Los chicos con las chicas... ¿O no?

Después de una larga historia de marginación educativa de las chicas, la coeducación, aplicada en toda nuestra área cultural, nos parece un logro liberador. Pero hay muchas voces en su contra

Foto: ¿Cuáles son los pros y los contras de que niños y niñas compartan aula? (Zack Seckler/Corbis)
¿Cuáles son los pros y los contras de que niños y niñas compartan aula? (Zack Seckler/Corbis)

La educación es un saber de frontera, que se mueve en terrenos difíciles y polémicos, y que ha de estar en permanente alerta para no dejarse llevar por los prejuicios de todo tipo que la amenazan. Uno de esos temas controvertidos es la coeducación. Como saben, la coeducación, es decir, que chicos y chicas estudien juntos, forma parte esencial de nuestro sistema educativo. La educación diferenciada –la separación de sexos– no es ilegal, pero sólo se da en colegios privados y en algunos concertados. Algunos partidos políticos se oponen a que con dinero público se financien colegios con educación diferenciada, mientras que otros aducen que permitiéndolo se defiende la capacidad de elección de los padres. Estoy seguro de que ustedes tienen una opinión al respecto, pero en este artículo quiero proporcionarles información sobre este tema para plantear un debate. Y daré mi opinión a lo largo del diálogo o en un artículo posterior.

Después de una larga historia de segregación, de marginación educativa de las chicas, de políticas de “entre santa y santo, pared de cal y canto”, la coeducación, aplicada en toda nuestra área cultural, nos parece un logro liberador. Aún recordamos la contundencia con que el papa Pío XI la condenó en su encíclica Divinis illius magistri: “Erróneo y pernicioso es el método llamado coeducación, fundado también, según muchos, en el naturalismo negador del pecado original y, además, según todos los sostenedores de este método, es una deplorable confusión que trueca la legítima convivencia humana en una promiscuidad e igualdad envilecedora”. Es lógico que esta andanada apocalíptica desacredite las propuestas conservadoras a favor de la educación separada. Y también el hecho de que la coeducación continúe prohibida en países como Arabia Saudí. En España, fue impuesta por la Segunda República, con la oposición de la derecha. En la propaganda electoral de la CEDA se leía: “Madres, contra la coeducación que es desechada por los países cultos, que es un atropello jurídico, una celada contra el pudor, la seguridad de una niñez sin inocencia, la promesa de una juventud corrompida. Porque abran nuevamente los institutos femeninos. Por la separación de sexos en todos los grados de la enseñanza. Votad a las derechas". En 1933, un Gobierno más conservador abolió la coeducación, que permaneció prohibida hasta 1970.

Las niñas son más precoces verbalmente: a los seis meses de edad muestran más actividad cerebral en el hemisferio izquierdo

Sin embargo, no todos los defensores de la educación diferenciada son conservadores temerosos y ultras. Hay movimientos feministas que piensan que la coeducación perjudica a las chicas. En Suecia, la presidenta de la Comisión para el Estudio de la Educación, Christ Heister, ha publicado un informe en el que afirma que la causa del fracaso escolar radica en la obstinación por negar las diferencias entre niños y niñas. Hace unos años, la conocida experta en educación Inger Enkvist, que fue invitada para asesorar en la Ley de Educación Catalana, mostró su perplejidad ante un texto que prohibía de forma expresa, un método, el de la educación diferenciada, “de cuyos resultados pedagógicos nadie podía objetivamente dudar”.

La NACE (National Association for Choice in Education, anteriormente conocida como National Association for Single Sex Public Education) y la European Association for Single Sex Education (EASSE) son las más activas defensoras  de esta postura. Aducen que chicos y chicas maduran a distintas velocidades, tienen intereses y estilos de aprendizaje distintos, y, por ello, someterles a una educación uniforme perjudica a todos. Las niñas son más precoces verbalmente: a los seis meses de edad muestran más actividad cerebral en el hemisferio izquierdo, responsable de las habilidades del lenguaje. A los 20 meses tienen el triple de palabras que los niños. En el colegio escriben antes y con mayor perfección, adquieren más vocabulario y leen con más facilidad. Además, indican, el fracaso escolar de los chicos está 14 puntos por encima del de las chicas, y por cada alumna que repite lo hacen dos chicos. De las diez mejores escuelas de Inglaterra, sólo dos son mixtas. Entre las mejores cincuenta, hay 16 mixtas. Según la investigación de Lee Bryk en el año 2003, con alumnos de 75 escuelas, los que estudiaban en escuelas separadas obtenían mejores notas. En Ontario, 10 de las 16 mejores escuelas con mejores calificaciones eran diferenciadas. En Australia se comprobó que los alumnos de educación diferenciada obtenían un resultado entre un 15 y un 22% mejor que los de escuelas mixtas. Estos son los argumentos de los críticos de la coeducación.

