DERRUMBANDO MITOS

Sexo en Japón: su lado oculto y sus extrañas costumbres

A continuación presentamos un breve glosario para entender un poco mejor cómo se llevan a cabo las relaciones en el país del Sol Naciente saliéndonos de los viejos tópicos

Foto: Estudiantes japoneses observan a una 'cheerleader' bailando en Tokio, 2012. (Reuters/Kim Kyung-Hoon)
Estudiantes japoneses observan a una 'cheerleader' bailando en Tokio, 2012. (Reuters/Kim Kyung-Hoon)

Cuando oímos hablar de Japón y sus costumbres sexuales, solemos pensar en los fetiches (si es con cuerdas y tentáculos mejor, pero por hoy lo dejaremos de lado), las geishas y una creciente crisis demográfica originada por una represión que tan solo puede conducir al sexo extremo. O al menos eso creemos. Son tópicos, pero como suele ocurrir con los lugares comunes, no están totalmente desencaminados. Sin embargo, es probable que estemos juzgando las costumbres extrañas a partir de nuestro punto de vista, y eso siempre lleva a equívoco.

La tradición sexual nipona no solo es muy diferente a la occidental, sino también a la de otros países orientales. Para entenderla un poco mejor resulta muy útil leer un artículo recientemente publicado en 'The Conversation' por la antropóloga de la Universidad de Michigan Jennifer Robertson, y que aunque se centra en el conocido como 'gender-bending', dice mucho de sus prejuicios y audacias.

Aunque muchos samurais tenían una esposa para procrear y firmar alianzas políticas, disfrutaban de relaciones con jóvenes

No se trata de una cuestión de simple homosexualidad, transexualidad o bisexualidad, sino que va mucho más allá y afecta profundamente la cultura del país del sol naciente. Como indica la autora, “hasta hace muy poco, los actos sexuales no estaban vinculados con la identidad sexual”. Una concepción muy diferente a la occidental, aunque no tan lejana de la de la Grecia clásica, donde tampoco se consideraba a la orientación sexual como un identificador social. Los japoneses no se consideraban gais, heterosexuales o bisexuales por sus costumbres sexuales, al menos hasta los años 90 cuando la orientación sexual se politizó.

En otras palabras, en Japón fue relativamente común durante siglos que los aristócratas tuviesen amantes de ambos sexos. “Para ellos, el sexo biológico de sus conquistas era a menudo menos importante que su objetivo, la belleza trascendente”, explica la autora, que publicará este año 'Robo sapiens japanicus: Robots, Gender, Family and the Japanese Nation' (University of California Press). “Aunque muchos samurais y shugun tenían una esposa para procrear y firmar alianzas políticas, disfrutaban de muchas relaciones con hombres más jóvenes”.

Héctor G. BarnésHéctor G. Barnés

La situación cambió a finales del siglo XIX, cuando la formación del nuevo ejército japonés provocó que la nueva ética castrense prohibiese y persiguiese la homosexualidad. Sin embargo, esta vieja tradición cultural que llega hasta nuestros días, en la que muchos jóvenes presentan una apariencia andrógina. Al contrario que en Occidente (aunque tampoco tenga por qué ser aquí), el objetivo no es pasar por una persona del género opuesto, sino más bien, no tener género. Una concepción que se encuentra en la base de alguna de estas peculiares tendencias.

Shunga

'Shunga' de Katsushika Hokusai. (1815)
'Shunga' de Katsushika Hokusai. (1815)

¿Dónde empezó todo? La tradición pornográfica japonesa se remonta a la época Edo, el largo período de expansión económica y reconfiguración social que se desarrolló entre 1603 y 1868. Es en este tiempo cuando se desarrolla de manera paralela el conocido como 'shunga', imágenes eróticas que se pintaban en madera. 'Shunga' significa “primavera”, a su vez, un eufemismo de “sexo”.

Muchas de las consumidoras de esta clase de dibujos sin narración eran mujeres

Se trata un subgénero de la técnica de grabado a través de xilografía 'ukiyo-e', muy popular a pesar de ser prohibido por el shogunato, el gobierno militar que mandó sobre Japón a lo largo de seis siglos. Aquí se encuentra por primera vez la exageración del tamaño de los genitales, y se llegó a atribuir características supersticiosas a los libros, como que protegían a los samuráis que los portaban. Muchas de sus consumidoras eran mujeres, y es probable que también fuesen utilizados como guía para los padres que necesitaban algo de ayuda visual a la hora de mantener "la conversación" con sus hijos.

Como ocurre con gran parte del porno contemporáneo, aunque sus personajes eran cortesanos o figuras salidas de la vida cotidiana japonesa, apenas había narración, sino que se trataba más bien de una sucesión de dibujos sexuales. Los temas eran variados, como explica 'Tofugu': iban desde la consumación de un amor tradicional entre marido y mujer hasta relaciones entre hombres ('nanshoku') y la fetichización lujuriosa de la ropa. Era extremadamente difícil ver un cuerpo completamente desnudo, y relativamente habitual que los amantes llevasen lujosos vestidos de seda.

Futanari

El popular anime 'Ranma 1/2' presentaba una versión 'light' del Futanari.
El popular anime 'Ranma 1/2' presentaba una versión 'light' del Futanari.

