es hora de que sepas la verdad

Alimentos que comes creyendo que adelgazan y son sanos. Pero estás equivocado

Muchas veces caemos en el error de pensar que ciertos preparados son muy saludables cuando en realidad nos hacen más mal que bien. Aquí tienes diez ejemplos

Foto: Cuidado con los yogures: no todos te convienen. (iStock)
Cuidado con los yogures: no todos te convienen. (iStock)

Que un alimento parezca sano y que lo sea no es lo mismo. Muchas veces nos dejamos guiar por las creencias populares y por la publidad a veces engañosa de las empresas alimenticias. Caemos en el error de pensar que ciertos preparados son muy saludables cuando en realidad nos hacen más mal que bien. Unos cuantos ejemplos los encontramos en los zumos verdes, la leche de soja o las barritas de cereales. Parecen muy sanas y ecológicas, pero en realidad (la mayoría) son una bomba de azúcar que no te viene nada bien.

A este 'engaño' también contribuyen los supermercados, que están diseñados de forma estratégica para hacer que compres más. Algunas de sus estrategias de marketing pasan por colocar estratégicamente ciertos productos para que los compremos. Por eso, siempre que vamos a estos establecimientos identificamos sin problema todos los productos light, bajos en grasa, ecológicos… Y nosotros, que queremos cuidarnos, caemos en ellos y, lo que es peor, creemos que son supersanos porque así nos lo han hecho creer.

Ya es hora de que salgamos del error. A continuación tienes una serie de productos que deberías eliminar de tu lista de la compra o, como mínimo, reducir su consumo.

1) Bebidas sin lactosa con sabores

Has decidido no tomar leche de vaca por varios motivos: te sienta mal, eres vegetariano o crees que hay una opción más sana. Si eres te sientes identificado con la tercera opción lo más seguro es que hayas empezado a consumir “leche” vegetal. Y, amigo, no es la opción más saludable. Estos productos, como el “falso” chocolate dietético, no están pensados para cuidarnos más, sino para esquivar algo que nos viene mal (por ejemplo, la lactosa), bridándonos algo similar.

Los zumos parecen sanos, ecológicos y light, pero no es oro todo lo que reluce y, en este caso, no todo lo verde es saludable para el organismo

Si no tienes intolerancia a la leche de vaca, problemas de obesidad o algún diagnóstico médico no hay por qué dejar de consumirla, pues tiene proteínas e hidratos de carbono más valiosos para nuestro organismo y vitaminas del grupo A, B y D. Además, la lactosa, a no ser que tengas alergia, debe estar en tu dieta diaria.

2) Zumos verdes y de frutas

Parecen sanos, ecológicos y light, pero no es oro todo lo que reluce y, en este caso, no todo lo verde es sano. Aunque algunos son muy saludables y son ricos en nutrientes y proteínas, hay muchos otros que están repletos de azúcares. "No te sentarías y comerías cinco porciones de fruta a la vez. Así que, ¿por qué debes beberla?", asegura la nutricionista Karen Ansel.

Ojo, estos batidos pueden ser una comida saludable o una merienda, pero hay que controlar las porciones. Y, sobre todo, hay que evitar que sean envasados.

3) Alimentos sin grasa

La grasa ayuda al cuerpo a funcionar correctamente, por lo que los alimentos en los que ha sido eliminada por completo no son tan beneficiosos como piensas. Para que el sabor de estos alimentos sea parecido al original 'con grasa' normalmente le añaden sodio y azúcar, y contenidos químicos. No debemos olvidar que la grasa también cumple su función en la dieta: permite que nuestro organismo desarrolle sus funciones, absorbe importantes vitaminas y minerales, y regula las hormonas.

La clave no es la eliminación de todas las grasas, sino elegir las más saludables. Tenemos las saturadas (como la mantequilla) o las trans (incluidos los aceites vegetales parcialmente hidrogenados), ambas conocidas como 'grasas malas', ya que están vinculadas a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón. Asimismo, están las insaturadas (ácidos grasos omega-3), que se consideran grasas saludables para el corazón.

