FACTORES QUE CONDICIONAN NUESTRO FUTURO

Por qué los españoles vivimos más años que en otros países desarrollados

Los datos de una reciente investigación ofrecen buenas noticias para la mayoría de naciones (como la nuestra), pero malas para EEUU. ¿Por qué esta diferencia?

Foto: Un largo futuro por delante, especialmente para las mujeres. (Reuters/Jon Nazca)
Un largo futuro por delante, especialmente para las mujeres. (Reuters/Jon Nazca)

'The Lancet' publicó recientemente una nueva investigación de la OMS, en colaboración con el Imperial College de Londres, la universidad de Northumbria y la de Washington (EEUU) en la que se muestra muy optimista respecto a nuestra esperanza de vida (que puede dar lugar a una catástrofe demográfica, pero ese es otro tema). Las más afortunadas son las coreanas del sur que, según los cálculos de la revista, vivirán 90 años si nacen en el año 2030.

No se puede decir que España haya salido mal parada. No solo se trata de uno de los países que tradicionalmente ha presentado una esperanza de vida superior a la del resto de países de Europa (actualmente se encuentra en 82,38 años), sino que mejoraremos aún más nuestras marcas: desde el año 2030, los hombres vivirán 83,47 años y 88,07 las mujeres. Estas últimas son las que mejoran más los datos, después de las coreanas, francesas y japonesas.

España se encuentra muy bien situada en la clasificación de mujeres (10 de 35) y un poco peor en la de hombres (16 de 35)

Es una tendencia generalizada en los 35 países occidentales analizados, con una significativa excepción que ha sorprendido a todo el mundo: se trata de los estadounidenses, que aparecen muy abajo tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres. España, por el contrario, se encuentra muy bien situada en la clasificación de las mujeres (10 de 35) y un poco peor en la de los hombres (16 de 35).

(The Lancet)
(The Lancet)

Lo que va a pasar en Estados Unidos nos ayuda a entender un poco mejor por qué la esperanza de vida de algunos países se dispara mientras que la de otros, aunque se trate de grandes potencias económicas, se estanca, algo que ha ocurrido también en Japón, Grecia, Serbia o Suecia. Como explica un artículo de 'Vox' que compara a Corea con EEUU, mientras que en el primero los avances sociales benefician a la mayor parte de ciudadanos, especialmente las mujeres, América tiene graves problemas por resolver, entre los que se encuentran la adicción al alcohol, las drogas y los medicamentos, la obesidad o el crimen. Pero ¿qué tiene España de particular?

Genética: hechos de otra pasta

Salustiano Sánchez entró a los 112 años en el Libro Guinness de los Récords. (Reuters/Doug Benz)
Salustiano Sánchez entró a los 112 años en el Libro Guinness de los Récords. (Reuters/Doug Benz)

No nos podemos engañar. Un factor determinante en la esperanza de vida es la genética, lo que explica por qué incluso en regiones deprimidas o en momentos históricos críticos han abundado las personas centenarias. La gran pregunta es hasta qué punto lo hace.

Una investigación publicada en la revista 'Science' en el año 2010 que defendía la importancia de los factores genéticos por encima de los ambientales tuvo que ser retirada apenas un año después debido a una metodología fallida. Como afirmaba otro estudio previo publicado en 'Nature Reviews Genetics', probablemente la genética influya en un 25%, mientras que los factores ambientales lo hagan en un 75%. La tendencia predominante tiende a relativizar la importancia de lo genético en favor de lo ambiental y los hábitos de vida que, además, puede ser modificado por la acción del hombre.

Sistema público de salud: no te quedarás tirado

Vista del hospital Carlos III de Madrid. (Reuters/Andrea Comas)
Vista del hospital Carlos III de Madrid. (Reuters/Andrea Comas)

Esa seguramente sea la principal diferencia de nuestro país (y la mayoría del resto de la lista) respecto a EEUU, donde su sistema de sanidad pública no es universal. Como señalaba uno de lo autores del estudio, James Bennett del Imperial College de Londres, “eso quiere decir que determinados ciudadanos no se benefician de ello y hacen descender la media”.

Aunque lo hacemos muy bien en prevención, la accesibilidad (es decir, los tiempos de espera) nos hacen descender en el 'ranking'

Otra cuestión diferente es la calidad y eficiencia de cada sistema de salud. La seguridad social española arrastra buena fama. El informe 'Los sistemas sanitarios en los países de la UE', elaborado en 2014 por la OMS, la OCDE y la Comisión Europea, aprobaba con buena nota a nuestro país en cuestiones como número de médicos por habitante (3,8 por cada 1.000) y la calidad de la atención. Aunque no tanto en gasto sanitario, ya que con un 9,4 del PIB se sitúa un poco por debajo de la media europea (9,6).

Como todo, depende de a quién se le pregunte. Según el Euro Health Consumer Index, que analizaba el sistema sanitario de 35 países distintos, España se encontraba en el puesto número 19. Aunque lo hacemos muy bien en prevención, la accesibilidad (es decir, los tiempos de espera) nos hacen descender en el 'ranking'.

Dieta: la obesidad no es (aún) un problema

(iStock)
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¿Qué marca la diferencia entre unos países desarrollados y otros, donde se entiende que (casi) todos los ciudadanos tienen acceso a cobertura sanitaria y factores como la mortalidad infantil o las enfermedades contagiosas han disminuido sensiblemente? Los estilos de vida, que tienen su traducción más clara en la dieta y, por extensión, en la obesidad.

