Yemas crujientes y claras suaves y deliciosas

La forma de cocinar los huevos que los hace bajos en calorías (y ricos)

Si te sorprende su aspecto, su sabor y su textura te dejarán fascinado. Después de seguir esta receta, seguro que tú también acabarás compartiendo alguna foto

Foto: Fáciles de hacer y poco calóricos (Instragram)
Fáciles de hacer y poco calóricos (Instragram)

Fritos, revueltos, en tortilla, duros o escalfados, basta revisar las formas clásicas en las que se preparan los huevos para darse cuenta de su principal cualidad: no existe un producto más versátil en la cocina. Este alimento básico sirve para todo, tanto para los platos más tradicionales como para los más novedosos pasando por la repostería. Para más virtudes, son muy baratos y una fuente fundamental de proteínas. Por eso mismo, cocineros y nutricionistas subrayan que si hay un ingrediente que no debería faltar jamás en la nevera ese son, precisamente, los huevos.

A pesar de que se ha hecho de todo con ellos, un reciente fenómeno, muy difundido a través de las redes sociales, demuestra que siempre se puede hallar un método distinto que hasta ahora nadie había pensado. La moda parte del mundo anglosajón, donde los huevos son un ingrediente habitual del desayuno. Debido a que alimentan con solo mirarlos, son la principal tendencia hoy entre los devotos del ‘food porn’, como demuestra el hagstag #cloudeggs que está causando furor en Instagram.

Los huevos preparados con este método son relativamente bajos en calorías (unas 160)

Lo mejor, sin embargo, es la textura que obtiene el producto con este método, con claras particularmente crujientes y yemas suaves y deliciosas. Reuniendo pues, las instrucciones recogidas en diferentes blogs, te presentamos la mejor manera para llevar de la fotografía a la mesa estos huevos-nube o nubes de huevo.

La receta de los ‘cloud eggs’

El proceso es un poquito más elaborado que los métodos de siempre, pero no desesperes, ya que se trata de una técnica sencilla y en solo seis pasos que se puede realizar con los utensilios que todos tenemos en nuestra cocina.

1. Lo primero es separar las claras de las yemas. Para llevar a cabo esta operación existen múltiples posibilidades. Te ofrecemos tres: utilizando una espumadera sobre un bol, de manera que al verter el huevo, la yema quede en la superficie y la clara se quede en el fondo; cascando el huevo y pasando la yema de una a otra mitad de la cáscara para que la clara vaya cayendo poco a poco; por último, si quieres probar una forma diferente, puedes utilizar una botella de plástico vacía para “absorber” las yemas de las claras, tal y como puedes comprobar en este vídeo.

2. Añade una pizca de sal a las claras, para darles más sabor, y bátelas al punto de nieve como si fueras a preparar merengue.

3. Pon las claras en una fuente con papel de horno bañado con unas gotitas de aceite de oliva. Haz un pequeño hoyo en el centro de las mismas donde irán después las yemas. Si lo deseas, puedes utilizar también un molde para darles una forma particular.

4. Agrega los ingredientes que desees: trocitos de queso, jamón, tacos de beicon, pimentón, etc.

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5. Precalienta el horno a 230 grados y deja que se hagan las claras entre tres y cuatro minutos.

6. Saca las claras, coloca las yemas en los pequeños hoyos que has realizado previamente y vuelve a colocar los huevos en el horno durante dos minutos más antes de servirlos.

Los huevos cocinados de esta manera son relativamente bajos en calorías (solo unas 160). Los británicos suelen ponerlos en la primera comida o en el ‘brunch’ del fin de semana, pero las posibilidades son muchas, siendo, sin duda, una óptima alternativa para la cena y un buen truco para que los niños los disfruten.

Alma, Corazón, Vida

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