un cambio de hábitos

"Desayuné 3 huevos durante una semana y esto es lo que pasó"

Una joven ha decidido cambiar su rutina y tomar a primera hora de la mañana una buena cantidad de proteínas procedentes de este alimento de origen animal. Veamos qué le ocurrió

Foto: Una comida rica en proteínas, pero ¿recomendable? (iStock)
Una comida rica en proteínas, pero ¿recomendable? (iStock)

Los huevos son baratos, saludables y están ricos. Son fáciles de hacer, pero a veces vamos tan rápido en nuestro día a día que ni siquiera tenemos tiempo de encender la vitrocerámica. Esto es lo que le sucede a Stephanie Eckelkamp: "Siempre me han gustado los huevos, pero de lunes a viernes estoy tan ocupada que me da pereza hacerlos. Cada mañana hago malabares para llegar a tiempo al trabajo, cojo cualquier cosa para desayunar; una manzana, un plátano y salgo de casa".

La joven, cansada de esta rutina de prisas, quiso cambiar sus hábitos mañaneros: decidió desayunar tres huevos cada mañana durante una semana. Al no consumir proteínas en las primeras horas del día, luego tenía un "hambre voraz", y llegaba al almuerzo con ansiedad. ¿Por qué comer huevos y no otro alimento? "Son perfectos. No solo son ricos en proteínas, sino que tienen omega 3, que combate la inflamación, además de vitaminas D, E y B12. También contienen minerales como el selenio". A los beneficios evidentes para la salud se sumó el precio de los mismos, asequibles a casi todos los bolsillos.

Stephanie percibió cambios importantes en el hambre que experimentaba a lo largo de la mañana y una mejora en su estado mental y anímico

Stephanie sabía que su decisión iba a generar muchas críticas, ya que los huevos tienen muchos detractores que basan sus comentarios en el colesterol que contienen estos alimentos. La joven, no obstante, no se dejó influir porque estaba segura de su decisión: "Para ser honesta, no me creo las informaciones negativas. Aunque la Asociación Americana del Corazón solía recomendar no consumir más de 300 mg de colesterol al día, recientemente se publicó que la evidencia científica no era tan firme como se creía".

Los expertos, asegura, ahora dicen que el colesterol en la dieta no parece tener mucho efecto sobre el colesterol en la sangre, el tipo que realmente obstruye las arterias. Además, "los nutricionistas no se ponen de acuerdo sobre la cantidad de huevos que hay que tomar al día, por lo que el consumo de los mismos se convierte en una opción personal".

Al respecto, aunque los huevos son saludables, hay que optar siempre por la calidad. La diferencia que existe entre los mejores y los peores es de apenas unos céntimos de euro. Los frescos, obtenidos de gallinas criadas en buenas condiciones, poseen más sabor que los industriales, teniendo las yemas y las claras una composición mucho más consistente.

Para comprobar la frescura, existen diferentes trucos. El más conocido es el de sumergir el huevo en un vaso con agua fría y observar si flota. Si se queda en el fondo es que el producto es fresco, si se queda en la parte superior: mejor no consumirlo. Otra solución es simplemente agitarlo y ponerlo al lado de la oreja. Si el huevo hace un sonido parecido al de un chapoteo es que es viejo.

Asimismo, los detractores de los huevos se refieren a la temida salmonella, que se encuentra sobre todo en la cáscara del alimento, y es la consecuencia de que estos no hayan sido correctamente manipulados en su recolección o en su envasado. Cascar correctamente los huevos es una cosa muy seria: es importante que el impacto sea en la parte más gruesa del alimento, o si no el huevo se puede destrozar a la hora de abrirlo.

Una rutina con notables beneficios

Stephanie estaba segura de su decisión y fue a ello. Tenía clara una cosa: cocinar los huevos solo podía añadir un minuto o dos a su rutina de desayuno. Así que hizo lo siguiente: vertía los huevos sobre la sartén y añadía verduras orgánicas congeladas. ¿El resultado? "Los guisantes y el maíz añadieron una textura divertida al plato, y me proporcionaban la fibra que necesitaba". Otros días añadió aguacate y coliflor, que era "menos delicioso" pero igualmente sano.

Los huevos revueltos, asegura, los hacía en menos de cinco minutos. No se complicaba la vida: "Encendía el fuego, cascaba tres huevos, los echaba y los removía con un tenedor. Nada de lujos, solo añadía sal y pimienta. Y, ¿adivináis qué? Estaban riquísimos".

Tras una semana con esta rutina, la joven asegura que aunque pueda parecer aburrido tomar lo mismo para desayunar, al final es "reconfortante"

Al cabo de unos días, la joven comenzó a experimentar ciertos cambios. Antes, recordemos, solo desayunaba fruta, es decir, su primera comida del día no incluía apenas proteína, lo que la hacía estar hambrienta a lo largo de la mañana. "A las 10:00 ya me sonaban las tripas. Con mi nueva rutina de tres huevos diarios, sin embargo, estaba consumiendo al menos 21 gramos de proteína diaria, así que era capaz de mantener el monstruo del hambre tranquilo hasta las 12:00". Además de controlar el hambre y la ansiedad, Stephanie percibió cambios importantes en su estado mental y anímico: "Desayunar así hizo maravillas en mi capacidad para concentrarme en todo, e hizo que no estuviera constantemente rellenando mi taza de café o pensando en el hambre que tenía".

Un desayuno recomendable

Tras una semana con esta rutina, la joven asegura que no se arrepiente de nada y que, al contrario, se la recomienda a todo el mundo. Afirma que aunque pueda parecer aburrido tomar siempre lo mismo, al final "es reconfortante, porque no tienes que pensar qué hacerte para desayunar". Además, así se veía obligada a sentarse al menos 10 minutos a desayunar, tranquilamente, lo que le cambió la actitud durante todo el día: "Me dio un momento para relajarme y prepararme mentalmente para el día".

¿Mantendrá el hábito? "Sí, probablemente siga comiendo huevos la mayoría de mis mañanas. Al menos hasta que descubran que los helados de chocolate son el secreto de la longevidad; en ese caso tendré que pasarme a ello... todo por la ciencia".

Como hemos visto, y como detalla Stephanie, el consumo de huevos proporciona una asequible e idónea forma de aportar proteínas al organismo, que supone una valiosa contribución a la fortaleza muscular como fuente de energía y además promueve la sensación de saciedad. Al respecto, la revista 'Nutrition Today' revisó análisis de más de 25 estudios sobre proteínas y concluyó que las naturales y de alta calidad presentes en los huevos contribuyen a la fuerza, la potencia y la energía de nuestro organismo de diversas formas.

Aportan energía sostenida porque no provoca un aumento en el azúcar en sangre o en los niveles de insulina. Y en cuanto a la fuerza muscular, su ingestión influye en la masa y función en personas de todas las edades. Un solo huevo proporciona más de seis gramos de proteínas (el 13% de lo recomendable), que puede ayudar a la gente a reforzar y preservar su masa muscular, o al menos a prevenir en ancianos su pérdida.

Alma, Corazón, Vida

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