da los BUENOS DÍAS más a menudo

Dije 'hola' durante diez días a diez personas. Esto es lo que pasó

El saludo favorece las relaciones interpersonales: nos hace más conscientes de las personas que nos rodean y mejora la autoestima de quien lo recibe

Foto: El saludo favorece las relaciones interpersonales. (iStock)
El saludo favorece las relaciones interpersonales. (iStock)

La RAE tiene nueve definiciones para el verbo 'saludar'. Todas hacen énfasis en el respeto, la benevolencia o la cortesía del acto y, sin embargo, ninguna revela una verdad escondida: por muy baladí e insignificante que parezca, saludar es bueno para la salud.

Una mirada, una leve inclinación de cabeza, un apretón de manos, dos besos o un simple 'buenos días'. Dependiendo de cómo lo expresemos, será entendido como un ademán de cercanía -para mejorar relaciones afectivas- o un mero gesto de cortesía y buenas costumbres. También puede convertirse en un símbolo de identidad de un grupo y una demostración de pertenencia al mismo: “Alzad vuestros puños, camaradas”.

Saludar a diario es el equivalente a respirar profundamente para disminuir el estrés. No cuesta nada y podría llegar a salvar tu vida

En cualquier caso, el saludo favorece las relaciones interpersonales y mejora la autoestima de la persona que lo recibe. Es la mecha que prende el inicio de las relaciones. La lógica es la siguiente: como correspondencia justa con la persona que me saluda, mostraré mi respeto, seré agradable y pondré las cosas fáciles para iniciar una conversación y un posterior vínculo personal.

El reto

Con la teoría en mente, un redactor de la revista 'Men's Health' se propuso decirle 'hola' a diez personas (cada día) durante diez días. No obstante, lo que a primera vista podría parecer absurdo, no lo es tanto en este mundo con aires de postmodernidad. En las calles falta contacto visual, la gente va demasiado inmersa en sus pensamientos y smarthpones como para darse cuenta de las personas que tienen a su alrededor. Ya nadie levanta su sombrero.

Foto: iStock.
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Nuestro no tan dicharachero redactor admite que es receloso de la gente excesivamente positiva y que además, pasa mucho tiempo en casa e inmerso en sus pensamientos. Las reglas del reto las estableció Sharon Salzberg, cofundadora de la Insight Meditation Society y autora de libro 'Felicidad real': los saludos podían ser con cualquiera y debían llevarse a cabo en persona. No vale un escueto 'qué tal' por Whatsapp.

Así lo hizo, y así comenzó su gran revelación: “Me sentí más feliz. Decir 'hola' te hace sentirte más conectado. Saludar a diario es el equivalente a respirar profundamente para disminuir el estrés. Es simple y está constantemente recomendado. Tampoco cuesta nada y podría llegar a salvar tu vida”. Entendemos que se refiere a reducir las posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

La mejor forma de iniciar una conversación

La mayor parte del experimento se llevó a cabo en el colegio de su hijo. Cada mañana, después de dejar al pequeño, comenzaba su nuevo desafío. El hecho de tener que saludar le forzaba a mantener la vista alta, como si estuviese practicando un deporte. “Soy mejor y me divierto más cuando presto atención y dicto el juego. Decidí a quién saludar, no tenía que ser a todo el mundo", señala.

Solo la mera intención de saludar le dio una actitud positiva: "No tuve ni tiempo ni posibilidad de caerle mal a la gente"

Un simple 'hola' es la mejor forma de comenzar una conversación. El antes tímido redactor terminó siendo todo un parlanchín: habló con gente que conocía, algunos que le sonaban y completos desconocidos. Dialogaron sobre deportes, estrés laboral, las preocupaciones de los hijos, etc. Como resultado, el colegio y sus alrededores ya no son un lugar frío e impersonal, sino un sitio excitante plagado de historias.

Foto: iStock.
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Tampoco hace falta darle siempre al palique para notar los progresos. El redactor estaba acostumbrado a ver todos los días a un anciano desaliñado. Solía ignorarle, pues le daba pereza entablar una relación (aunque mínima). Pero, en este caso, y con una cuota que cumplir, le saludó. El hombre se lo devolvió con una sonrisa rápida y el tipo, como por arte de magia, dejó de causarle tan mala impresión al periodista.

Le sucedió algo básico de inmediato: solo la mera intención de saludar le dio una actitud positiva. "No tuve ni tiempo ni posibilidad de caerle mal a la gente. Es imposible que coexista con esa actitud positiva". Así que, ya sabes, saluda más a menudo, dile 'hola' a aquella persona del trabajo que por vergüenza no habéis entablado relación, pregúntale su nombre y comenzarás a ver la vida con otros ojos, aquellos que saludan con solo mirar.

Alma, Corazón, Vida

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