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OPINIÓN
ALMA CORAZÓN Y VIDA ,  Juan Perea

Agresiones en el foro desde el anonimato

BIOGRAFÍA

Alma, corazón y vida es parte de un camino: el emprendido por Juan Perea –economista, máster por Columbia y lector impenitente- en la búsqueda del conocimiento de sí mismo y de los demás. Blog de historias personales y de las lecciones que de las mismas se desprenden. Punto de encuentro de todos aquellos que saben que lo aparente es sólo una mínima parte de la Verdad.

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Juan Perea - 25/01/2010

Basta con encender el televisor, conducir por cualquier ciudad o darse un paseo por el barrio para constatar que vivimos rodeados de grandes dosis de ira y agresión. El medio en el que escribo y este ‘blog’ no están exentos de ellas. Sorprendido por el nivel de violencia verbal que observo en algunos comentarios de miembros de la comunidad de El Confidencial he reflexionado sobre el tema. Les invito a abrir un debate.

 

Comulgo con quienes piensan que el ser humano es una especie animal cuyos individuos nos creamos enemigos (‘Homo hostilus’ según Sam Keen) para cargar a otro u otros con el peso de la profunda enemistad, asco y hasta odio que, inconscientemente, nos profesamos a nosotros mismos. Mientras que el sabio no busca la felicidad procurándose innumerables placeres sino tratando de disolver su dolor para así sufrir menos, el necio (mejor dicho, el inconsciente) compra placebos de la dicha y vuelca en los demás su profundo desconsuelo. También creo, como dijo Buda, que la infelicidad humana se asienta sobre un trípode constituido por el apego, la ignorancia y la ira.

 

Sólo una persona auténtica consigo misma puede ser feliz. Para ello necesitará tocar sus puntos y zonas de dolor, sacarlas a la luz y trabajarlas hasta llegar a diluirlas. Así conseguirá la paz interior de la que disfrutan las personas integras. Quien está enfermo o es víctima de una mente enfermiza, vive bajo reglas ajenas y no cuestionadas, nunca está conforme con su propio ser, no resiste un mínimo autoanálisis y juzga a los demás constantemente. Trata de ocultar su aflicción de muy diversas maneras y con una nota en común: todas están fuera de él, en el exterior. Recurre a las más diversas adicciones o ataca a los demás a través de la violencia verbal y/o psicológica e incluso física. El método no puede ser más contraproducente y las angustias del atribulado siguen aumentado. Decía un querido maestro: “Algunos tratan de ahogar sus penas en alcohol. Pero las penas flotan”.

 

Yo, como cualquiera que escribe y se expone en un medio abierto al público, estoy sujeto a la crítica de quien me lea. Las opiniones pueden ir dirigidas a mi persona o referirse a mis escritos y ser de lo más variopintas. Escribo para fijar mis pensamientos, poner un poco de orden en ellos y compartirlos con los demás. Escribo para vencer barreras interiores, para superarme. Sobre todo escribo para conocerme más profundamente, para ser más consciente de lo que se cuece en mi interior. Lo cual me hace más libre. La crítica contribuye a este propósito y la agradezco.

 

El ataque personal o el insulto tienen diferentes efectos según la actitud que muestre ante ellos y su veracidad. Frente a un agravio, me hace más fuerte y más libre una postura de tranquilidad que otra de dejarme llevar por la rabia. Encadenarme a la ira tan sólo consigue aprisionarme. Si la ofensa no tiene ninguna veracidad, su efecto sobre mí es nulo (ofende quien puede no quien quiere) y se vuelve contra el ofensor, que permanecerá esclavo de su cólera.

 

Si hay algo de verdad en la afrenta (sin considerar lo grosero o vulgar de la forma utilizada), entonces tengo la oportunidad de trabajar en mi ‘sombra’, en mi ‘lado oscuro’ y con ello liberarme para superarme a mi mismo. Tomo conciencia de un dolor oculto que existía en mi interior (me acerco a mi verdad) y doy el primer paso para resolverlo. Supone subir un nuevo escalón en el camino del autoconocimiento. Siguiendo esta línea de trabajo personal, al cabo de poco tiempo soy más fuerte y más feliz ya que he conseguido transformar un sufrimiento. Soy más libre pues he acabado con un miedo, con un impedimento construido por las estructuras y normas sociales.

 

¿Qué ganas con el insulto?

 

El agresor, como ser humano que es, no puede ver más lejos de sus propias narices, no puede ir más allá de sí mismo. Trata de endiosarse dando a su ataque la categoría de defensa de las ‘normas sociales’ o de ‘moral universal’. Pero no puede elevarse más allá de su propia inteligencia, de su entendimiento. Sus valores marcarán el máximo de lo que puede apreciar en los demás. Su evolución personal será el límite que tenga para valorar al otro. Un individuo sin ninguna cualidad espiritual es incapaz de apreciar belleza o grandeza en nada ni en nadie. Un sujeto que juzga, al hacerlo, interpreta y separa. Se divide a sí mismo y no puede tener paz, pues él también tiene algo de lo que enjuicia. Todos somos ‘buenimalos’. Lo que importa, pues nos hace ser más completos, es ser conscientes de ello. Quien no lo es continúa en la necedad, en la total estulticia. Con un fulano así no hay trato posible.

