¿El peor empleo del mundo?

Un camarero revela cómo es la vida en un crucero de ricos

Muchos sueñan con embarcarse en uno, pero como pasajeros. ¿Qué sucede, sin embargo, con la tripulación? Un empleado confiesa todo lo que ocurre bajo la cubierta

Foto: No todo es tan paradisiaco. (iStock)
No todo es tan paradisiaco. (iStock)

La industria de los cruceros está en auge en todas las partes del mundo. El atractivo de este fenómeno va más allá del interés para los turistas, y llega también a aquellas personas que buscan una oportunidad de empleo que no hallan en su propio país.

Camareros, cocineros, limpiadores... Cualquiera de estos barcos de proporciones descomunales es una auténtica ciudad flotante repleta de posibilidades laborales. Pasar seis meses en un entorno paradisaco suena muy bien, ¿pero es oro todo lo que reluce?

A no ser que seas un artista, si vienes del primer mundo no hay motivo para trabajar en un crucero. Te niegan la más mínima dignidad

Brian David Bruns asegura que es el único camarero americano que ha conseguido cumplir todo su tiempo de contrato en la compañía para la que trabajó. Tres libros superventas publicados por él, 'Cruise Confidential', ‘Ship for Brains’ y ‘Unsinkable Mister Brown’, explican los porqués con un toque de humor. Recientemente, Bruns ha contado a 'The Bussiness Insider' más detalles sobre aquello que se oculta tras las cubiertas de los barcos y que los pasajeros ignoran por completo.

El horario laboral es extenuante

Bruns no tenía experiencia en este mundo. Su intención era estar con su novia, que trabajaba en un crucero y que le enchufó para hacer una entrevista. La compañía para la que se presentó como candidato dudaba de sus posibilidades, ya que ningún camarero americano había conseguido finalizar un periodo de contratación. Declara el joven a ‘Job Monkey’ que: “A no ser que seas un artista, no hay ningún motivo para trabajar en un crucero si provienes de un país del primer mundo. Te pagan por debajo del salario mínimo, y te niegan la más mínima dignidad”. La mayoría de los ingresos provienen, de hecho, de las propinas. Bruns tenía además otra lacra: fumaba, todo un condicionante que le obligaría a tener que dejar su adicción.

Solo tienes que correr: fin de la historia. Al final te sientes como si hubieras sobrevivido a una batalla

"Me dijeron: 'te daremos la oportunidad de fallar'. No me explicaron el porqué, aunque supuse que se debía a que el dinero iba a ser una mierda. De hecho lo era. Lo que no me esperaba es que me iba a tirar trabajando al menos ochenta horas semanales, a veces hasta cien". En una entrevista a ‘ABC News’ añade que tamaña carga de trabajo podría prolongarse durante 15 semanas seguidas.

Existen, además, jerarquías muy marcadas entre la tripulación. El capitán y los oficiales del barco reciben mejores comidas, mejor alcohol, mejores camarotes y más tiempo libre, y no se comunican con el personal que está un escalón por debajo. La propia geografía del barco determina el lugar que cada uno ocupa: "Por lo que se refiere al estatus, hay una representación muy física de él dependiendo del lugar en el que vivas. Cuanto más abajo estés, menor es tu rango”.

El trabajo es muy exigente

Si siempre es complicado adaptarse a un nuevo trabajo, las dificultades se acentúan cuando toca aclimatarse a un nuevo entorno, como el de un crucero. El mayor condicionante en este caso es que, además, no existe tiempo efectivo para realizar esa transición poco a poco.

Acabé bebiendo abundantes cantidades de alcohol. Podía ingerir media botella de ron sin darme cuenta

Los camareros pueden estar atendiendo a veinte y hasta treinta comensales al mismo tiempo. En estos barcos los espacios son inmensos y la cocina puede encontrarse a 100 metros de distancia de una mesa.

"Solo tienes que correr: fin de la historia. Al final te sientes como si hubieras sobrevivido a una batalla... Ese es el motivo por el que muchas personas se vienen abajo cuando acaban sus contratos".

Se bebe mucho

Los altos niveles de estrés empujan a los empleados a servirse de compensaciones inmediatas para premiar el esfuerzo diario y sobrellevar las duras condiciones de un crucero. En muchas ocasiones son las propias empresas las que facilitan el acceso al alcohol como recompensa.

Brian David Bruns en una entrevista para 'ABC News'
Brian David Bruns en una entrevista para 'ABC News'

El problema es que se puede caer en una espiral de consumo desenfrenado: "Lo haces cada noche, y de repente una cerveza no basta para relajarte. Sin darte cuenta, empiezas a necesitar chupitos, y después el cuerpo te pide todavía más. Acabé bebiendo abundantes cantidades de alcohol. Podía ingerir media botella de ron sin darme cuenta".

Los empleados se lían entre ellos

Si toda tu existencia se basa en el trabajo, tu vida afectiva se somete a tu ocupación. Brans asegura que como él se había "alistado" en el crucero para estar con su chica, no participaba en tales enredos, pero reconoce que: "todo el mundo salía con todo el mundo". El tiempo limitado que los trabajadores pasan en los barcos hace que todo se viva de manera muy intensa y sea importante guardar para ellos fuertes recuerdos: "Haces amistades en un santiamén, porque la gente se va también más rápido que nunca".

Como camarero tenía la fortuna de disfrutar de cinco horas de sueño por la noche

Por este motivo, el mito de que el personal tiene frecuentes "affaires" con los pasajeros cae por su propio peso. No es necesario arriesgarse a que te despidan por un romance no permitido, cuando todos tus compañeros se encuentran muy abiertos al amor.

La vida, sin embargo, no es tan social como parece y el sentimiento de soledad está a veces muy vivo: "Cada semana cincuenta miembros de la tripulación se van y cincuenta entran. En un par de meses todos los que conocías se han marchado. Te toca soportar este tormento hasta que no puedes más, o hasta que tu contrato se acaba".

Los camarotes son minúsculos

Bruns cuenta en 'Cruise Confidential' que vivía en un horrendo habitáculo, seis metros por debajo del nivel del mar, con un continuo sonido de vibraciones metálicas de fondo. El personal vive hacinado en habitaciones muy pequeñas y los compañeros de cuarto cambian con frecuencia: "Puedes ir al restaurante, volver, y si la cortina está echada, la persona que está allí puede no ser tu anterior compañero". No parece, con todo, un factor al que la propia plantilla dé demasiada relevancia, ya que el tiempo que se pasa allí es muy escaso. Afirma Bruns a ‘Job Monkey’ que: “Como camarero tenía la fortuna de disfrutar de cinco horas de sueño por la noche”.

No obstante, el espacio reducido, provoca problemas significativos: "Imagínate los ejercicios de gimnasia que tienes que hacer cuando tu compañero y tú tenéis que estar listos al mismo tiempo”.

Los compañeros provienen de todas partes del planeta. Cuenta Bruns que, de hecho, los empleados ven mucho mundo, pero no porque se desplacen por él, sino porque el globo entero visita de alguna manera el barco. Ante tal multiculturalidad ciertos temas se vuelven espinosos: " Se supone que no debes hablar de política ni mencionar la religión, aunque al final, estos son los temas de conversación de todo el mundo".

Alma, Corazón, Vida

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