recortes de la crisis

Soy médico jubilado y no llego a fin de mes

Obligados a dejar su puesto a los 65 años desde 2013, los médicos descubren que sin disponer de esos años extra no les salen las cuentas y se les vacía la hucha

Foto: Un médico toma la tensión a una paciente. (iStock)
Un médico toma la tensión a una paciente. (iStock)

"La masacre" comenzó en 2013. Hasta esa fecha, los médicos españoles contaban con cinco años de prórroga casi segura, hasta los 70 años, para jubilarse. Pero desde esa fecha les empezaron a mandar "auténticas cartas de despido, muy frías y desagradables", algunas 24 horas después de cumplir los 65 años. El sistema sanitario perdió su experiencia y conocimientos. Y ellos, además, más del 50% de sus nóminas. "Algunos habían jugado de manera imprudente con el dinero en la creencia de que les quedaban varios años de ejercicio y para ellos fue el doble de trágico", explica el doctor Eduardo García.

G. L., cirujano en el Ramón y Cajal, fue uno de esos profesionales despedidos de la noche a la mañana. Tiene cuatro meses para recoger sus cosas. "A algunos no les dieron tanto tiempo, es verdad", concede, antes de explicar que, por de pronto, ya ha tenido que "poner a la venta un piso porque no me salen los números". El dóctor, de 65 años cumplidos en enero, asegura que va a pasar "de tener una categoría y un sueldo a cobrar una miseria al mes de 1850 euros". G.L. reconoce que para mucha gente esa cantidad "no es ni mucho menos una miseria, pero si la comparas con lo que pueden ganar los payasos indocumentados de los políticos, que nadie los obliga a jubilarse, te hierve la sangre". Los médicos en activo en España son los que menos cobran de toda Europa, "incluidos Portugal y Grecia", puntualiza el doctor García.

El doctor ha tenido que poner un piso en venta porque tiene "que adaptar" su economía "a la realidad" y si no no le "salen los números"

José Luis Larrea tiene concierto en el Auditorio Nacional. No, no es que asista como espectador, sino que el coro al que dedica sus días de jubilado "empobrecido", canta a Verdi. "Es un coro de gente mayor, pero importante", dice este cirujano cardíaco de La Paz. "Después de 41 años de servicio me quedo de golpe con menos del 50% de mi sueldo", explica con buen talante este hombre de 65 años. "A mi me hicieron el reconocimiento médico preceptivo y me concedieron la prórroga...¡Me la denegaron justo cuando cumplí 65 años, que es cuando me hacía falta, qué cachondos!".

Larrea no fue uno de los 41 profesionales a los que se convocó para que un auxiliar les diera una carta de despido breve "e indigna". Eso fue un poco antes de que él recibiera la suya. En esas cartas, todas denegatorias de la prórroga, se les explicaba que ya no eran útiles. Detrás de esas jubilaciones forzosas masivas (fueron simultáneas en casi todas las comunidades y afectaron a miles de facultativos) se escondían, sin ocultarse demasiado, motivos económicos puros y duros: esos profesionales eran, por antiguedad, los que tenían nóminas más altas.

Caridad médica

"Con lo que yo ganaba ahora pagan a dos que trabajan en lo que les digan y si es necesario pasan la fregona por las tardes", ironiza L., que no niega, con una expresión muy coloquial, que algunos de sus colegas "se llevaban años rascando el guindo, pero no somos todos iguales". "No somos insustituibles, pero sí muy útiles. Hay maneras de medir caso a caso a cada uno", insiste este veterano doctor, que reivindica el "bagaje y una experiencia que tiene un inmenso valor en términos de evitar daño al paciente y ahorrar costes con diagnósticos y actuaciones adecuadas".

El Colegio de Médicos es sensible a esta indignación y ha mediado para que se mitigue. En algunos casos, como el del doctor García Ferrando, en la Comunidad Valenciana, ha recuperado su plaza tras litigar en los tribunales.Pero para los casos más desesperados, a través de la Fundación para Protección Social, un patronato fundado en 1917 y sostenido a través de las cuotas de los colegios de médicos, se ofrecen becas económicas, ayudas de 1.184 euros a los médicos jubilados cuyas “situaciones económicas difíciles” así lo aconsejen. El año pasado el patronato concedió 888 becas de estas características a facultativos jubilados que acreditasen una situación de gran necesidad.

El Patronato de Huérfanos del Colegio de Médicos mantiene a casi 900 jubilados con una beca de mil euros por "su difícil situación económica"

El Doctor Martínez, jubilado hace dos años, precisa que aunque la pensión sea alta "es imposible mantener la misma vida que cuando se está en activo". En su caso asegura que se ha "depauperado" hasta el punto de "cambiar la lista de la compra". Una observación sobre los hábitos del día a día a la que se apunta Larrea: "Yo antes no miraba como iba la cuenta, ya suponía que había dinero. Ahora, sin embargo, tengo que ir con tiento porque si no no llego a fin de mes". En opinión de este doctor "otros sectores de funcionarios notan menos la reducción entre sus nóminas y su pensión". "En lo que más se nota es que ya no te queda capacidad de ahorro, y en eso coincido con otros médicos jubilados amigos. Todos lo hemos notado".

"La mayoría de los médicos no son conscientes de la situación en la que quedarán a la jubilación y no toman las medidas necesarias para afrontar esas pérdidas", resumen desde la vocalía de médicos jubilados de su colegio profesional. De hecho, en las elecciones a este órgano, ese fue uno de los puntos de debate entre las distintas candidaturas: "La adaptación del jubilado a otra realidad económica que, en el mejor de los casos, supondrá una rebaja del 35% de su sueldo".

Cero esfuerzo

La realidad, de todos modos, "es compleja en el mundo médico, porque es de los pocos sitios de la administración en que puedes estar a Pepsi por las mañanas y a Coca Cola por las tardes", explica otro doctor que sí pudo agotar su prórroga y jubilarse a los 70 años: "Lo que quiero decir es que las circunstancias de cada uno, de si le funciona su consulta privada o no, es muy relevante para entender la situación de cada cual. Es un tema complejo y hay gente que en lo público cobraba su nómina y le dedicaba cero esfuerzo". Paradójicamente, los más perjudicados por las jubilaciones forzosas han sido aquellos que dedicaron el grueso o la totalidad de su dedicación a lo público. "Se llenan la boca con la defensa de la sanidad y les importa un bledo", concluye G. L.

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