Seguro que no se te había ocurrido

El truco más simple e ingenioso para adelgazar (y funciona)

No es una dieta ni un plan de ejercicios. Es un simple gesto que te ayudará a que consumas menores cantidades de alimentos

Foto: Una sugerencia que deberías tener muy en cuenta. (iStock)
Una sugerencia que deberías tener muy en cuenta. (iStock)

Las propuestas para mejorar la figura son hoy en día infinitas. Las más obvias pasan por realizar cambios en la dieta y quemar calorías a través del ejercicio, sin embargo, existen también pequeñas modificaciones en los hábitos de todos los días que pueden echarnos una mano para rebajar algún kilo que sobra.

Hay que reconocer, con todo, que el negocio de la pérdida de peso tiende cada vez a volverse más sofisticado, con alimentos, planes completos e incluso asesoramiento psicológico que transforman este propósito en algo muy elaborado. La excesiva complejidad de estos programas puede ser, de hecho, la causa que lleve a muchos a tirar la toalla. Quizás por ello alguien ha decidido pensar al revés para hallar algún truco extremadamente sencillo, y en parte obvio, que la mayoría estábamos pasando por alto.

El secreto está en tus manos

Esa persona es Brandon Nguyen, coach y coautor del blog 'Chill Pill' quien ha compartido su idea en un hilo de la popular página de conocimiento colectivo ‘Quora’.

Si es complicado comer menos, ¿por qué no hacemos que lo difícil sea simplemente comer? Algo así ha debido de pensar este blogger que nos sugiere una solución que “quizás sea difícil de hacer en cada comida, pero que se puede probar antes en la cena, momento en el que tendemos a comer más”.

Se intenta con este truco que sea más difícil llevar los alimentos a la boca, así como dar tiempo al estómago para que diga "basta" al cerebro

Te estarás preguntando en qué consiste esta genialidad. He aquí el secreto: come utilizando siempre tu mano no dominante. Es decir, si eres diestro come con tu mano izquierda, si eres zurdo, come con tu mano derecha.

Con esta acción se pretenden conseguir dos cosas: por una parte que al resultar más frustrante la operación para llevar los alimentos a la boca tendamos, automáticamente, a ingerir menos cantidades. Por otra, que al tardar mucho más realizando el proceso, demos una oportunidad a nuestro estómago para que mande una señal de que ya estamos llenos. Sobra recordar que ingerir alimentos rápidamente nos lleva a consumir muchas calorías antes de que se despierte en nosotros la sensación de saciedad que dice a nuestro cerebro basta. Este es uno de los motivos por el que los especialistas recomiendan también masticar lentamente y de manera repetida.

En realidad, este truco ya fue propuesto hace algunos años por un grupo de investigadores de los Estados Unidos cuyos resultados se publicaron en la revista ‘Personality and Social Psychology Bulletin’. Estos expertos de la Universidad de Southern California realizaron un curioso experimento. Se les dio a 98 cinéfilos un cubo de palomitas. Algunos de los contenedores tenían palomitas recién hechas, otros llevaban palomitas frías y húmedas preparadas hace una semana. Los espectadores de cine que se declaraban adeptos a las palomitas acababan comiendo siempre las mismas cantidades, ya fuera que estuvieran recién hechas o que se hubieran puesto rancias. Si a un grupo particular se le forzaba, sin embargo, a comer con la mano no dominante, este acababa tomando menos cantidades que aquellos que lo hacían con su mano habitual.

Una sugerencia más

Quizás sea poco realista confiar un completo programa de perdida de peso a un simple truco, por original que este sea, pero estos consejos siempre pueden funcionar como otra ayuda más. ¿Quieres conocer otro truco para perder peso extraído del mismo blog? Observa entonces la siguiente imagen.

Piensa ahora que los círculos negros son comida (ambos tienen la misma circunferencia) y los blancos son un plato. Con esta ilustración esquemática resulta fácil comprender que si ponemos la misma cantidad de alimentos en un contenedor más pequeño a nuestro cerebro le parecerá que tiene delante un suculento banquete. En definitiva, además de hacer dieta y ejercicio, no es mala idea condicionar nuestra mente a través de estas ingeniosas soluciones.

Alma, Corazón, Vida

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