familia y estar desahogada económicamente. Además, hay más gente que dice ser feliz entre los jóvenes de 26 a 35 años”. También nos dice que para los españoles “lo más importante para ser feliz es la salud, seguida del amor y el dinero. Las mujeres valoran más el amor y los hombres, el dinero”. Casi el 60% de los españoles afirma ser feliz o muy feliz, por encima de la media europea que se sitúa en un 54%. El porcentaje de aquellos que dicen estar muy satisfechos con su vida aumentó en 2009 respecto a 2008 y ello a pesar de la crisis.

 

Saludable, con pareja (mejor si no se tienen más de dos hijos) y razonablemente adinerado, son las características de los modernos pastores de la Arcadia, prototipos del habitante feliz y modelo a seguir por quien aspire a la dicha. Posiblemente, también sean estos los rasgos que definen al consumidor de la bebida que patrocina el estudio. Con tanta felicidad, nuestro país debería ser un paraíso terrenal. Sin embargo, los hospitales están a rebosar, los psiquiatras no dan abasto, suben las ventas de antidepresivos y ansiolíticos, nos divorciamos tantas veces como sea necesario, los malos tratos dentro de la familia están a la orden del día, aumenta la delincuencia y el consumo de alcohol y drogas, las cárceles y los centros de menores cubren su capacidad, la corrupción política es portada todos los días, las audiencias de ‘la televisión basura’ baten sus propias marcas, muchas personas tienen miedo a salir a la calle, etc. Algo no concuerda, pero mejor que se adapte la realidad a los resultados del estudio.

 

En el análisis del grupo de encuestados y de las preguntas realizadas podríamos encontrar algunas claves para explicar el descuadre. Me resulta difícil pensar que Coca Cola nos pintase una botella ni siquiera medio vacía. Tampoco es fácil imaginar a una mayoría de personas reconociendo que no son felices y levantándose todas las mañanas para ir al potro de tortura. Sería parecido a reconocer que uno es masoquista, que vive una farsa y que está desperdiciando su vida. Y obligaría a efectuar cambios. Mejor aguantar y mentirnos a nosotros mismos, sobre todo con la que está cayendo. Además, con las técnicas de marketing adecuadas se pueden conseguir milagros en forma de ‘respuestas correctas’. Con ellas se alista a jóvenes, en su mayoría de barrios marginales, en los ejércitos de todo el mundo y con las mismas nos venden las píldoras imprescindibles para ser dichoso. Tratándose de la mayor maquinaria publicitaria del planeta, lo sensato es rendirse sin condiciones.

 

Hay una explicación más convincente para unas conclusiones tan poco congruentes con lo que se observa. Se basa en los ‘programas infantiles de felicidad’ con los que hemos sido educados. Los tenemos instalados en nuestro inconsciente, el piloto automático que dirige la mayor parte de nuestras vidas. La conducta que se deriva de ellos responde a un esquema de círculo vicioso, de ‘día de la marmota’, que va del deseo de algo a la gratificación, la frustración, necesidad de compensación y de nuevo el deseo. No somos felices, estamos felices de vez en cuando. Este estado dura un tiempo más o menos largo. Consumimos felicidad pues hemos llegado a la conclusión de que la dicha es algo que se consigue fuera (mediante bienes, servicios y relaciones) y tiene fecha de caducidad (cada vez más temprana).

 

Mejor mirar hacia dentro… que es gratis

 

Nos han enseñado que es lógico sentirse bien si uno tiene familia, trabajo correctamente remunerado, salud y algunos pequeños placeres o ‘extras’. El dibujo hecho por el presidente de Coca Cola y que se incluye al comienzo del estudio nos da un excelente ejemplo.  Nos lanzamos al exterior buscando ‘estar bien’, el bienestar. Esperamos que cosas y personas nos hagan felices y cuando esto no ocurre culpamos al otro, nos frustramos, nos airamos y caemos en la tristeza, la agresividad o la depresión. Pasado un tiempo, volvemos a empezar, buscando nuevos consumos de productos, emociones y personas. Para estos programas la función disfrutar de la vida es igual a consumir cosas y personas. La publicidad y el modelo cultural consolidan el profundo arraigo de lo sembrado en la niñez. Ahora, además, son muchas las compañías dispuestas a invertir en sesudos estudios ‘científicos’ que asocien su imagen a la felicidad.

 

Buscamos en el sentido equivocado. Lo único que puede sacarnos de la mareante noria en la que estamos metidos es mirar hacia adentro, a nuestro interior. Es gratis y está bien cerca. También hay obstáculos pues requiere constancia y una disciplina diaria. No vamos a encontrar publicidad que nos convenza de las virtudes de este camino. Al final, en la meta, se encuentran el verdadero equilibrio y la paz interior. Y también nos aguarda nuestro auténtico compañero, el único que puede hacernos felices de manera permanente. Aunque nunca hayamos tenido la valentía de mirarle a los ojos, y pese a todas las infidelidades y traiciones que le hemos dedicado, él lleva toda nuestra vida esperándonos. Hay quienes, según sus creencias, le llaman de otra manera. Para mí, la más sencilla es denominarlo como lo siento: mi verdadero yo.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 46 COMENTARIOS

46 .- Sr. Perea, totalmente de acuerdo con lo que dices. La gran mentira del siglo es buscar la felicidad en el exterior cuando todos llevamos la llave en nuestro interior. Los del marketing se han vuelto expertos en el tema y nos invaden con su formula magíca, consume y será feliz. Cuando lo único que nos pruduce es un vacío, también tiene remedio contra eso: consuma Ud más y verá!
Encontrar la llave a la felicidad interna produce una gran satisfacción, que luego aútomaticamente se refleja en bienestar y felicidad externa, un puro reflejo de nuestro estado de alma. Pienso que el pensamiento raíz es que no vale con simplemente ser nosotros mismos, no somos lo suficiente, empieza la rueda del autoengaño a girar. Cada vez nos sentimos peor hasta que descubrimos que cada uno de nosotros somos seres únicos, irrepetibles, lo que somos vale mucho. Ser autentico, sacar a pasear nuestro yo nos lleva, no solo a la felicidad, también a la libertad.

bmix

13/02/2010, 13:47 h.

