El mercado laboral

"Soy azafata y no me atrevo a abrir la boca": ¿Qué temen las auxiliares de vuelo?

Las condiciones de los profesionales de cabina de avión han cambiado desde la llegada de las compañías 'low cost': cobran menos, limpian los aviones y tienen que vender obligatoriamente

Foto: Una azafata en un vuelo de la peor aerolínea del mundo, la norcoreana Air Koryo. (Reuters/Jason Lee)
Una azafata en un vuelo de la peor aerolínea del mundo, la norcoreana Air Koryo. (Reuters/Jason Lee)

“Hola, soy azafata y no voy a abrir la boca para contar nada de mi experiencia laboral porque me dan miedo las represalias y el no poder volver a trabajar en ningún sitio”. Esa podría ser la declaración resumen de casi todas las auxiliares de vuelo, una profesión en la que el secretismo no es una tendencia, sino casi una ley. Una veterana del sector lo confirma. Ella está jubilada y, sin embargo, pide anonimato, como si fuera una especie de “traidora”. Dice que habla para que se sepan cosas “muy desconocidas y en las que hay muchos intereses de las grandes compañías para que no salgan a la luz”.

Esas cosas, fundamentalmente, tienen que ver con que las reglas laborales de las compañías aéreas han cambiado completamente en los últimos años. No es casual que haya sido a raíz de la aparición de las cada vez más poderosas ‘low cost’. Ahora se cobra menos, se trabaja más, se concilia peor, y la rotación en los contratos es mucho mayor. Además de tener que ocuparse de vender en los aviones como un comercial a comisión y de limpiar las aeronaves como señoras de la limpieza. Precisamente, en esta misma semana, la Inspección de Trabajo de Baleares ha impuesto a Iberia una multa de 25.000 euros por hacer pruebas de embarazo a las candidatas a auxiliar de vuelo. "Esto ya no es lo que era antes, está precarizado", denuncia una trabajadora del sector. Iberia ha anunciado que ya no volverá a practicar esos test ilegales.

Te avisan con un mes del plan de trabajo y las vacaciones tienes que cogerlas con casi un año de antelación. ¡No tenemos una bola de cristal!

Desde la academia más importante en la formación de tripulantes de cabina, Air Hostess, prefieren poner el acento en las cosas positivas: “Es atractivo viajar, se cobra un buen sueldo (entre 1.400 y 3.000 euros) y no se trabaja muchos días. Está muy bien”. Sin embargo, la misma portavoz concede que en muchas compañías te hacen contratos de seis meses y después te dejan en “bolsa” otros seis meses. Es decir, que simplemente te echan cada seis meses para no tener que formalizar una relación laboral indefinida convencional y poderse acoger al "fijo discontinuo". “Ahora hay muchísimo trabajo y es una actividad con muchas salidas”, dice. Y eso parece cierto. Todos los meses hay jornadas de puertas abiertas en las que las aerolíneas seleccionan personal. Pero ¿en qué condiciones? Para empezar son los candidatos quienes se costean el cursillo: unos 4.000 euros.

“Los aviones se han masificado. Cada vez hay menos espacio, más pasajeros y menos tripulantes”, revela la curtida azafata de una prestigiosa compañía. Que prosigue: “Han subido las horas de vuelo, las que estás en el aire, de 70 a 90 y han bajado el precio que se paga hasta dejarlo en ocasiones en 2,5 euros la hora”. Pero eso no es todo: “Es imposible conciliar porque te avisan con un mes de antelación del plan de trabajo y las vacaciones tienes que cogerlas con casi un año de antelación. ¡No tenemos una bola de cristal!

Compañías 'low cost'

La llegada de las compañías 'low cost' no ha hecho mucho bien al sector, según relatan algunos de estos trabajadores. "De cara al pasajero Ryanair es un autobús con alas, y las aerolíneas de prestigio son hoteles voladores", describía una extrabajadora de la línea irlandesa en diarioazafata.com. "A nosotras, en las compañías tradicionales no nos hacen vender con unos objetivos mínimos ni lo convierten en nuestra principal misión, pero sí nos dan una pequeña comisión", explica una antigua trabajadora de Iberia. Ryanair ha replicado siempre que es falso que obliguen a unos mínimos de venta, aunque los trabajadores que han pasado por allí coincidan en señalarlo. "Nadie aguanta más de cuatro años en esas compañías", afirman desde los sindicatos de auxiliares.

El trabajo de azafata es más variado y complejo de lo que uno podría pensar. "En aviación de transporte hay poquísimos accidentes, pero muchísimos incidentes", precisa la veterana auxiliar de vuelo. "Todos los días pasan cosas, como por ejemplo que los pasajeros se pelean entre ellos, o les de una crisis de ansiedad, o se pongan enfermos", relata. "El avión es un mundo aparte, cerrado. El estar mucho tiempo en un sitio estrecho saca lo peor de cada persona y nosotras debemos aprender a sonreír a un tipo mientras le pedimos por favor a otro que sea sensato". Lo importante, coinciden varias de las profesionales consultadas es "tener mano izquierda y mucha psicología".

Las aerolineas españolas fijan una estatura mínima de 1,65. Los piercings y los tatuajes, incluso los más mínimos, están prohibidos

Sobre la fama que tiene su labor de estar supeditada a la estética, desde Hostess Air, aseguran que "ya no es una profesión de modelos, aunque el aspecto importa". Lo cierto es que todas las aerolineas españolas tienen una estatura mínima de 1,65. El argumento es que deben llegar bien a los compartimentos superiores. Los piercings y los tatuajes, incluso los más mínimos, están prohibidos. Ir maquillada es obligatorio y determinados peinados no están permitidos, por ejemplo llevar el pelo suelto por debajo de los hombros. "Nos moriremos con el ojo pintado", es el resumen de una de estas azafatas.

Y morirse parece un poco exagerado -la jubilación es a los sesenta años y pueden pasar a la 'reserva' con 55-, pero sufren una buena cantidad de enfermedades y siniestros laborales. "Durante las turbulencias todos están sentados menos nosotras. A veces salimos volando disparadas y es muy típico partirse los dos tobillos", explican. "También es habitual que te atropelle el carrito de la comida o que una compañera cierre el cajón y te pille los dedos. Todo es metálico y hace mucho daño", prosigue. Otro accidente "típico" es que un pasajero al que están ayudando a subir su maleta al 'rack' la suelte en el aire y les caiga a ellas encima.

Resfriado fatal

También padecen con frecuencia barotraumas. Esto es, sufren las consecuencias de las diferencias de presión, especialmente si la cabina no está perfectamente presurizada. Un resfriado para ellas es fatal, pues puede concluir con una perforación de tímpano. También padecen varices por estar de pie e hinchazón de tripa. Ahora, en el momento en el que son conscientes de que están embarazadas pueden pedir la baja, pero antes "había un elevadísimo número de abortos, algunos de ellos en pleno vuelo", según recuerda la veterana auxiliar. Otra secuela es el 'jet lag'. "¡Después de hacerte cinco 'américas' ya no sabes ni cómo te llamas ni en qué día vives ni dónde estás!".

Los cambios en sus tareas desde que emergieron las aerolíneas de bajo coste también incluyen la limpieza de las naves. Las mujeres de la limpieza van en momentos muy concretos a limpiar los baños, pero el recoger la suciedad general es cosa suya. "A mí me da ganas de poner un gran cartel que ponga: '¡señor, llévese sus kleenex usados, sus periódicos y cruce el cinturón cuando se vaya!". Porque ese será el final de su jornada. Dejar los cinturones otra vez colocados y listos para despegar de nuevo.

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