'¿HA LLEGADO YA LA BISAGRA?'

El cliente que siempre la lía en las farmacias y cómo lidiar con él

Entra y finge que sabe más que el propio farmacéutico. Arrasa con su sabiduría infinita. Aunque no lo parezca, hay muchos como él. Esta es la forma correcta de tratarle

Foto: Parece simpática, pero te va a dar mucha guerra. (iStock)
Parece simpática, pero te va a dar mucha guerra. (iStock)
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¿Cómo es la vida al otro lado del mostrador de una farmacia? ¿Cuáles son las peticiones más extrañas de los clientes? ¿Puede sobrevivir un farmacéutico a su día a día? Con el objetivo de responder a estas preguntas, Guillermo Navarro ha publicado '¿Ha llegado ya la bisagra?' (Ediciones Martínez Roca), en el que, con un tono muy divertido, analiza el día a día de este trabajador de cara al público. En el fragmento que reproducimos a continuación, el autor clasifica y define al cliente competidor. Aquí está el prospecto para su uso correcto.

Información para el usuario

Lea todo el prospecto detenidamente, porque contiene información importante para usted.

  • Conserve este prospecto,ya que puede que tenga que volver a leerlo.
  • Si tiene alguna duda, consulte a su médico o farmacéutico.
  • “Pues yo tengo un primo que consultó a a su farmacéutico y no te cuento lo que le pasó por no asustarte...”

Qué es

El cliente competidor actúa de forma progresiva contra los síntomas del resto de clientes competidores.

Su principal función es la de aglutinar todas las dolencias y enfermedades posibles en un solo organismo, el suyo, o, en su defecto, en el de su cuñado, primo o familiar más o menos remoto.

Cliente competidor. Modo de empleo

  • No combinar nunca con otro cliente competidor, si no quiere que la farmacia se colapse mientras deciden entre ellos quién está más enfermo.
  • Nunca reste importancia a sus dolencias: puede generar tres horas de anécdotas.
  • No haga porras con sus compañeros por ver qué cliente competidor gana. Es poco ético y, además, puede perder una ronda de cervezas.

Composición del cliente competidor

  • Espíritu ganador.
  • Sonrisa fanfarrona.
  • Interminable anecdotario.
  • Terrible historial médico.
  • Preocupante número de cuñados fallecidos.
  • Tendencia a asimilar los síntomas de otras personas con los de esos mismos cuñados fallecidos.

Hay quien tercia en la competición diciendo: “Pues tengo yo un cuñado, que en paz descanse...”

Posibles efectos secundarios

Frecuentes. Sensación de ya vivido constante, al haber oído las mismas historias cientos de veces; confundir el medicamento para el cliente competidor con el que habría que darle al primo de sus historias.

Poco frecuentes. Confiar en que menos de cinco minutos se vayan a rendir.

Raros. Terciar en la competición diciendo: “Pues tengo yo un cuñado, que en paz descanse...”

Alma, Corazón, Vida

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