4) Cafés con añadidos

El café tiene muchos beneficios: mejora nuestra memoria o estado de ánimo, refuerza la salud cardiovascular, ayuda a perder peso porque activa el metabolismo e incluso reduce el riesgo de padecer diabetes. Pero si le añadimos ingredientes extras como azúcares, sacarinas, cremas dulces o potenciadores del sabor, nos estamos bebiendo un compuesto nada saludable.

Nos referimos a los frappucinos, a los cafés con leche preparados o al café moca. Solo un vaso de estas bebidas puede tener hasta 300 calorías, de las cuales la mayoría son de azúcares y grasas. En lugar de ello, la nutricionista Keri Gans aconseja que pidas un café solo con, si acaso, leche entera. Nada de leche desnatada ni cremas o leche de soja. Puedes añadir un sobrecito de azúcar o edulcorante.

5) Sushi

Saludable en teoría, no tanto en la práctica. Es cierto que el pescado crudo y las algas son ingredientes nutritivos y sanos ausentes en nuestra dieta habitual, pero cuando vamos a un restaurante oriental comemos demasiados hidratos de carbono, sobre todo porque todo está cargado de arroz. Comer muchas piezas de sushi con arroz es similar a comerte un bocadillo, ya que no te saciará mucho al no contener fibra ni proteínas.

Das de evitar los panes “multicereales”: muchos tienen azúcar, se fabrican con harinas procesadas y llevan un montón de aditivos nada sanos

6) Queso en lonchas

Nos referimos al “queso americano”, el de las típicas lonchas para sándwich que vienen en paquetes individuales. "La verdad es que el queso americano no es queso en absoluto", asegura Beth Warren, la dietista neoyorquina y autora de 'Living a Real Life With Real Food' (Skyhorse Publishing). Muchas veces, asegura la experta, se trata de un producto creado en fábrica similar al original pero que no es más que una mezcla de grasas y proteínas de suero de leche, sólidos, un poco de proteína de suero de leche, emulsionantes y colorantes de los alimentos.

7) Carnes procesadas

Las carnes procesadas como el tocino, las salchichas, algunos embutidos y las carnes frías pueden ser muy perjudiciales para la salud. Así lo confirma un estudio realizado en 2010 en la Universidad de Harvard, que detalla que su consumo aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca en un 42% y el de diabetes en casi un 20%. Eso sin contar con la cantidad de grasas no saludables que contienen estos alimentos y que aumentan nuestros niveles de colesterol malo. Además, las carnes procesadas también contienen nitrato de sodio, un aditivo químico que conserva el color de la carne, añade sabor y actúa como conservante, que diferentes investigaciones han vinculado con diversos tipos de cáncer.

8) Fruta deshidratada

Solo porque lleven en su nombre "fruta" no significa que sea sana. Esta variedad no es nada recomendable, incluso si no contiene azúcar añadido y está hecho de fruta fresca. La mayoría de preparados de fruta deshidratada están repletos de azúcar, calorías y carbohidratos que no necesitamos, según asegura la dietista Molly Kimball.

9) Yogures

A pesar de que el yogur está presente en muchas recetas sanas, no todos valen. En la sección de refrigerados de los supermercados encontramos una gran variedad. De todos ellos debemos evitar los que llevan demasiada azúcar, como los destinados a mejorar el tránsito intestinal o aquellos que tienen sabor a fruta. ¿Entonces? La dietista Tania Sanz lo tiene claro: si necesitas dulce para animarte, compra mejor yogures desnatados sin frutas dibujadas en el envase y añade plátano, mango o sandía de verdad, por ejemplo.

10) Pan de molde "integral" o "multicereal"

Cambiamos la bolsa de pan blanco por otro pan más oscuro y aparentemente integral, pensando que es mucho más sano. Pero, ojo, solo valen los que son "100% integral", es decir, aquellos que llevan cereales integrales que son los mismos que le dan al pan ese color oscuro tan característico.

También has de evitar los “multicereales”. Muchos tienen azúcar y agua entre sus ingredientes principales, se fabrican con harinas procesadas y llevan una gran cantidad de aditivos, que no son necesariamente malos, pero no son lo que andábamos buscando cuando dejamos la blancura del pan en pos de un producto menos industrial y más “puro”. Y, recuerda, ante la duda siempre es mejor es comprar el pan recién hecho en barras o roscos y no envasado.

Alma, Corazón, Vida

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