En Europa o en EEUU, “futanari” suele utilizarse casi como un sinónimo de transexual –y si no lo creen, busquen en alguna página pornográfica–; aunque más bien se trata de mujeres con atributos de hombre y mujer al mismo tiempo. Sin embargo, su origen va mucho más allá y resulta casi mitológico: la palabra significa realmente algo parecido a “doble” o “forma dual”.

Es erótica, interesante, divertida, diferente y conecta con la fascinación masculina por el cuerpo de mujer con atributos de hombre

Es una leyenda semejante a la de Hermafrodito, el personaje de la Grecia clásica hijo de Hermes (Mercurio) y Afrodita (Venus), un arquetipo que se repite en muchas culturas alrededor del mundo. Aparece también en las 'Metamorfosis' de Ovidio, donde se narra la creación de este ser de dos sexos, bebiendo directamente de las tradiciones orientales. A menudo era entendido como un protector del matrimonio, ya que juntaba en un mismo ser los órganos sexuales del marido y la esposa.

Sin embargo, como recuerdan expertos en Manga y Anime, el "futanari" no es un término médico, sino un tropo cultural. Por lo general, se trata de un personaje femenino proveniente de un entorno cotidiano y, como asegura Kella Z. Driel, “es erótica, interesante, divertida, diferente y probablemente conecta con una fascinación generalmente masculina (pero no solo) por la forma femenina a la que se añade un miembro masculino”. No hay que perder de vista que, como recuerda Robertson, también muchas mujeres comenzaron a vestirse y comportarse como hombres en los años 60 del siglo pasado.

Meganekko

(iStock)
(iStock)

Literalmente, “gafas”. Se trata de otro arquetipo del hentai erótico japonés en el que las lentes para ver mejor se convierten en un atributo erótico, con la diferencia de que en principio debería ser un objeto neutro. Es una de las posibles derivaciones del tópico de “chica dulce”, como explica 'TV Tropes', con una vena más 'nerd' y empollona.

“Lo suficientemente mona, pero sin pasarse o sin suponer una amenaza como podría ocurrir con una chica más convencionalmente bella, es por lo general agradable, inteligente y lista”, señala la página. Las gafas pueden considerarse como un signo de vulnerabilidad, pero también de inteligencia, por lo que estos personajes suelen ser amados por el público y despreciados por el resto de personajes. Existe también una variante masculina, el 'megane'.

Yuri

(Flickr/misc)
(Flickr/misc)

Otro popular subgénero entre mujeres… y hombres. Consiste en una historia de amor lésbico entre dos mujeres, aunque en este caso esta puede ser tanto erótica como emocional. Como ocurre con otros subgéneros, tiene sus propios estereotipos, aunque por lo general, como indica 'TV Tropes', se trata de un “retrato idealizado y poco realista de las relaciones lesbianas”. De ahí que haya una gran parte del 'yuri' destinado a los hombres, en el que se acentúa la “dulzura, feminidad, inocencia y pureza” de los personajes.

Enjo kosai

(Reuters)
(Reuters)

Ya sabíamos que los japoneses (y consumidores occidentales, todo sea dicho) pueden disfrutar de una larga serie de producciones literarias, manga o anime de orientación erótica casi personalizadas, pero ¿qué pasa con la vida real? El frustrado adulto japonés puede recurrir al conocido como 'Enjo kosai' (“citas asistidas”), uno de los programas más polémicos de los últimos años y que se ha importado con la moda del “sugar daddy”.

Algunas personas señalan que el 'enjo kosai' está impulsado por una locura entre las jóvenes por marcas de lujo

En este sistema, los hombres adultos pagan a jóvenes (incluso estudiantes de bachillerato) una cantidad aproximada de unos 200 euros para que salgan con ellas. En algunos casos, esto también implica servicios sexuales. La 'Encyclopedia of Prostitution and Sex Work, Volume 2' señala a partir de los datos del Minsterio de Salud, Trabajo y Bienestar que, aunque existe, es probable que sea mucho menos frecuente de lo que se piensa. Un cuarto de las jóvenes se acuestan con los hombres, y otro cuarto lleva a cabo alguna otra clase de favor sexual.

“Algunas personas señalan que el 'enjo kosai' está impulsado por una locura entre las jóvenes por marcas de lujo (como Louis Vuitton) que pueden conseguir saliendo con hombres mayores”, asegura el libro. Pero no es la única realidad social que muestra esta forma encubierta de prostitución: también puede ser el complemento salarial a un bajo sueldo, una manera de experimentar con el sexo antes de la madurez o incluso un “rito de paso”. Como recuerdan los autores, se trata de otro elemento más de “la extendida sexualización de las jóvenes en Japón”.

Porno para ellas

Los actores eróticos Saori Hara y Hayama Hiro ensayan una escena. (Reuters)
Los actores eróticos Saori Hara y Hayama Hiro ensayan una escena. (Reuters)

Como hemos visto, no toda la producción erótica japonesa está destinada a que hombres de avanzada edad satisfagan sus fantasías con jovencitas; o, al menos, no fue así hasta hace poco, ya que tradicionalmente tenía a ambos sexos en mente. Japón es uno de los países donde el porno para mujeres más se ha desarrollado, como recordaba un artículo de 'Rocket News' a través de productoras como Love Place, que utilizan una fórmula un tanto distinta: “ikemen (hombres sexy), erotismo y drama amoroso”.

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