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"Di un paseo antes de las comidas para perder peso y esto es lo que pasó"

Judy Koutsky es una conocida experta en viajes que además lleva una estresante vida familiar. Tiene el reto de andar antes de cenar y comer. Te contamos qué ha pasado

Foto: Pasear antes de comer es muy bueno. (iStock)
Pasear antes de comer es muy bueno. (iStock)

"Soy una de esas personas a las que realmente le gusta ir a dar un buen paseo. He pasado la mayor parte de mi vida en Manhattan, recorriéndome todos sus rincones mientras andaba. Ahora que trabajo como guía de viajes, encuentro que caminar es la mejor manera de conocer bien un nuevo lugar. Cuando pidieron que asumiera el reto de pasear antes de cada comida lo acepté de inmediato, sintiéndome aliviada por lo fácil que iba a resultar", comenta Judy Koutsky en 'Prevention'.

Andar mejora el estado de ánimo y ayuda a mejorar la ansiedad. Así lo confirma un estudio publicado en la revista 'Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports', que asegura que un paseo después de comer puede ser la solución sencilla y económica para combatir la depresión y el estrés laboral. Incluso si lo hacemos después de cenar y antes de acostarnos nos ayudará con la digestión y mejorará la calidad del sueño. Pero, ¿y si camináramos antes, y no después, de comer?

Sal a pasear. (iStock)
Sal a pasear. (iStock)

Según un estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, caminar durante 30 minutos al día puede disminuir significativamente el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, reducir la presión arterial y la depresión incluso cuando son intervalos más cortos de tiempo. Además, otro estudio de la Universidad de Tennessee en EEUU descubrió que cuantos más pasos das, más probabilidades de tener un peso saludable.

Caminar ayudó a saciar mi apetito, incluso si hacía paseos cortos de 10 minutos

"Aunque la ciencia es menos específica cuando trata de referirse a caminar antes de las comidas, el avance en el tema es prometedor", comenta Ángel Planells, portavoz de la academia de Nutrición y Dietética de Washington. "Los estudios que existen se centran en cómo el apetito y el peso se ven afectados y se dan por la actividad antes de la comida. Depende de cada persona, pero lo he comprobado con mis clientes. Algunos comen en exceso después de moverse, mientras que otros tienen menos hambre y pierden peso", asegura.

Cambio de horario

"Antes de comenzar el experimiento tuve que ajustar mi agenda. Me había acostumbrado a llevar una rutina matutina, así que empezar con esto suponia madrugar aún más. Tuve que ajustar mi rutina a la hora de comer y dejar de dar un paseo después del almuerzo (algo que me ayudaba a no sentirme hinchada) y hacerlo antes. Pero bueno, este cambio fue bastante fácil", asegura Koutsky.

Comerlas es muy sano. (iStock)
Comerlas es muy sano. (iStock)

Comer verduras

"No me digáis por qué, pero empecé a desear comer verduras. Me sorprendió que caminar antes de la comida no me hizo tener más hambre. En realidad ayudó a saciar mi apetito, incluso los paseos cortos de 10 minutos. No sé si fueron las endorfinas o qué pero mi salud mental mejoró, inclinándome más a comer ensaladas o pollo con verduras", revela.

Actividad familiar

"Encontrar la manera de encajar un paseo antes de cenar no fue tan fácil. Normalmente es una locura intentar coordinar las actividades de los niños, terminar el trabajo, hacer la cena y dejar preparada la comida del día siguiente, por lo que añadir un actividad más era, a veces, desalentador. Además mis hijos siempre estaban hambrientos cuando llegaba a casa y dar un paseo era lo último que que querían hacer, se mostraban bastante reticentes.

Andar durante 30 minutos ayuda a disminuir el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, la presión arterial y la depresión

Pero lo convertimos en un juego: cada vez que lo hacíamos, uno de ellos podría alegir la ruta que seguiríamos por el barrio. Eso hizo que cada noche viéramos a algunos vecinos y compañeros de caminata, lo que nos hizo sentir parte de la comunidad. Nuestro paseo antes de cenar pronto se convirtió en un evento muy esperado en casa", confiesa.

Perder peso

"Aunque rara vez me perdí un paseo, mi peso no cambió. No me sorprende. Sigo una dieta equilibrada y saludable desde hace un año. No bebo alcohol, limito los carbohidratos refinados y trabajo mucho por lo que siento que tengo un buen peso. Antes daba tres paseos diarios y ahora solo hacía uno así que mi peso se mantuvo pero no adelgacé, tampoco era mi objetivo. Para ser honestos jamás he dicho que esta fuera una tarea para perder peso, sino una manera de tomar aire fresco, hacer vida familiar y mejorar el estrés, algo que conseguí", concluye.

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