EEUU es, con diferencia, el país con mayores tasas de obesidad de todos los desarrollados, un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, lo que provoca que la esperanza de vida descienda sensiblemente. Según los datos de los CDC, el porcentaje de obesos rondaba el 37,9% en 2014, pero ascendía hasta el 70,7% si hablábamos de sobrepeso.

Otro estudio eleva el porcentaje de obesos españoles hasta el 25% de la población, el segundo país de Europa

Tampoco es que en España podamos sacar pecho por este factor. Según los resultados proporcionados por el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE) en la 'Revista española de cardiología', el 39,3% de los españoles sufre sobrepeso y, un 21,6%, obesidad. Aunque en apariencia nos sitúe muy lejos de los estadounidenses, otro estudio paralelo publicado por 'The Lancet' elevaba el porcentaje de obesos hasta el 25% de la población y recordaba que somos el segundo país de Europa con más sobrepeso.

¿Qué pasa con la dieta mediterránea? Son varias las investigaciones que la relacionan con una mayor esperanza de vida, a saber: desde el Hospital de mujeres de Brigham, que basó su investigación en la longitud de los telómeros, hasta N. Martín-Clavo y Miguel Ángel Martínez-González, que revisaron para 'Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care' 19 estudios recientes que defienden los beneficios de esta clase de alimentación para combatir las enfermedades cardíacas, los ataques cerebrales y otras incapacidades.

'Mens sana in corpore sano'

(iStock)
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Una de las grandes amenazas a las que se enfrentan los países desarrollados es la prevalencia de enfermedades mentales. EEUU no ha sido precisamente muy hábil a la hora de atajar un problema que se puede convertir pronto en una epidemia. Según recientes datos del SAMHSA (Substance Abuse and Mental Health Services), cada año, un 18,2% de la población adulta americana es víctima de una enfermedad mental. Un 4% de ellos la sufren de forma severa, es decir, interfiere con su vida diaria.

Debemos tener cuidado porque aunque la situación en España sea muy diferente, la tendencia también indica que enfermedades como la depresión se han disparado durante la última década. Como señalaba una investigación publicada en el 'European Journal of Mental Health' analizando los datos de entre 2006 y 2010 (los años de la crisis), la cantidad de pacientes se había multiplicado, especialmente de depresión severa (19,4%), ansiedad (8,4%) y trastorno somatoformo (7,3%).

Algo semejante ocurre con las adicciones a drogas y medicamentos. Ya hemos hablado de cómo la restrictiva política de muchos países respecto al consumo de estupefacientes ha terminado ocasionando un efecto muy pernicioso, favoreciendo el crimen, el mercado negro y estigmatizando al consumidor.

Mortalidad infantil: ¿qué está pasando?

(iStock)
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Sorprendentemente, EEUU es uno de los países desarrollados donde las muertes de niños (y de sus madres) es más alta. Se sitúa en 6,5 decesos por cada 1.000 nacimientos, mientras que en España la cifra desciende a 4,1 (por debajo de Francia, Reino Unido, Grecia o Canadá). Como señalaba una investigación publicada por el National Bureau for Economic Research, probablemente tenga que ver más con accidentes que con problemas graves de salud.

Los investigadores descubrieron que la mayor parte de muertes infantiles (y de sus madres) provenían de entornos pobres, y que la diferencia de casos entre negros y blancos era sustancial, ya que los segundos tienen un acceso más fácil a enfermeras o a ayuda profesional. Se trata de una cuestión de clase. De ahí que las sociedades más segregadas presenten un mayor número de accidentes entre niños.

Crimen: una sociedad pacificada

Una celda de la prisión de San Quintín (Reuters/Stephen Lam)
Una celda de la prisión de San Quintín (Reuters/Stephen Lam)

Relacionado con el punto anterior, los países en los que las tasas de crimen son más altas presentan una menor esperanza de vida. Podría pensarse que se trata de un elemento poco significativo, pero debemos tener presente que estos datos influyen no solo en las víctimas de homicidios, sino también en la calidad de vida de los criminales. EEUU es el país desarrollado con una mayor población penitenciaria, que ronda los siete millones.

La situación es muy distinta en nuestro país. Como muestran los datos de Eurostat, en los últimos 12 años los niveles de criminalidad han disminuido sensiblemente hasta convertirnos en el tercer país con menos homicidios de toda la Unión Europea (0,6 por cada cien mil habitantes), tan solo por detrás de Islandia (0,3) y Eslovenia (0,6). De los 1.366 asesinatos registrados en 2003 se ha pasado a poco menos de 300 en 2014.

¿Un punto negro? La escalada en violencia de género que se ha cobrado ya la vida de 796 mujeres desde la aprobación de la ley para la protección de la mujer. Que las cifras en otros países sean aún más elevadas –Dinamarca, Finlandia y Suecia se llevan la palma– no nos debe servir de consuelo. Sobre todo porque, como recuerda la investigación de 'The Lancet', la esperanza de vida (y la calidad de la misma) dependen enormemente de factores que sí se encuentran al alcance de nuestra mano.

Alma, Corazón, Vida

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