LSD en la oficina

La gente que se droga en el trabajo (y es muy bueno para la empresa)

Un número creciente de jóvenes profesionales asegura que tomar pequeñas dosis de ciertas drogas psicodélicas les hace mejorar el rendimiento laboral

Foto: Aquellos que tomen las microdosis se exponen a los “viajes” desagradables y síntomas similares a la psicosis. (iStock)
Aquellos que tomen las microdosis se exponen a los “viajes” desagradables y síntomas similares a la psicosis. (iStock)

Una pequeña dosis de LSD y listo para empezar a trabajar. Así comienza la jornada laboral de cada vez más trabajadores.

La alta competitividad que se vive en el ambiente laboral ha incrementado el uso de drogas y estimulantes para potenciar el rendimiento. Muchos buscan en estas sustancias milagro la panacea para combatir la fatiga y la falta de concentración, y, aunque todos nos imaginemos a Leonardo DiCaprio comprando acciones en medio del éxtasis, la realidad es bien distinta.

Las drogas en el origen del imperio tecnológico

Todo empezó en Silicon Valley, cuna del emprendimiento. La experimentación con los efectos del LSD de estrellas como Steve Jobs o Bill Gates ha favorecido el surgimiento de teorías que aseguran que la innovación tecnológica no habría sido posible sin la contracultura hippie y su relación con las drogas. Hoy en día, un número creciente de jóvenes profesionales asegura que tomar pequeñas dosis de ciertas drogas psicodélicas les hace mejorar el rendimiento en el trabajo, su creatividad y concentración. El dopaje, por tanto, ha dejado de estar vinculado exclusivamente al deporte.

La práctica, conocida como microdosificación, consiste en tomar cada pocos días cantidades minúsculas de drogas como el citado LSD, los hongos alucinógenos (psilobicina) o la mescalina (que se encuentra en el peyote). En pequeñas dosis, digamos una décima parte de la estándar (entre 10 y 20 gramos de LSD), los consumidores no experimentan un “viaje” que altere su conciencia, sino que dicen que sus habilidades para resolver problemas y su concentración mejoran, y, además, les relaja.

Tomar LSD u hongos alucinógenos se ha convertido en una rutina para algunos trabajadores. (iStock)
Tomar LSD u hongos alucinógenos se ha convertido en una rutina para algunos trabajadores. (iStock)

Los periodistas de 'Wired' hablaron con ingenieros de software, biólogos y matemáticos, que coinciden en que estas sustancias te dejam en un “estado fluido”, mejoran el pensamiento lateral (técnica para la resolución de problemas de manera imaginativa) y alientan la empatía en las relaciones personales.

Aunque se trata de un fenómeno ampliamente difundido en los medios de comunicación, científicos de la Universidad de Cambridge de los departamentos de Psiquiatría y Neuropsicología argumentan en 'The Conversation' que la falta de estudios sobre las microdosis hace imposible estimar sus efectos a largo plazo.

Uno de los pocos informes al respecto, realizado por la compañía alemana AOK en 2013, aseguraba que “para hacer frente al estrés laboral, cerca de un 5% de los trabajadores alemanes ingirieron en el último año drogas psicotrópicas o anfetaminas”.

La confianza en las drogas para hacer frente a la exigencia del trabajo puede, en última instancia, reducir nuestra salud y bienestar

Pero, cuidado, antes de salir a buscar a un camello de confianza, no está de más recordar que ingerir estas sustancias ilegales tiene sus riesgos. Según señalan los científicos de Cambridge, aquellos que tomen las microdosis se exponen a los “viajes” desagradables y síntomas similares a la psicosis. Además de poder acabar en la cárcel, tampoco se puede estar seguro de la calidad de las drogas, pues no hay controles establecidos.

Claro que hay alternativas

En este mundo cada vez más competitivo, es tentador optar por la vía rápida que nos ayude a lograr más, mejor y en menos tiempo. “Como sociedad debemos considerar las razones por las que las personas sanas optan por usar drogas en primer lugar”, señalan los expertos de la universidad británica. “La confianza en las tecnologías de mejora cognitiva para hacer frente a las exigentes condiciones de trabajo pueden, en última instancia, reducir nuestra salud y bienestar”, advierten, y, de paso, proponen como alternativas el ejercicio físico, la interacción social y una buena noche de sueño para mejorar nuestro rendimiento cognitivo.

Alma, Corazón, Vida

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