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45 .- ...buenistas e insinceras. Nadie quiere ser menos al micrófono o boli en ristre. Tanto es así que un año salió publicado que los nigerianos eran los más felices del planeta. Dándose un vuelta por allí, se te hace imposible de creer que los dioses estén tan locos de permitir que esa infravida sea la mejor.

Como arranque de conversación, bien traídas las estadísticas, pero como conclusiones más vale alejarse de ellas, no sea que te contagies y repitas toda tu vida eso de que basta con tener salud, amor y dinero para ser feliz.

Porque probablemente, nadie sea sujeto pasivo de su bienestar. Que solo se aprecia cuando llega a través de un determinado esfuerzo y camino. Ningún tenista sería feliz de ser el mejor del mundo, si el título lo diesen por sorteo. Es el prepararte y ganar los partidos lo que te hace estallar de feliz, no el mero enunciado del título.

Pues eso pienso, que la felicidad está en el camino que andamos tras ese concepto tan etéreo y que hay sociedades o culturas o hábitats, que lo matizan colectivamente. Pero al final, reponsabilidad de cada uno.

matrix

13/02/2010, 08:43 h.

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44 .- Gracias Mr. Perea. La solución individual va por ahí, por asomarnos hacia dentro con indulgencia, humor y buenos propósitos. La cocacola está rica pero desde que el mundo escribe, el hilo conductor de tan graciosa introspección era el vino y la cerveza. Así que no creo que inventasen nada, sino que publicitariamente le atribuyeron los mismos efectos que un poquito de alcohol en nuestras venas.

Tanto favorece la empatía, que hay muchos creyentes en que del negocio no se puede hablar hasta el postre, o sea, tres copas más tarde del comienzo, en el que como decía Pitha, somos un yo inventado. Lo que deja en descubierto la falsedad de los de las burbujas. Tres cocacolas más tarde eres el mismo capullo del principio solo que con más gases, tu empatía no ha mejorado.

Normalmente este medio trata de soluciones colectivas, pero como se hacen esperar, más vale que vayamos poniendo en orden las individuales. En los USA, Seligman, el padre de la psicología positiva, tiene montado un observatorio de la felicidad en el que sistemáticamente no se descubre nada nuevo nunca. Pero fundamentalmente porque las preguntas no cambian, claro.

Y en general, las respuestas a esos cuestionarios son...

matrix

13/02/2010, 08:34 h.

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43 .- #41 Muy bien amigo...

Robert James Fischer, judío, huérfano de padre, o al menos su padre desapareció de su vida; y fueron su madre y su hermana las encargadas de educarle.

Se formo en las juventudes americanas y ya desde el principio se las vio con el gran campeón americano de aquellos tiempos: El gran Reshevsky.

Para él fue su vida y su formación antirusa le hizo odiar a los rusos a muerte. Él sólo los derrotó a todos; sobre todo al gran Spassky.

Hizo un error: dedicarse a una sola cosa sin tener una dirección clara, concreta y precisa.

Le faltó una auténtica guía que le condujera por los avatares de la vida.

Como genio destacó en ajedrez por encima de todos y también como ajedrecista cometió muchos errores de orgullo y prepotencia, como la primera partida de su duelo en Reijkiavik con Boris Spassky.

Pero para mí, el mejor; como ajedrecista.

936.

pithaguru

09/02/2010, 23:03 h.

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42 .- Hola muchachos. Acabo de llegar de una excursión laboral obligatoria.

Se ha comentado y se ha debatido, pero la verdad es que todos los que escribimos en este foro no nos conocemos mucho a nosotros mismos.

Si así fuera, todos - nunca - utilizariamos un NICK-AVATAR, ya que no nos importaria que los demás conocieran nuestro nombre, apellidos, d.n.i., dirección, profesión, nombre de la parienta o del pariente, hijos, ...

Utilizamos nuestra máscara, personalidad, para relacionarnos con los demás y fundamentalmente en nuestra relaciones humanas, en mas del 90% de las mismas, solemos mentir; ya que la veracidad nos infunde miedo.

Hasta incluso mentimos cuando queremos iniciar una relación con otro ser, ya que nos ponemos guapas/os, nos perfumamos, nos acicalamos, intentamos dar a conocer - sólo - nuestra mejor versión, intentamos no decir palabrotas, ...

Y eso viene de que todavía no hemos descubierto ¿ quién - en realidad - soy ?

El tema es complejo, aunque muchas veces se confunde el término felicidad com placer, alegría, ...

En el post #20 se ha puesto un buen enlace y que yo sepa nadie ha dicho nada.

Gracias Gaucho.

936.

pithaguru

09/02/2010, 22:54 h.

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