El secretario de educación estadounidense Arne Duncan (a la derecha) es partidario de la separación. (Reuters/Mike Theiler)
El secretario de educación estadounidense Arne Duncan (a la derecha) es partidario de la separación. (Reuters/Mike Theiler)

En algunas naciones se ha intentado tímidamente poner en práctica  estas ideas. El senado de Berlín, a iniciativa de la ministra de Educación, Ingrid Stahmer, socialista, recomendó la separación, en un intento de discriminar positivamente a las chicas, en las clases de matemáticas y ciencias. La medida se implantó en más de ciento cincuenta colegios públicos. En EEUU se llegó a un acuerdo en el año 2001 para modificar la No Child Left Behind Act, y permitir aulas diferenciadas. En la actual Administración americana, Arne Duncan, colaborador de Barack Obama, es partidario de la separación. La Corte Suprema de EEUU declaró la constitucionalidad de la educación diferenciada en las escuelas públicas en 1996, con una serie de garantías, como la facilitación de cursos, servicios e instalaciones similares para ambos sexos. Desde entonces, aumentan los centros que la imparten. Sin embargo, un estudio titulado “The Pseudoscience of single sex schooling”, publicado por científicos que forman parte del American Council for Co-Educational Schooling, considera que no son ciertas las ventajas que se atribuyen a la educación diferenciada.

Un informe de la OCDE dice que la educación diferenciada puede servir para solucionar los estereotipos sexuales que existen aún en las escuelas

El mayor argumento a favor de la educación mixta es que favorece la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, no parece haberse conseguido. Encuestas recientes muestran que en nuestras aulas se reproducen los estereotipos de género. En toda Europa cunde la preocupación por la falta de interés de las chicas en carreras de ingeniería, matemáticas, informática o física, porque se consideran carreras masculinas. Dado que estas profesiones van ser las más demandadas en el futuro, este sesgo resulta perjudicial para las chicas. En un reciente informa de la OCDE –The ABC of Gender Equality in Education–​ se dice que la educación diferenciada puede servir para solucionar los estereotipos sexuales que existen aún en las escuelas. En concreto afirma que “las chicas en colegios separados por sexo obtienen mejores resultados en matemáticas y son más proclives a asumir riesgos en sus tareas escolares”. Otros autores –como Cristina Hoff en su libro "The War Against Boys: How Feminism Is Harming Our Young Men– consideran, en cambio, que son los chicos los más perjudicados  por la educación mixta. Business Week, en mayo de 2003, publicó un preocupante artículo sobre cómo los chicos están siendo "marginados" por el sistema educativo, frente a unas chicas que, en igualdad de edad, los superan en capacidades. El psicólogo Michael Thompson, autor de diversos libros en la materia, confiesa su satisfacción por el renacer de las escuelas masculinas pues considera que "en los colegios para chicos estudiar es cosa de hombres, mientras que en los mixtos se corre el riesgo de que estudiar sólo sea cosa de chicas".

El 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas

Hay otra razón más sutil en la influencia de la escuela mixta. Varios autores detectan que en la adolescencia  la educación mixta fomenta una asunción de roles de género inadecuados. Resulta extraño que a pesar de tener mejores resultados académicos, la autoestima de las chicas disminuya durante la educación secundaria. Mary Pipher, en su best-seller Cómo ayudar a su hija adolescente, escribe: “La mayoría de las niñas entre 7 y 11 años se interesan por todo, pero pasada esa edad, algo les pasa en su primera adolescencia. Saben que algo malo les está pasando, pero no saben cómo manejarlo. Una adolescente decía de sí misma: 'Todo lo bueno que había en mí murió al comenzar la secundaria'”. Simone de Beauvoir lo explicó en una sola frase: “Las muchachas que son sujetos de sus propias vidas se convierten en objetos de otras vidas”. Y concluyó: “Dejan de ser y comienzan a parecer”.

Por otra parte, el machismo parece no haber descendido, sino al contrario. El 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años, es decir, uno de cada tres, considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer. Es la conclusión más llamativa de un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) por encargo del Ministerio de Sanidad para conocer cómo perciben la violencia de género los adolescentes y jóvenes (“Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud”), continuación de otro similar realizado el año pasado con personas de todas las edades. Si se comparan los resultados de ambos trabajos, la conclusión es aún más preocupante, pues los jóvenes son menos críticos que los mayores con este tipo de actitudes machistas dentro de las parejas: el 32% de las chicas las toleran frente al 29% de la población femenina general, mientras que el 34% de los chicos las consideran aceptables, cuatro puntos más que el conjunto de hombres de todas las edades. Siete de cada diez adolescentes creen que los celos “son expresión de amor”, y el 60% de las chicas recibe insultos machistas de sus parejas por el móvil. Según la socióloga Verónica de Miguel, coordinadora del estudio, los jóvenes rechazan las agresiones físicas, “pero no la violencia de control, que también debe considerarse violencia de género”.

Hay autores que relacionan esa violencia precisamente con la educación mixta. Es la opinión de María Calvo, que ha defendido en varios libros la educación diferenciada. Considera que el peor desempeño de los chicos en el ámbito educativo les impulsa a compensarlo con comportamientos más agresivos o chulescos.

Este es un resumen de los planteamientos actuales. ¿Cuál es su opinión? ¿Los chicos con las chicas o separados? Comienza el debate.

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