Por qué los ingleses lo hacen mal

Cómo preparar el té perfecto para que mantenga todas sus propiedades

Un buena infusión no es solo la que tiene un buen sabor, sino también la que conserva mejor sus beneficios. En este sentido, seguir las pautas clásicas podría no ser la opción más óptima

Foto: Diferentes variedades y diferentes cualidades. (iStock)
Diferentes variedades y diferentes cualidades. (iStock)

Se ha hablado de sus cualidades antioxidantes, de cómo acelera el metabolismo para ayudar a la pérdida de peso, de cómo refuerza el sistema inmunitario o de sus capacidades para prevenir enfermedades hepáticas. A pesar de sus beneficios y de ser una bebida de moda entre aquellos más preocupados por su salud, el proceso de preparación del té se ha abordado sobre todo, desde una perspectiva cultural y no tanto desde cuál sería el proceso óptimo para que la bebida llegue a la taza repleta de todas sus cualidades.

En un artículo anterior hemos revisado un método para hacer el té según las costumbres más arraigadas en el Reino Unido. Hoy, sin embargo, queremos proponer una visión alternativa y novedosa que pone en duda dichos hábitos, y que resultará polémica para los más puristas.

Un buen té no es solo aquel que potencia el sabor o los aromas contenidos en las hojas, sino también el que mantiene inalteradas sus propiedades más benéficas. Veamos, por consiguiente, qué aspectos habría que tomar en consideración a la hora de elaborarlo.

Rompiendo prejuicios

La mayoría de productores señalan en las etiquetas de las cajas que se debería dejar el té en contacto con el agua caliente durante dos o tres minutos. Con este método, sin embargo, solo se extraerían alrededor de un 10% de sus beneficios.

El azúcar merma las cualidades de la infusión, contrarrestando los beneficios de la teanina y de los antioxidantes

Recientemente, el doctor Quan Vuong de la Universidad de Newcastle ha propuesto una solución alternativa para sacarle todo el partido a la bebida. Su método ha desatado la ira de los británicos, ya que según el especialista, para extraer, aislar y purificar los componentes presentes en el té negro y en el té verde de la mejor manera habría que recurrir a todo un tabú: el microondas. Siguiendo esta técnica se activarían un 80% de la cafeína, la teanina y los polífenoles presentes en el té, asegurando también que así se conseguirían los mejores resultados en lo que se refiere al sabor.

Según el investigador, bastaría seguir tres simples pasos:

  1. Poner agua caliente en una taza con una bolsita de té.
  2. Calentarlo en el microondas durante 30 segundos a una potencia media.
  3. Dejar reposar la bebida durante un minuto.

Para beneficiarse de la mejor manera de todas sus propiedades, Vuong aclara, por otro lado, que sería necesario beber, ni más ni menos, que tres tazas diarias.

No sugar, please

Ni los asiáticos ni buena parte de los ingleses son partidarios de añadir azúcar en la infusión. El motivo más esgrimido es que la bebida es amarga de por sí, y lo único que logra la blanca sustancia es aniquilar su sabor auténtico.

Las proteínas de la leche y de las bebidas de soja neutralizan los antioxidantes, reduciendo de manera muy significativa los beneficios del té

Desde el punto de vista de la salud, si bien el azúcar no cancela los beneficios presentes en el té, añadir algunas cucharadas acabará contrarrestando las propiedades que queremos sacar de la bebida. Si, por ejemplo, se recurre al té verde para acelerar el metabolismo como ayuda en un plan de adelgazamiento, con el azúcar se están añadiendo calorías innecesarias que van en sentido opuesto al propósito verdadero.

Por otro lado, los beneficios de la teanina y los antioxidantes de cara a la prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes contrastan con las consecuencias perjudiciales que el azúcar tiene para la aparición de tales afecciones.

¿Con o sin leche?

Fuera de Gran Bretaña no es común encontrar a muchos partidarios a la hora de mezclar el té y la leche. Si bien hay que aclarar que no se utiliza con cualquier variedad de la hierba, en el Reino Unido la costumbre llega a tal punto, que existen hasta dos escuelas diferenciadas: la de los que prefieren echar primero el té y luego la leche, y la de los que sostienen justo lo contrario.

Foto: iStock.
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Con todo, y desde el punto de vista de la salud, ¿quiénes tienen razón? ¿Los ingleses defensores de la mezcla, o el resto del mundo civilizado? Según un estudio publicado en 'The European Heart Journal' parece ser que son los británicos los se equivocan. Las proteínas contenidas tanto en la leche como en las bebidas de soja neutralizan en buena medida los antioxidantes, reduciendo de manera muy significativa los beneficios finales.

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