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El error garrafal que cometes al preparar té

Uno de los mayores expertos en el tema, Willian Gorman, ha revelado la clásica metedura de pata que la mayoría hace al preparar esta infusión

Foto: Parecía fácil hacerse un té, pero no lo es. (iStock)
Parecía fácil hacerse un té, pero no lo es. (iStock)

Llevas toda la vida haciendo mal el , y tú sin saberlo. No nos referimos a las bolsitas de supermercado que introduces en una taza con agua hirviendo, sino al té de verdad. Uno de los mayores expertos en el tema, Willian Gorman, presidente de la Tea and Infusions Association, ha revelado el clásico error que la mayoría comete al hacer esta infusión.

Gorman es claro: no se puede hervir la tetera más de una vez, ya que estropearás el sabor del mismo. Es decir, que si haces suficiente té por la mañana para que te dure durante todo el día, no debes calentar el samovar antes de servirte, pues solo debe hervirse una vez.

El gurú asegura en 'The Telegraph' que "normalmente, cuando el té se enfría, la gente vuelve a calentar el hervidor y se sirven otra taza. Pero haciendo esto solo consiguen una bebida insípida. Necesitas agua limpia y nueva para tener una buena taza. Si lo hierves, sacas todo el oxígeno y nitrógeno".

No se puede hervir la tetera más de una vez, ya que así solo estropearás el sabor del mismo y tendrás como resultado una infusión insípida

¿Entonces? Lo mejor es utilizar el microondas "durante 15 a 20 segundos". Cuando haces té en el microondas "lo que en realidad estás haciendo, desde un punto de vista científico, es simplemente mover las moléculas alrededor y elevar la temperatura del líquido. Todo ello no afecta al sabor en absoluto".

Una bebida con historia

La historia del té es más antigua incluso que la del café o el chocolate. Cuenta la leyenda que en el año 2737 a.C. el emperador de la mitología china Shen Nung, deseoso de cuidar su salud, había ordenado hervir el agua antes de beberla. El recipiente estaba cerca de un arbusto, el 'Camellia thea', del que cayeron unas hojas que se habían secado. El aroma que dieron a la infusión gustó tantó al emperador que no dudo en incluir la bebida en un libro de medicina ('Pen Ts'ao').

Dejando a un lado los mitos, hay evidencias de que el té se popularizó entre la nobleza y los monjes budistas chinos en el siglo III a.C. Estos lo bebían por sus propiedades medicinales. La infusión no llegó a Occidente hasta el año 1610, año en el que la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales trajo a Amsterdam un barco cargado con la planta. Con el paso de los años, su consumo se fue extendiendo en Europa, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se hizo popular.

El té negro es el que más consumimos en la actualidad, pero como explica Harold McGee en su libro 'La cocina y los alimentos' (Debate), hasta finales del siglo XIX todo el té que se vendía era chino, pero cuando el país empezó a resistirse a la práctica británica de pagar su cara afición a la bebida con opio, los ingleses intensificaron la producción de té en sus colonias, sobre todo en la India.

Cómo hacer té paso a paso

1. Preparar la tetera y las tazas

Para hacer té de verdad hay que utilizar una tetera. Las mejores son las clásicas de cerámica o porcelana. Las de plata conservan poco el calor. Nunca hay que lavar el interior de la tetera; el poso del tanino es básico para dar cuerpo a las nuevas infusiones.

2. Calentar el agua

Hay que calentar tanta agua como tazas vayan a servirse en una 'kettle' (eléctrica o convenional) o cualquier olla, y calentarla hasta que hierva. Para otros tipos de té es mejor retirar el agua antes, pero, según Chudasama, el té negro se prepara mejor con agua hirviendo.

Para hacer té de verdad hay que utilizar una tetera. Las mejores son las clásicas de cerámica o porcelana. Las de plata conservan poco el calor

3. Realiza la infusión

Cuando el agua este lista, debemos añadir a la tetera una cucharadita de té por persona más una (“para la tetera”). También podemos calcular el asunto de forma más científica, echando dos gramos de té por cada 100 ml de agua. A los verdaderos amantes del té les gusta la infusión cada vez más fuerte.

4. Déjalo reposar

Una vez hayas echado el té, vierte un poco del agua con la que vas a preparar la infusión, remueve bien y añade el resto del agua. Tapa la tetera y déjala reposar de cinco a tres minutos. Después, sírvelo.

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