 

Si quien trata de ofender lo hace escudado en el anonimato o el seudónimo, habría que añadir nuevas consideraciones. Me refiero al que ataca e insulta de manera burda y soez bajo la impunidad que, supuestamente, le confiere un alias, no a la crítica o al debate sobre textos públicos. Este atacante no será capaz de escapar a su propio dolor, de huir de sí mismo. Al contrario, su tormento aumentará en proporción directa a lo bajo y chabacano del improperio. Además, es fácil adivinar la patología de quien se protege tras tan endeble parapeto cuando se sigue su línea de ‘pensamiento’ a través de sus comentarios. Escondido detrás de un falso nombre se encuentra una persona que teme que le canten sus verdades, que se asusta ante la posibilidad de que otra le responda, que tiene una doble moral, que siente pavor de enfrentarse a su propia incongruencia.

 

El cobarde que así actúa nos muestra su nivel de educación y formación, de falsedad, de incoherencia y de enfermedad. Paradójicamente, trata de destacar y de ensalzar su persona, erigiéndose en justiciero cuya moral está por encima de la de los demás. Pero el personaje está oculto, con lo cual ¿qué consigue?, ¿un monumento en la intimidad del salón de su casa?, ¿placeres inconfesables?

 

Aquel que utiliza invectivas y oprobios tan vilmente, desvirtúa el propósito para el que se ha creado el foro y que no es otro que el de permitir un debate inteligente y constructivo sobre los artículos presentados. Lo cual me parece apasionante y merecedor de protección. Por tanto, sugiero que estos seres contagiados de la violencia infecciosa que nos invade, sean expulsados y vetados a perpetuidad de este espacio.

 

Pregunto a cualquier enconado agresor: ¿Crees que con tu insulto has contribuido a un mundo mejor? O para que puedas calibrar tu respuesta de manera más certera: ¿Has mirado dentro de ti para ver si con tu cobarde agresión tu dolor es menor? ¿Has conseguido acercarte a tu verdadera esencia? Como dijo Polonio a Laertes en ‘Hamlet’: “Y, sobre todo, sé fiel a ti mismo, pues de ello se sigue, como el día a la noche, que no podrás ser falso con nadie. Adiós. Mi bendición madure esto en ti.”

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 278 COMENTARIOS

278 .- Hasta hace muy poco, era un contertulio habitual en los foros de opinión de la edición digital del diario Las Provincias, de Valencia.
Pero, tras la reforma habida en dichos foros, en los que muchos de sus foreros respondían al retrato robot que magistralmente hace el articulista, escondiéndose en un seudónimo para agredir o, simplemente, impedir cualquier mínimo debate, se han impuesto unas absurdas reglas de participación que vulneran, con descaro, el más mínimo derecho a la libertad de expresión. Y, como muestra, copio un extracto de las reglas impuestas, cuya desfachatez pone en tela de juicio el mínimo respeto debido a los lectores y participantes de la citada publicación.
Dioen, por ejemplo:

" Se eliminarán específicamente aquellos mensajes que pidan libertad de expresión en el periódico o que insinúen que no se puede hablar libremente, así como críticas a la moderación o a los moderadores, aunque sean leves.

Se eliminarán aquellos mensajes que critiquen a los periodistas de lasprovincias.es, o del diario Las Provincias, siempre y cuando no sean justificadas."

No son necesarios más comentarios, ¿verdad?

Hermano Lobo

277 .- Como mi abuela solía decir: "Dale una gorra a un Don Nadie, y se creerá Almirante".
Y ése es el riesgo de moderar un foro: cuando los presuntos moderadores se convierten en auténticos censores de la libertad de expresión que debe presidir cualquier debate.
Así, por ejemplo: yo mismo he sido "baneado" del foro de AS, por utilizar en mis comentarios epítetos o calificativos ya utilizados, paradójicamente, por periodistas incluso de la misma publicación presúntamente deportiva, como: "niñato", "gominas", "vendenatillas", "Ronalpinhos", etc.
Otro ejemplo deplorable lo tenemos en público.es, en cuyos foros se ejerce la censura selectiva hacia aquellos mensajes alusivos al gobierno de ZP o al partido que le sustenta y, sin embargo, no se "esmeran" tanto en la moderación de los comentarios críticos con el partido en la oposición: el PP o la UPyD de la perseguida Rosa Díez.
Lo que resulta verdaderamente desconcertante es pensar que en pleno siglo XXI, Francisco de Quevedo no tendría futuro alguno como escritor. Sin embargo, es gratificante observar que todavía existe Arturo Pérez Reverte, azote de la mediocridad meapilas y de maricomplejines medradores.

Hermano Lobo

276 .- Querido Juan. Me encanta tu artículo describe detalladamente una realidad que nos desborda en todos los ámbitos sociales, no sólo en los comentarios de blogs. La violencia y el insulto, el juício fácil, vive con nosotros desde la salida del sol hasta la siguiente salida del sol.
Para mí se trata de no tomar lo que no es nuestro. Símplemente no tomamos esos insultos, ni esa violencia, ni esos juicios y los dejamos en la boca y la persona de quien los emitió y ahí se quedan, haciéndose caldo de cultivo en ellas.
Siemre podemos elegir entre tomar y no tomar.
¡Enhorabuena por tu artículo!

Txiki Zabala

275 .- Te felicito por el articulo, estoy completamente de acuerdo y creo que no lo hubiera escrito mejor.
La pena es que no sirva para mucho y menos para cambiar al que esta hecho de otra pasta , al que todo esto le suena a "chino" como le sonaría que le explicaran la teoria de la relatividad.

nestor antonio

274 .- #262 Ahora me entero que la Legión romana era una organización politica con una determinada ideología. Siempre se aprende algo.

alakran

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