tan cómodo y tan poco higiénico

El riesgo para tu salud de llevar puesto el pijama

¿Te has parado a pensar cada cuánto tiempo lavas esta prenda? Después de leer lo que dicen los expertos lo harás con más frecuencia

Foto: Toda una segunda piel. (iStock)
Toda una segunda piel. (iStock)

Nuestro hogar es ese espacio donde no le tenemos que rendir cuentas a nadie. Pasamos horas obligados a aparentar ante los demás con nuestra ropa y nuestra imagen. Se entiende, pues, que cuando llegamos a casa, lo que deseamos es estar cómodos, dejando de lado cualquier preocupación por nuestro aspecto y dando pie a nuestros más oscuros anhelos de relax y vaguería.

Otorgarse el privilegio del descuido puede ser toda una dicha, e incluso una sana manera de limpiar la mente de preocupaciones. Pero como todo en esta vida, estos caprichos hay realizarlos con mesura y no caer así en el pecado capital de la pereza.

El pijama es el símbolo por excelencia del descuido doméstico. La mayoría de las personas no disponen de más de dos o tres en su armario, guardando, como máximo, un conjunto exclusivo para estar aparentes cuando reciben una visita del médico. Sin embargo, incluso cuando tenemos todo un catálogo para elegir, siempre está ahí ese pijama favorito al que recurrimos como una segunda piel.

Todos tenemos microorganismos en nuestra piel y en nuestros intestinos. Si llegan a ciertas partes de nuestro cuerpo pueden causar problemas

Tiramos a la lavadora todos los días la ropa de calle que hemos llevado puesta durante la jornada, pero con el pijama, esa norma no se cumple. La profesora Sally Bloomfeld, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine desvela qué se oculta tras esa omisión de la higiene que cometemos y con la que en parte muchos disfrutan.

Amenazas de andar por casa

“De nuestra piel se desprenden muchas células todo el tiempo”, afirma esta experta. “Todos portamos microorganismos en nuestra piel y en nuestros intestinos que no suelen ser perjudiciales, pero si llegan a ciertas partes de nuestro cuerpo pueden causarnos problemas”.

El pijama se transforma así en la vía que permite su desplazamiento por nuestro cuerpo, y la amenaza puede ser menos baladí de lo que aparenta: “Muchos portamos la bacteria del estafilococo, que puede generar infecciones si penetra en cortes y heridas. Todos tenemos también la bacteria del E.Coli en nuestros intestinos”.

Los hombres metían el pijama en la lavadora solo una vez cada dos semanas, mientras ellas lo podían utilizar hasta diecisiete días seguidos

Diversos problemas en la piel pueden estar provocados por estos microorganismos. De entre ellos el más preocupante es el SARM, una cepa del estafilococo particularmente peligrosa y difícil de tratar ya que es resistente a la penicilina y la meticilina. Si bien una colonia de SARM en individuos sanos no suelen tener consecuencias, ciertas infecciones causadas por la bacteria pueden ser particularmente graves.

Según Bloomfeld, dichas bacterias pueden entrar también en el tracto urinario causando cistitis, una inflamación aguda de la vejiga que afecta sobre todo a las mujeres, y que se manifiesta en síntomas como la necesidad urgente de orinar, quemazón en la uretra y dolor al orinar o en las relaciones sexuales.

Usos y costumbres del pijama

La empresa de colchones Ergoflex realizó un estudio entre la población del Reino Unido para indagar sobre el verdadero uso que se le daba al pijama. Con una muestra de 2.410 parejas, con individuos comprendidos entre los 18 y los 30 años, los resultados sobre el empleo este atuendo tan hogareño fueron sorprendentes. Vistos los riesgos de los que hablamos, merece la pena replantearse ciertos hábitos.

Según dicho trabajo, los hombres británicos metían el pijama en la lavadora solo una vez cada dos semanas, y en el caso de ellas el número de jornadas que podían vestir un mismo pijama llegaba hasta los diecisiete días.

Aunque lo laves, si lo has llevado puesto dos semanas, la limpieza no será tan higiénica ya que los microbios se habrán acumulado

Las razones para lavar tan pocas veces la indumentaria van desde la excusa de que solo se utilizaba para dormir hasta echar la culpa a la pareja por no poner la lavadora, pasando por no tener pijamas suficientes en el armario para cambiarlos, que el pijama no olía a sucio o que la pareja no se quejaba.

En el caso de las mujeres los modelos más utilizados eran los pijamas de dos piezas (38%), mientras que un 28% declaraba dormir solo en ropa interior. Entre los hombres colocarse entre las sábanas en calzoncillos era la tónica (38%). El 35% prefería utilizar exclusivamente el pantalón del pijama, o unos ‘shorts’, mientras que el atuendo de dos piezas era el preferido por el 19%.

Foto: iStock.
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Bloomfeld es clara y recomienda meter el pijama en la lavadora por lo menos una vez a la semana: “Con el lavado se deberían eliminar la mayor parte de los microbios, pero si lo has llevado puesto durante quince días, la limpieza no será tan higiénica ya que estos se habrán acumulado”. Elegir los programas adecuados es también fundamental ya que “cuando metes tu pijama en la lavadora, si está fuertemente contaminado por gérmenes, estos se pueden transferir a otras prendas”. De esta manera los microbios se pueden incluso difundir entre varios miembros de la familia, siendo especialmente peligroso que acaben en piezas que están en íntimo contacto con la piel, como es el caso de la lencería o de la ropa interior.

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